CHILE: RUTA PANAMERICANA – De aquí al fin del mundo

clmapaEn el extremo sur de Chile termina la Ruta Panamericana/Pan-American Highway, la carretera más larga del mundo. DN Resor llevó el coche allí desde la millonaria ciudad de Santiago, a lo largo de una ruta rodeada de magníficos paisajes, viñedos y cultura.

Sur. Verifica “Sur “.

La misma declaración por tres personas diferentes; empresa de alquiler de coches, el señor mayor en uniforme en el aparcamiento y el chaval de la gasolinera. Pero también fue la única cosa que era común en su descripción de cómo yo debería conducir a través de Santiago y encontrar la salida a la Ruta Panamericana – la carretera más larga del mundo, que – al menos en teoría, ya que hay un pequeño hueco en la selva panameña – comienza en Alaska  y termina en el sur de Chile. No dispongo de ningún ‘mapa sensato propio’.

Sur en español signica naturalmente söder y de hecho pronto surgen señales de tráfico con la palabra Sur. No me importan otras descripciones de carreteras y sigo las señales – una apuesta que se muestra va de maravilla. De aquí a unos 1.000 kilómetros voy a llegar a mi meta y (casi) final de la carretera.

Pero damos un salto atrás una semana. El aterrizar en la capital de Santiago de Chile es bonito. La última parte de los Andes ofrece un paisaje grandioso antes de dirigirse pronunciadamente hacia abajo. Durante la mejor época para viajar aquí – cuando Suecia está envuelta en una manta gris de noviembre, mientras que el verano acaba de comenzar en el centro de Chile – la diferencia de tiempo es de solo cuatro horas. Así que a pesar del laaaaargo viaje puedo desde el primer día salir bastante espabilado por la ciudad.

Aquí en el valle, con las montañas cubiertas de nieve tan cerca que casi se pueden tocar, tenían los incas un puesto de avanzada importante cuando los españoles llegaron* allá por el siglo XV. Santiago se encuentra exactamente donde comienza el paisaje de las exuberante tierras de cultivo en el sur a  transformarse en zonas más secas que a su vez una excursión de un día hacia el norte se convierte en puro desierto.

Hoy en día lleva solo un par de horas de viaje sobre las bajas montañas costeras al mar en el oeste y si se conduce directamente al este se encuentran uno a 3.000 metros de altitud, rodeado de volcanes.

A pesar de que los pueblos indígenas se encontraban aquí mucho antes que los españoles quedan pocos rastros de ellos – Santiago no tiene ciertamente tesoros precolombinos como Lima o Ciudad de México. El hecho es que la mayor parte de lo que los colonizadores construyeron también ha desaparecido con los años – terremotos y ‘olas de derribos’ han dejado su huella. Aparte de un número de iglesias es uno de los pocos edificios que sobrevivieron, el elegante tribunal español (“Palacio de la Real Audiencia“) con fachada de yeso color rojo oscuro que ahora alberga el Museo Histórico Nacional.

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Pero el verdadero grano histórico de oro en Santiago es sin duda el Museo Chileno de Arte Precolombino con finas colecciones de toda América – cerámica, objetos de madera y textiles. En el sótano se presenta el patrimonio propio de los pueblos indígenas de Chile, y esa parte es en realidad aún mejor – uno de los pocos ‘no perderse’ en Santiago.

Para cualquier persona que recuerde el golpe militar en 1973, es el Palacio de La Moneda una vista muy conocida de las imágenes de televisión donde la fuerza aérea bombardea al electo presidente Salvador Allende. Ahora se encuentra en forma de estatua frente al Palacio. Pero el golpe militar y los años de dictadura siguen siendo temas delicados en Chile, algo sobre lo que preferiblemente solo se habla con amigos cercanos – porque los puntos de vista difieren, por decir lo menos: 

– Me he dado cuenta en mi escuela secundaria que nos encontramos muy divididos sobre el tema, algunos piensan todavía que deberíamos celebrar que los militares detuvieran a los comunistas en septiembre de 1973. Otros como yo, que debemos sentirnos tristes por el golpe militar pero celebrar que Pinochet y los militares finalmente fuesen obligados a abandonar el poder en 1988, dice el profesor Miguel con una cerveza y aperitivos en el acogedor bar del hotel Foresta de estilo de los años 50.

