Los problemas en España deben tomarse en serio

No podemos mirar hacia otro lado cuando algunos Estados miembros de la UE ralentizan lentamente y socavan sus derechos democráticos. Un enfoque coherente de la UE ayudaría a España a restablecer el desarrollo, escribe Bodil Valero (MP) en un informe final.

Marta Dahlgren y Marianne Börjeson escriben en su réplica (SvD 15/12) que España es una democracia con prensa y medios sociales libres. Eso es correcto en teoría, pero realmente tan simple no lo es aún así. Hay muchas democracias donde los derechos democráticos básicos como la libertad de reunión, la libertad de prensa y el estado de derecho seriamente se limitan, a pesar de que los derechos están garantizados por la ley. Estos estados a menudo son autoritarios en su relación con la oposición y los críticos, y cuanto más tiempo pasa, más parece que la forma de estado se usa más como una etiqueta para esconderse tras ella que la forma en que se organiza la sociedad.

Estos estados son comúnmente llamados democracias iliberales y entre estas se cuentan generalmente países como Rusia y Turquía. Países como Polonia y Hungría se mencionan como democracias iliberales incipientes y yo opino que España, con una corrupción establecida y generalizada, donde la organización de partidos y el Estado se protegen a unos de otros, donde el partido del gobierno todavía tiene fuertes lazos con el antiguo régimen de Franco, donde hay grandes interrogantes en lo que se refiere a la independencia de los tribunales y donde los derechos democráticos básicos se eliminan gradualmente, debe mencionarse en este contexto.

No, España no está ahí todavía, pero una pala debe ser llamada pala (por su nombre), ya sea española, polaca o húngara: Lo que está sucediendo en España es que el estado toma grandes pasos lejos de la verdadera democracia y en su lugar va  hacia una democracia iliberal, un estado policial autoritario. Ese desarrollo debe, por supuesto, ser detenido.

La cuestión es mayor que el conflicto en torno a Cataluña, aunque la brutal manipulación del referéndum de autodeterminación catalana también sirvió como instrumento de medición de tanto el gobierno español, así como anteojeras de la UE.

Es cierto como Dahlgren y Börjesson escriben que principalmente no estaban incluidos los trasladados en autobuses a Barcelona para participar en las manifestaciones en la violencia en los colegios electorales, pero entre los manifestantes pacíficos había también los que aparte de la manifestación aprovecharon la oportunidad de maltratar a gente de habla catalana. Esto no es nada que haya figurado en los medios de comunicación españoles, igual de poco que el desarrollo del evento en general el 1 de octubre fue reportado en los medios de comunicación españoles. Si no fuese porque los ciudadanos desafiaron la ley mordaza y publicaron los eventos en las redes sociales, no nos hubiéramos entarado de lo que sucedió. Es al menos notable. […]

Sostengo que la UE debe tomarse en serio los problemas en España. No podemos mirar hacia otro lado cuando algunos Estados miembros lentamente reducen y frenan sus derechos democráticos. Críticas de la UE a los Estados miembros no deberían dirigirse solo cuando sea políticamente oportuno, o selectivamente determinado por las relaciones de poder de la Unión. Si Polonia y Hungría son criticados por sus deficiencias democráticas, España también debe ser criticada por sus deficiencias. Derechos democráticos a menudo no desaparecen en una noche. Se desmantelan uno a una, a menudo para que los ciudadanos no lo noten.

Un enfoque coherente por parte de la UE no sólo reforzaría la credibilidad de la unión y positivas posibilidades para presionar por la democracia – que también ayudaría a España a cambiar el rumbo de nuevo hacia la democracia plena, con todos sus derechos. [https://www.svd.se/problemen-i-spanien-maste-tas-pa-allvar]


España en camino de convertirse en estado policial autoritario

Desde que el gobierno polaco dirigido por el partido nacionalista de extrema derecha, Ley y Justicia decidió sobre los cambios en el sistema jurídico de Polonia y la constitución, el país ha estado bajo escrutinio por parte de la UE. Las propuestas son completamente contrarias al respeto por el estado de derecho y los derechos humanos, inscritos en el Tratado de la UE, que todos los Estados miembros de la UE deben seguir.

