ARABIA SAUDITA: Los escándalos de sexo y drogas de los príncipes no son el único dolor de cabeza del rey

Abdul Mohsen bin Walid bin Abdul Aziz al-Saud - drogas1Dos príncipes saudíes manchan la reputación de la familia real con escándalos de sexo y drogas. Pero hay problemas mucho más grandes para la Casa de Saud (la dinastía de la familia real de Arabia Saudí), como la caída del precio del petróleo y la mala gestión de los lugares santos del Islam.

¿Qué pasa con la familia real saudí, en realidad?

La pregunta se justifica después de los no menos sorprendentes escándalos de la última semana donde los príncipes de la Casa de Saud desempeñaron el papel principal y donde actuaron en contra de la puritana forma del Islam que se predica en casa.

El lunes fue arrestado el príncipe 39-añero Abdul Mohsen bin Walid bin Abdul Aziz al-Saud (o Abdulmohsen bin Walid bin Abdulaziz) (nacido el 18 de julio de 1986) en el aeropuerto internacional Rafik al-Hariri de Beirut cuando a bordo de su ‘jet’ privado iba a contrabandear 25 cajas de cartón y 6 maletas llenas de cocaína y medicamento similar a la anfetamina, pastillas de la droga conocida como Captagon.

En total, 2 toneladas de droga de un valor estimado al equivalente a más de 2 millardos de coronas suecas, cuidadosamente embalado en paquetes marcados con el emblema nacional de Arabia Saudita, dos espadas cruzadas bajo una palmera datilera. Los medios de comunicación libaneses informan que esta es la mayor incautación de droga en el aeropuerto de Beirut nunca jamás realizada.

Majed Abdulaziz Al-Saud - abusos sexualesLa pasada semana presentaron 3 mujeres una demanda ante un tribunal local en Los Angeles contra el príncipe Majed Abdulaziz Al-Saud, de 29 años. Las mujeres, que fueron contratadas como personal extra de servicio cuando el príncipe saudí organizó una semana de fiesta en su villa palaciega en Beverly Hills a finales de septiembre, lo acusaron de maltrato y abusos sexuales. (de haberlas mantenido cautivas durante 3 días de seco y droga).

Entre otras cosas debería el príncipe, que es hijo del difunto rey Abdalá bin Abdelaziz/Abdullah fallecido en enero, haber ordenado a las empleadas a desnudarse, amenazado de muerte a una de las mujeres a menos que pudiese hacer lo que quisiera con ella y tratado de forzarla a realizar sexo oral.

Ahora no es ciertamente la primera vez que miembros masculinos de los casi 30.000 descendientes de la familia real terminan con problemas con la ley.

Como regla general suelen bien remunerados abogados y/o buenos contactos ayudar a mitigar o eliminar los amenazantes castigos penales.

También así bien podría ocurrir de nuevo esta vez. El periodista británico y experto en Medio Oriente Robert Fisk constata en su columna en el periódico The Independent que “la gran comunidad sunita en el Líbano ama a la sunita Arabia Saudita”. “Podría terminar con que las sospechas de delito se anulen. Cajas mal etiquetadas, o una conspiración de la chiíta musulmana Hezbollah”, escribe Fish enojadamente.

El príncipe en Beverly Hills ha contratado a uno de los abogados penalistas más destacados de Los Angeles. Él ya ha conseguido  poner en libertad al joven Majed bajo fianza* y persuadido a los fiscales a desestimar los cargos criminales. Ahora se trata en su lugar de un “delito menor” (misdemeanour).

Pero incluso si los ‘príncipes escándalo’ son puestos en libertad hay mucho que irrita/desgasta en la sociedad saudí en este momento y no se trata de arena del desierto. Caída de los precios del petróleo y una costosa guerra en el vecino Yemen hacen que analistas internacionales especulan ahora en serio que Arabia Saudita en pocos años puede haber agotado la totalidad de su reserva de divisas.

Añade a eso que se cuestiona abiertamente la legitimidad de la familia real como “guardián de los lugares santos del Islam” en el mundo musulmán después del terrible accidente de congestión el mes pasado, cuando más de 2.100 personas murieron aplastadas a las afueras de La Meca.

Tal vez la Casa de Saud pronto vaya a anhelar el momento en que sus preocupaciones se limitaban al tráfico de drogas y escándalos sexuales. [Fuente: Prinsarnas sex- och knarkskandaler är inte kungens enda huvudbry – DAGENS NYHETER]

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