Putas tailandesas en Bangkok: “Ya no necesitamos hacer lo peor, lo hacen las birmanas”

Tailandia es el país con la mayor economía sumergida en Asia. Ni siquiera la mitad del dinero llega al PIB, según el Banco Mundial. Pero hay un lugar donde directamente se puede ver cómo se encuentra la economía: los clubes de striptease.

Huele a perfume defjortis (adolescentes más jóvenes que exhiben un comportamiento inmaduro) mezclado con sudor. Es el comienzo de la década del 2000. Clubes de striptease, burdeles y ‘bares de mamada’ se encuentran unos junto a otros. Las luces de neón parpadean histéricamente en rojo y gritan al ritmo de las chavalas semidesnudas: “Entra, entra, espectáculo gratuito”.

“El panorama no ha cambiado mucho, pero hay una gran diferencia: las chavalas.”

En el interior está oscuro. Sombras se mueven en las esquinas. En el escenario se encuentran chavalas jóvenes, atractivas tailandesas e imitan ‘movimientos de coito’ hacia un tuk-tuk que cuelga de cadenas desde el techo. En la barra redonda están en fila, lo único que las chavalas lleva puesto son sus placas de matrícula para el pedido – en una delgada cadena en la cintura. Un hombre gordo de más de 70 años en camiseta sin mangas con publicidad de cerveza pide ‘la número 3’ y desaparece con la tailandesa.

Hoy, casi doce años después, algo ha sucedido.

– Mira a tu alrededor, dice Pom mientras visitamos clubes de striptease y burdeles en Bangkok. ¿Qué ves?

SOI COWBOY BANGKOK

El panorama no ha cambiado mucho, pero hay una gran diferencia: las chavalas. La mayoría son ahora de países vecinos más pobres, como Birmania (Myanmar) y Camboya. Algunas chicas tailandesas siguen ahí, pero más viejas y con frecuencia en el papel de cebo en el exterior o como “Mama Sans” – una mezcla compleja de señora dura ‘mamá de casa putas’ y protectora.

“A ver si me entiendes, las tailandesas más guapas han ido a bares VIP”.

Cuando empecé a trabajar aquí como 17 añera éramos casi exclusivamente jóvenes chavalas tailandesas, pero ahora ya no necesitamos más hacer lo peor. Lo hacen las birmanas dice Pom y se ríe antes de que cae en que ha sido maliciosa.

– A ver si me entiendes, las tailandesas más guapas han ido a bares VIP. Los clientes son hombres de negocios tailandeses y asiáticos. Es raro incluso que tengan sexo, dice Pom y cuenta de una amiga que le dio una bofetada a un hombre de negocios hace un tiempo cuando trató de comprar una chupada.

Mujeres con poca ropa en Bangkok tratan de atraer a hombres en la calle. A pesar del hecho de que la prostitución está prohibida desde 1960 en Tailandia, sigue siendo común.

Pom es hoy en día lo que se llama MIA NOI (เมียน้อย), segunda esposa no oficial/amante/”esposa menor”. Que un hombre tenga una o más “mia noi”, junto a su mujer no es nada inusual en Tailandia. Los más pobres compran en su lugar sexo de putas. Según un estudio de la universidad de Chiang Mai tres de cada cuatro hombres tailandeses han comprado sexo, lo que es una de las tasas más altas del mundo.

– Nosotras las mujeres tailandesas lo tenemos ahora mejor. No hay muchas que necesitan tomar este tipo de trabajo hoy en día para mantenerse y mantener a su familia. Los clubes de striptease dicen mucho más que el PIB de cómo lo tenemos, dice Pom, que gracias al dinero que obtiene como “mia noi” ha podido empezar a estudiar en la universidad. Su sueño.

– Quiero hacer algo para ayudar a mi país, nostras las putas tenemos mente para el dinero, dice Pom y sonríe. Pero la risa se le queda atascada en la garganta cuando dice que está enamorada del hombre que paga la universidad.

Lo que los turistas suecos ven, luces de neón y prostitución callejera, es pues, sólo una fracción de la industria actual del sexo en Tailandia. Un país en el que, por lo demás la prostitución está prohibida desde los años 60.

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El sitio GEO de Expressen ha hablado con varias mujeres tailandesas que trabajan o han trabajado dentro de la economía del sexo, pero también los clientes/los puteros están de acuerdo en que algo ha ocurrido.

Uno de ellos es “Dave” de EE.UU. que ha vivido en Tailandia durante más de 10 años. Divorciado, casi calvo y con estándares tailandeses rico.

Para decirlo sin rodeos, las chavalas se han vuelto en más feas en los últimos años. Ahí lo tienes!. Y las más guapas bastante a menudo dicen no, nunca ocurría eso al principio, cuando llegué aquí. Y mucho más guapo no era yo, dice Dave, y se ríe mientras se golpea en su tripa que parece contener un bebé grande.

Dave dice que por lo menos dos veces al mes compra sexo y que el precio de las “guapas” se ha triplicado mientras que se puede “conseguir una birmana’ por la mitad de precio.

Una que no se beneficia del desarrollo en Tailandia es una chavala que se hace llamar Yati. Ella es puta en la concurrida calle turística Soi Cowboy, en Bangkok. Al ritmo que las putas tailandesas se largaron o exigieron más dinero tomaron los burdeles más y más birmanesas. O lo que Pom y Dave llaman: “el equipo B”. Yati está preocupada de que alguien vaya a ver que estamos hablando, a pesar de que estamos detrás de un contenedor de basura en un callejón.

– No creo que sea justo. Las tailandesas reciben tanto más, yo apenas obtengo lo suficiente para sustentarme”. No creo que sea justo, dice Yati mientras tira nerviosamente de la falda que se parece más a una faja.

Cuenta que las chavalas tailandesas pueden cobrar hasta 2.000 baht (unas 470 coronas suecas/ ~ 50 euros) por tener sexo y unos 700 baht (165 coronas/~ 18 euros) por una mamada – la ‘Mama San’ vende a Yati por la mitad de ese precio.

– Por tres horas de sexo me quedo con 150 bahts tailandeses, ‘Mama San’ coge el resto.

Tres horas con un “farang” (extranjero blanco), dan pues a la birmana Yati 35 coronas (~ 3,76 €) – ó 11,66 SEK por hora (~ 1,25 EUR). Datos que más tarde por la noche son confirmados por otras chavalas birmanas en el mismo club de striptease.

Si digo no a un ‘farang’ me pega Mama San, pero gano aún así mejor aquí que lo que hacía en Birmania (Myanmar), donde vendía verduras, dice Yati antes de que ella debe regresar para no despertar sospechas.

Pom confirma que el desarrollo económico ha favorecido a muchas putas tailandesas – dado que han logrado salir ‘más adelante’ en la prostitución o de los peores burdeles – en su lugar ha ‘golpeado’ contra las “nuevas” chavalas.

– Están donde estábamos nosotras hace diez años. Cuando la economía creció dejaron de currar todas las que pudieron, pero estoy preocupada. La economía de Tailandia es ‘temblorosa’ ahora, si comienzas a ver que retomamos la escena significa crisis en marcha, dice Pom.

El viceprimer ministro de Tailandia Somkid Jatusripitak es sin embargo más positivo. El jueves pasado anunció que la economía crecerá un 4% el próximo año. Aunque el crecimiento en 2014 fue sólo del 0,9% – el peor dato desde la inundación de 2011. [Fuente: Vi behöver inte göra det värsta längre, det gör burmesiskorna” | Geo – EXPRESSEN]

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