Con sus algo más de 6 millones de habitantes está la capital hoy considerablemente extendida sobre una gran área, pero casi todo en el centro se encuentra a poca distancia y más lejos, el Metro es flexible. Como ir a la rica, moderna comuna Providencia (Región Metropolitana de Santiago) – un pedazo de urbano EE.UU. con sus rascacielos, centros comerciales y cadenas de cafeterías estadounidenses y porque se escucha más inglés aquí que en cualquier otro lugar del país. No por nada llaman los santiaguinos a la zona Sanhattan**. Aquí ruge la moderna elegante Santiago, pero la zona no se siente como algo por la que se necesita cruzar el globo.

providencia-santiago

Más divertido es entonces en el barrio Bellavista, donde casi una de cada dos casas está decorada con fachadas pintadas, la oferta de restaurantes está muy muy bien y la cerveza es la más barata en la ciudad.

Mucho más encanto y carácter espera cuando se toma el autobús hacia el mar y la ciudad portuaria de Valparaíso. La ciudad es Patrimonio de la Humanidad desde 2003 por su centro histórico y toda las casas de estilo victoriano con fachadas de chapa ondulada de colores que ascienden sobre los 42 cerros de Valparaíso que forman un anfiteatro alrededor del centro más cercano al mar. Si se vive en los cerros esperan muchas cuestas y largas escaleras. Pero todavía funcionan varios de los ascensores casi verticales que por una suma simbólica te llevan del centro a varias de los cerros.

El apogeo de Valparaíso terminó hace casi cien años, con la apertura del canal de Panamá. Antes iban todas las embarcaciones hacia y desde California por el Cabo de Hornos y la ciudad era entonces una parada obvia en el camino. Ahora no es Valpararaíso ni siquiera la principal ciudad portuaria de Santiago, esa se encuentra un poco al sur y maneja moderno tráfico de contenedores.

En su lugar se ha convertido Valparaíso en una mezcla de decadencia y casas tapiadas y primitivas esperanzas con turismo, rica vida cultural y estilo de vida bohemio en mente. Y las coloridas casas y todas las pinturas murales añaden una gran dosis de alegría aunque me encuentro con muchos lugareños que advierten de ladrones tan pronto como uno saca una cámara en las empinadas escaleras.

No se necesita sin embargo pensar en ello durante un paseo de dos horas de caminata guiada gratuita por el centro y sobre varios cerros, donde nuestro guía Sebastián Martínez muestra todo desde burdeles de marineros a nuevos centros culturales.

– El estatus de Patrimonio de la Humanidad ha significado mucho, pero no todo es positivo. Casas en ruinas deben reconstruirse para que aparenten como las originales externamente. Pero cuesta, así que en su lugar continúa el dacimiento a ritmo rápido.

Un corto viaje en tren de cercanías hacia el norte y el paisaje cambia totalmente. Aquí se encuentra Viña del Mar, la ciudad playera más famosa de Chile con montones de nuevos edificios de gran altura con apartamentos de vacaciones, gran casino, bonitos parques y muchos más coches caros. La playa de arena es maravillosa, pero las olas son a menudo grandes y el mar es casi siempre demasiado frío – el clima de la costa chilena está influenciado por frías corrientes oceánicas.

Desde aquí y casi por todo el camino a Santiago se cultivan aquí hoy en día vinos blancos de alta calidad, que se sienten bien en el clima un poco más fresco. Considerablemente más calor reciben las mucho más famosas regiones vinícolas justo al sur de Santiago. Si se toman las carreteras un poco más pequeñas pronto se ha pasado por viñedos con nombres que muchos suecos reconocen de las etiquetas de vinos del Systembolaget como Santa Rita y Concha y Toro.

El Valle del Maipo es un centro vitivinícola, pero si se siguen las carreteras hacia las montañas se encuentra uno pronto con paisajes completamente diferentes con montañas escarpadas, cactus, picos nevados durante todo el año y señales que muestran rutas de escapada en caso de que los volcanes aquí en las afueras de la capital entrasen en erupción.

Pero de vuelta a eso del “Sur”.

Las señales de tráfico me llevan correctamente en las complicadas intersecciones de autopistas y rueda realmente bien, lo que da esperanza cuando las distancias son largas. Pero de pronto un alto repentino: Profesores en huelga han bloqueado la autopista.

No pasa nada – las colas crecen y la policía local mira sin levantar un dedo. Una hora pasa. Entonces llegan de repente camiones blindados con cañones de agua y policía antidisturbios que desbloquea el paso, pegan salvajemente a su alrededor y detienen a personas – un soplo de la brutalidad policial de los años de la dictadura . Pero el tráfico rueda de nuevo…

Santa Cruz es una de las ciudades con más encantadoras de Chile. Una ciudad más bien extraña en gran parte propiedad de un comerciante ae armas buscado internacionalmente (Orden de captura internacional, Internet Archive, Sumario del Caso Cardoen) que han construido aquí hotel, casino, parques, barrio de restaurantes – y un museo histórico del todo extraordinario. (Casino Colchagua, Hotel Santa Cruz Plaza, Museo de Colchagua, Museo Histórico de Vichuquén).

