Jubilación: el retiro tan temido

La mayoría de los empleados se resiste a recibir el “beneficio” de dejar de trabajar. En la mayoría de los casos, la causa es muy comprensible: se recibe, en promedio, la mitad de los ingresos

jubiladoLa gente se resiste a jubilarse porque implica dejar la actividad significa, “de movida”, resignar la mitad del ingreso mensual que tenía hasta ese momento. Hoy, el haber jubilatorio inicial representa alrededor del 50% del sueldo activo. Pero con el paso del tiempo, por el retraso de las actualizaciones, la jubilación se va achicando aún más y termina representando apenas el 25% del sueldo que cobra el empleado activo en el cargo por el que se jubiló.

En la jerga previsional, la relación entre el haber inicial y el último sueldo en actividad se denomina “tasa de sustitución o de reemplazo”.

En la última reforma previsional – en julio de 1994– esa tasa de sustitución media quedó definida, con 30 años de aportes, en el 72,5% del sueldo promedio del sistema. Este valor surgía de reconocer el 1,5% por cada año de aporte anterior a julio de 1994 (por lo que 30 años equivalía al 45%) del sueldo promedio de los últimos 10 años más un 27,5% por la Prestación Básica Universal (PBU).

“Así, con el 45% de la Prestación más el 27,5% de la PBU, se llegaba a un teórico 72,5% que, sin embargo, nunca se concretó en las liquidaciones iniciales”, según comenta el especialista Guillermo Jáuregui. En cambio para los aportes al Estado posteriores a 1994, se reconocía solo el 0,85%, con el claro propósito de estimular la afiliación al sistema privado.

Todos ponen, todos pierden

En base al sueldo medio del sistema, Jáuregui reconstruyó con cifras oficiales lo que pasó desde 1994 en adelante:  

* En el período 1994/2002, por la “estabilidad” de los precios, el haber inicial llegó en el mejor de los años hasta casi el 60%.  

* Esto se invirtió a partir de 2002 por la disparada de la inflación y la falta de ajuste de las jubilaciones.

* Luego, con la reforma del sistema, se corrigió la distorsión inicial y el 0,85% se equiparó al 1,5% por cada año para todos los aportes (tanto anteriores como posteriores a 1994). Entonces la tasa de sustitución volvió a subir, para luego volver a caer hasta 2008.

* Ese año se resolvió aplicar un índice de actualización sobre los salarios históricos, lo que elevó el cálculo del sueldo promedio de los últimos 10 años que se toma como referencia para determinar la jubilación inicial. Pero aún así, la actualización no corrige el deterioro de los salarios por la inflación. Y además se redujo la PBU a una suma fija que pasó a representar menos de la mitad de lo que se reconocía antes.  

Así, con altibajos por todos estos cambios, la jubilación media de todo el período post 1994 se movió alrededor del 50% del último sueldo, “lo que demuestra las razones por las cuales los afiliados se resisten a jubilarse por la importante caída que experimentan sus ingresos mensuales”, asegura Jáuregui. Hasta aquí es lo que pasó con el cálculo del haber inicial. […] [Por: Ismael Bermúdez/www.ieco.clarin.com/economia/Jubilacion-retiro-temido_0_128700027.html]

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