Es lo autoritario lo que es la catástrofe

Al pie de la montaña de Montjuïc, ​​cerca de la Plaza de España, se encuentran Cuatro Columnas blancas. Su predecesoras fueron levantadas en 1919 y derribadas en 1928 ante la Exposición Internacional de 1929 por la decisión del futuro dictador de España José Antonio Primo de Rivera. Quería acabar con los símbolos del catalanismo y sustituyó las columnas con la fuente mágica que aún hoy es una atracción turística. El derribo de los pilares se convirtió en un símbolo de la represión. Cuando el país que se dice uno pertenece actúa como poder de ocupación se despierta la necesidad de liberación. Una reconstrucción de las columnas se realizó en 2011 – mucho después de la transición a la democracia. Según la placa del monumento, la reconstrucción simboliza compensación histórica.

El domingo 1 de octubre de 2017 actuó el gobierno español con sus fuerzas policiales, Guardia Civil, como potencia ocupante contra el pueblo catalán. Los catalanes votaron a favor de la independencia en un referéndum que había sido declarado ilegal por el Tribunal Constitucional español. Urnas se han ocultado, papeletas de voto han sido incautadas, redadas se han efectuado, trabajadores electorales y manifestantes han sido multados, políticos han sido detenidos, y profesores se enfrentan a penas de prisión por haber permitido a escuelas ser centros de votación. Hemos visto fotos de caras ensangrentadas y piernas con ‘hoyos’ causados por pelotas de goma de la policía militar. Unas 900 personas resultaron heridas. En el momento de escribir estas líneas se habla de aplicar el artículo 155 de la Constitución, (suspender la autonomía catalana) y de estado de emergencia. Previamente, el líder derechista del Partido Popular y el primer ministro de España Mariano Rajoy ha hecho severas restricciones a la libertad de expresión y la libertad de manifestación.

Podemos suponer que Rajoy hubiese visto ante sí una feroz resistencia en Cataluña que justificase la violencia policial. En su lugar, vemos clips y más clips de vídeos que atestiguan resistencia pasiva. La policía militar equipada por completo con uniformes antidisturbios dispara contra gente que se encuentra con las manos alzadas. Un niño pequeño bambolea en los hombros de su padre para para que no se le caiga mientras la guardia civil empuja en su entorno. Vemos bomberos que se ponen en línea para formar muro contra la violencia, ser atacados. Al mismo tiempo en la Puerto del Sol en Madrid, bailan partidarios del PP y fascistas, alzan sus brazos en saludos fascistas y cantan el “Cara al Sol”, la canción oficial del partido falangista y el himno nacional no oficial de España durante la dictadura de Francisco Franco 1939-1975.

Los catalanes trataron de liberarse en 1936, pero la guerra civil se interpuso. El presidente catalán Lluís Companys fue fusilado después de la guerra a las afueras del castillo de Montjuic. Los anarquistas dominaron Cataluña hasta las Jornadas de Mayo de 1937 y la historia catalana se caracteriza por la CNT (unión que se formó en Barcelona en 1910) y personas como Buenaventura Durruti y Francisco Ferrer. Las mujeres anarcosindicalistas fueron inspiradas en la organización separatista de mujeres radicales MUJERES LIBRES.

Cuando Franco y los fascistas se rebelaron contra la victoria electoral del Frente Popular en 1936 (que fue ganado gracias a que los anarquistas renunciaron a su principio de no votar) fueron vencidos rápidamente por comités de vecinos bien organizados, barrios, y el trabajo para cambiar el orden social comenzó: fábricas fueron tomadas por trabajadores, la agricultura se colectivizó, la situación de las mujeres mejoró. Este fue un breve período, y por supuesto había conflictos, pero fue cuando la Unión Soviética de Stalin obtuvo cada vez más espacio en la guerra – como uno de los pocos aliados del lado republicano – que la revolución fue arrasada. Se decía que la guerra debería venir primero, pero nadie entre los gobiernos del mundo – y menos aún Stalin – quería la revolución de los anarquistas.

Los socialistas libertarios en España y en todo el mundo, vieron ante sí la disolución del Estado-nación. Era clase, no nación, lo que unía. En ese espíritu, la gente viajó a España para luchar contra el fascismo. Los voluntarios – seiscientos de Suecia – se unieron a la guerra porque el desarrollo y el cambio les afectaba.

Se llamaba, y todavía se llama, solidaridad. Se llamaba, y todavía se llama, internacionalismo. Muchos de los que fueron apenas sabían dónde quedaba España, pero no importaba, era una batalla que había que librar, aunque los combatientes del lado republicano corrían el riesgo de encarcelamiento o – como los socialistas alemanes e italianos –  campos de concentración si y cuando volviesen.

La Guerra Civil española fue un campo de entrenamiento para Hitler y los nazis ante la Segunda Guerra Mundial. Esta fue la primera vez que  civiles fueron bombardeados en una guerra. Hitler quería saber qué efecto tenía sobre la resistencia. Guernica es el ejemplo más conocido. Había que asustar de la guerra a los obstinados vascos. Los éxitos del fascismo en España inspiraron otros movimientos fascistas, mientras que las democracias occidentales entraron nerviosamente en un pacto de ‘no intervención’ , que criminalizó la interferencia en la guerra. La crisis en España debería resultar en un asunto interno.

