NAGORO: “El pueblo de los espantapájaros” (Kakashi no Sato)

  • Ayano Tsukimi repuebla Nagoro con muñecos de tamaño natural para recordar a los muertos y a quienes se mudaron

Todo comenzó cuando Ayano Tsukimi volvió a su casa en el pueblo de Nagoro ubicado en zona montañosa, en el valle de Iya, isla de Shikoku, prefectura de Tokushima, Japón. Cuando se mudó a Osaka vivían en Nagoro algunos cientos de personas. Cuando retornó, hace más de una década, poco más de tres docenas. El 2016 solo vivían unas 30.

Se encuentra abandonado debido a que sus habitantes se mudaron a ciudades en busca de trabajo.

Es uno de los miles de pueblos* en Japón -del todo o casi del todo- despoblados/abandonados a causa de la emigración, fallecimientos, bajón en la tasa de natalidad y rápido envejecimiento de la población en Japón, el país más envejecido del mundo.

Ayano Tsukimi dejó a su marido e hija en Osaka a donde también ella se había mudado y regresó al pueblo para cuidar de su anciano padre. Ya no había tiendas, ni enterrador. Cuando sembró no consiguió cosecha y colocó espantapájaros. Luego siguió confeccionando muñecos y espantapájaros idénticos a los humanos “colocados como en mitad de sus quehaceres”. Se sintió abrumada por el vacío. Nagoro se había convertido en un pueblo fantasma.

Hoy en día es Nagoro mundialmente conocido como “El pueblo de los espantapájaros” (Kakashi-no-sato).

* En abril de 2013 existían en todo Japón ya 10.091 ‘pueblos marginales’.

Valley of Dolls from Fritz Schumann on Vimeo.

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