Justo a las afueras se encuentran varias de las mejores bodegas del país, todas con hermosas nuevas instalaciones que a menudo reciben visitantes. Como Viña Montes, que fue primera en cultivar en las laderas de las montañas y no sólo en las llanuras, dando al paisaje un sorprendente parecido a las mejores regiones vinícolas del Mediterráneo.
El viajar hacia el sur es un poco como viajar por Europa del sur al norte. La sequía alrededor de Santiago es reemplazada por plantaciones de frutas del sur, que luego son sustituídas ​​por viñedos. Estos pasan a su vez a producción más templada – los vendedores de fresas se apretujan a lo largo de las autopistas – y un poco más al sur se hacen cargo los campos de cereales. Pronto domina la gestión forestal – entonces podría yo encontrarme en el centro de Suecia.

Pero todo el tiempo es flanqueado el variado paisaje por las montañas de los Andes al este. Cuando el tiempo es claro no se puede evitar ver la línea de impresionantes y en muy alto grado activos volcanes. Casi siempre hay alguno que tiene erupción, pero el paí­s está escasamente poblado, por lo que rara vez afecta a zonas pobladas.

Es fácil entender que inmigrantes europeos se sintiesen bien en Chile – era solo establecerse allí donde el paisaje era más parecido al paisaje en sus países natales. 500 kilómetros al sur, después de una noche en las majestuosas cascadas Salto del Laja a las afueras (25 km al norte) de la ciudad de Los Ángeles, veo cada vez más y más nombres alemanes en las señales – y además de fábricas de cerveza como Kunstmann en Torobayo, Valdivia, donde no se ahorra en “kitsch” (producción en serie y de bajo costo/artesanía de baja calidad estética) alemán.
Valdivia podría pasar fácilmente por una pequeña ciudad en el centro de Alemania – si no fuera por el gran mercado en el centro: a sólo a decímetros detrás de los ágiles comerciantes de pescado que filetean los pescados frescos del mar y salmón cultivado localmente esperan berreantes lobos marinos en formato gigante. Las cabezas de peces no son lo suficientemente buenas para ellos – deben ser piezas más finas para que se sientan satisfechos. Cuando están llenos jadean sobre plataformas en el golfo, que a unos 10 km al oeste se abre hacia el Océano Pacífico.
Pocas ciudades en estas regiones ofrecen mayor cantidad de casas de más de 50 años, eso lo han detenido los muchos terremotos. Pero muchas aparentan aún asi viejas, ya que mucho en pequeños pueblos se construye en madera – lo que ayuda a que el sentimiento colono se haya conservado. Se trata entre otras cosas del área alrededor de las metrópolis turísticas Villarrica y Pucón en esa parte de Chile que es conocida como la región de los lagos. Casi siempre invitan estos lagos a magníficas vistas de uno o varios volcanes con conos cubiertos de nieve. El volcán Villarrica tuvo erupción tan recientemente como la pasada primavera, algo que en parte ha afectado al turismo de aventuras, caminatas, ecuestre y de esquí en la zona.
La siguiente pequeña y acogedora ciudad en mi ruta sur es Puerto Varas. También aquí dominan los volcanes al otro lado del lago y por buenas carreteras se puede uno acercar a ellos, aunque también es aquí donde erupciones volcánicas ocurrieron la primavera pasada.
Otro deleite en la región de Los Lagos, bueno, realmente en todo Chile, son todos los pequeños lugares con frescos mariscos a precio económico. Como el el Chamaca Inn en Puerto Varas, donde mi mesa está llena de vieiras, camarones grandes y otras cosas sabrosas después de un hermoso día en la montaña.
Con estándares de Chile queda luego sólo un pequeño tramo a Puerto Montt. Aquí termina la Ruta Panamericana/Pan-American Highway (a excepción de un tramo en Isla Grande de Chiloé (ruta 5 Panamericana), a donde va un ferry).
Si se desea viajar más al sur – abajo hacia Patagonia y Tierra del Fuego – es el barco lo que se aplica. Hay carretera a muchas comunidades, pero se encuentran a menudo en malas condiciones y en largas distancias debe un automovilista pasar al lado argentino para seguir más al sur.
Así que después de haber hechado un vistazo sobre el mar y un paisaje que ahora se ha convertido en algo que más se parece al país fiordo noruego, es hora de dar vuelta al norte otra vez. Igual número de kilómetros esperan. [Fuente: Härifrån till världens ände – DAGENS NYHETER]

 

 

 

 

 

 

 

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