El ministro de asuntos exteriores sueco Rickard Sandler dijo: “La causa de la paz se beneficiará lo mejor posible si cada nación se ayuda a sí misma en salir adelante.” El miedo a la revolución de los pueblos ha sido para los gobiernos occidentales históricamente un mayor horror que la extrema derecha. En 1939 el levantamiento popular había sido definitivamente ahogado y Franco llegó al poder.

El separatismo catalán de hoy en día no es ningún proyecto de izquierdas, y a diferencia de la década de 1930, trata ahora para los líderes europeos menos sobre el miedo a la revolución del pueblo que de evitar alimentar las ambiciones de independencia de otras regiones europeas. Se trata de mantener el “statu quo”.

Dos días después del referéndum del 1 de octubre, salió el rey español Felipe VI, y condenó el referéndum catalán como “antidemocrático e ilegal”. ¿Cómo ahora un referéndum en sí mismo puede ser antidemocrático?.

Bastante más allá de las fronteras de la UE, los kurdos también votaron por la independencia. Su lucha por la libertad es, por supuesto, diferente de la de los catalanes, ya que la opresión cotidiana sigue siendo por lo visto activa. Muchos kurdos han mostrado interés en el referéndum de Cataluña. El grupo de medios de comunicación kurdo Rudaw ha informado con diligencia, y la cuestión es si es una coincidencia que los referendums hayan sido tan cercanos en fechas uno de otro. La votación por la independencia kurda el 25 de de septiembre fue también ilegal, pero a diferencia de los catalanes tienen los kurdos un ejército, y un intento de impedir físicamente el voto era, por tanto, irrazonable. Podría haber llevado a una guerra civil a gran escala.

En relación con esto, el manejo de la UE de sus asuntos internos puede dar signos peligrosos al gobierno iraquí, junto con Irán y Turquía. La UE se sitúa en un rincón, y la próxima vez que veamos superviolencia de, por ejemplo Turquía, Bielorrusia, Venezuela, ¿qué peso tendrán las críticas de la UE entonces?.

El martes 3 de octubre se manifestaron unas 700.000 personas contra la violencia policial, el silencio de la UE y la actuación de Rajoy. La huelga general anunciada por los sindicatos CNT y CGT (con otros más) hizo que se detuviese el transporte público y varias escuelas y atracciones turísticas se cerrasen. Los disturbios parecen continuar. ¿Qué sucede si el artículo 155 se convierte en realidad y se emite el estado de emergencia? Si se desencadenan “bloques negros” y violencia de oposición, puede la UE justificar más fácilmente su apoyo al gobierno español y los fascistas pueden seguir bailando. No debemos cometer el error del nacionalismo en polarizar y verlo como que los españoles están contra los catalanes, sino ver que hay fuerzas progresistas en España, que tienen más en común con fuerzas progresistas en Cataluña.

Yo y mi familia vivimos en Barcelona en 2011 y estuvimos allí cuando las protestas de Los Indignados – han sido llamados la revolucion española – comenzaron en mayo de ese año. Resultó en una rebelión nacional contra la situación política, económica y social que surgió a raíz de la crisis financiera de 2008.

Un artículo en el The Guardian cuenta unos años más tarde sobre cómo las brechas han seguido creciendo, no menos en la relativamente bien establecida Cataluña. En el artículo se cuenta sobre Inocencia Lucha que después de haber sido desahuciada de su hogar entró al banco (Caja Almassora), dijo: “¡Me habéis quitado todo!”, se roció con gasolina y se prendió fuego. (Más tarde murió).

La primavera árabe también comenzó con un cuerpo en llamas. La desesperación es real. En octubre de 2011 las protestas se extendieron por todo el mundo. Se movilizaron en casi 1.000 ciudades de 82 países y se dirigieron contra las brechas económicas, el poder de las grandes empresas y la falta de democracia. Las mayores manifestaciones en Madrid y Barcelona vieron a un millón de personas en las calles.

Debemos recordar las fuerzas alternativas que han actuado y actúan, los levantamientos populares que no tratan sobre pertenencia a una nación sino en solidarizarse con grupos vulnerables y oprimidos. El internacionalismo otra vez, y otra vez. Porque la necesidad de vivienda, comida para el día y derechos humanos son los mismos en todo el mundo. Trabajar por la disolución del Estado nación por la autonomía y por la descentralización – para que disminuya la importancia de los países y de las fronteras y por lo tanto la necesidad de reprimir y ocupar. Es lo autoritario lo que es la catástrofe.

Uno de los voluntarios que viajaron para luchar por España dijo: “Siempre importa luchar contra la dictadura y el capitalismo”. Las manos en el aire. No pasarán.

Sobre una placa de metal a las afueras del Refugi 307, el refugio excavado ‘a mano’ por los barcelonenses durante la guerra civil y que hoy es museo, dice: “Nunca más y en ninguna parte es un grito de rabia y un deseo de no repetir el pasado.” (”Never again is a cry of rage, and the desire that the past should not repeat itself.”). Ese es el objetivo.

[Fuente: Traducción del artículo  escrito por ANNA JÄRGENSDOTTER  “Det är det auktoritära som är katastrofen” en el diario Sydsvenskan]


Anna Jörgensdotter es escritora, actual con el libro “”Solidärer” (Solidarios), una novela sobre suecos que lucharon contra el fascismo en la Guerra Civil española.




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