Polonia no es el único país que infringe los principios democráticos y las normas de la UE sobre derechos fundamentales. Hungría también ha sido muy criticada, pero ahí falta consenso en el Consejo de Ministros y en el Parlamento Europeo el grupo conservador sigue apoyando al primer ministro, Viktor Orbán. Muestra que las reglas de la UE, aunque claras como el agua, se activan solo cuando es políticamente deseable.

Si es difícil corregir a los países miembros más nuevos como Polonia o Hungría, es aún más difícil cuando un país de la UE más antiguo como España viola los derechos democráticos más fundamentales. Desde que el Partido Popular regresó al poder en el contexto de la crisis financiera, el partido conservador ha enfrentado las protestas contra los recortes con fuerza brutal. En 2015, se aprobó la Ley Mordaza que entre otras cosas suponía que los que se manifestantaran a las afueras de un edificio del gobierno, faltaran al respeto a la bandera española, o fotografiaran a un policía por ejemplo haciendo uso de violencia exagerada podían arriesgarse a multas récord de cientos de miles de euros. La cuestión ni siquiera va a la corte, sino que se determina como una simple sanción administrativa.

Hoy, en el Día Internacional contra la Corrupción, vale la pena señalar que la corrupción es un tema candente en España en este momento. Dos importantes escándalos de corrupción, Caso Gürtel y Caso Bárcenas, llenan los periódicos. En el primero los involucrados y los testigos mueren como moscas por razones poco claras. 13 involucrados han muerto, de ellos uno juez y otro fiscal. Otro está en coma. La documentación literalmente se puede haber esfumado cuando el tribunal valenciano se quemó. En el otro escándalo, que se extiende hasta el corriente y el ex primer ministro español, la capa líder del Partido Popular ha ‘elevado’ salarios dobles, un salario oficial y otro negro, durante muchos años. El otro día, los jueces que llamaron a Mariano Rajoy a testificar, fueron condenados a encargarse de otros asuntos menos importantes en la corte. No pueden pues escribir sentencias en los asuntos que ellos mismos trataron.

Unos 800 de los representantes del Partido Popular en todo el país están acusados ​​de corrupción o están ya detenidos y fondos de la UE han sido utilizados ilegalmente para la campaña electoral del partido. Pero cuando las acusaciones comenzaron a acercarse al núcleo interno, el plazo de precripción de delitos económicos se redujo a una velocidad récord.

Paso a paso, el gobierno de Rajoy ha llevado a España a un estado policial autoritario. Es difícil no establecer paralelismos con la dictadura de la época de Franco. El Partido Popular está en parte nacido del partido fascista de Franco y los enlaces ya no se ocultan, ya sea entre los seguidores del partido o en el nuevo partido que ha crecido, es decir Ciudadanos.

Mientras pacíficos manifestantes contra el gobierno son multados, se difunden vídeos en las redes sociales donde los fascistas se reúnen con banderas y saludos abiertamente fascistas bajo protección policial. En el contexto del referéndum catalán, no fue solo la policía española que maltrató a electores, sino que obtuvieron compañía de ‘bandidos fascistas’ allí llevados en autobuses.

A pesar del preocupante desarrollo en el país, la crítica a la UE ha brillado por su ausencia. En marzo del próximo año, se pronunciarán expertos constitucionales de la Comisión de Venecia, un cuerpo del Consejo de Europa, sobre la Ley Mordaza. Es de esperar que no tengan la misma indulgencia con la falta de estado de derecho, el requisito de tribunales independientes o el respeto de los valores fundamentales de la Unión. Este puede ser el comienzo de un diálogo entre España y la UE para volver a encarrilar a España en el camino correcto digno de un estado de derecho democrático en la UE.

En este momento vemos un desarrollo peligroso en dirección del todo equivocada en Europa. Igual de claro como que solo estados de derecho democráticos puedan convertirse en miembros de la UE, debería ser que no se debería permitir que Estados miembros desmantelen su seguridad jurídica o su democracia. Debe aplicarse a todos los países miembros, ya sea Polonia, Hungría o España. [Spanien är på väg att bli en auktoritär polisstat” | SvD]

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