La valla antirefugiados Hungría-Serbia, negocio para la empresa malagueña Mora Salazar

Ganan millones cerrando la entrada a los refugiados

Una empresa española vendió los alambres con cuchillas en forma de acordeón, afiladas como cuchilas de afeitar, que Hungría ha montado frente a la frontera serbia. La empresa alemana Mutanox declinó el contrato de algo más de 4,5 millones porque “nuestro producto detendrá la criminalidad y huir de la guerra no es un crimen”, dice el CEO de la empresa al periódico Dagens Nyheter.

– Recibimos la pregunta pero nos negamos por razones humanitarias. No considero que personas que huyen de la guerra y el caos son criminales. Alambre de cuchillas debe ser usado para prevenir la delincuencia. Cuando vi ayer fotos de niños con heridas de cortes en la frontera de Hungría con Serbia se me rompió el corazón, dice Murat Ekrek, CEO de Mutanox GmbH.

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Al menos otra empresa alemana de la que no se ha facilitado el nombre debería haber rechazado la contratación de Hungría por la misma razón. Con referencia a secretos comerciales no quiere Ekrek comentar sobre el competidor que aceptó el trato.

El gobierno de Hungría aprobó en junio una propuesta para construir una valla de espino de cuatro metros a lo largo de los 175 kilómetros de frontera con Serbia. Dos meses más tarde emitieron una orden internacional de 9.000-10.000 rollos llamados ‘alambre concertina’, alambre de acero con cuchillas afiladas en lugar de púas.

Muchos han especulado sobre qué empresa fue la que aceptó la orden de pedido de Hungría y varios expertos de la industria han vaticinado sobre una empresa china, pero es en realidad la empresa con sede en Málaga European Security Fencing del grupo español Mora Salazar. La empresa ha suministrado anteriormente productos similares a los enclaves españoles de refugiados Ceuta y Melilla en el norte de África.

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El portavoz de Mora Salazar, José María Gómez, no quiere responder a las preguntas de Dagens Nyheter. Cuando El País consiguió contactarlo el miércoles “manifestó en primer término este lunes a EL PAÍS que European Security Fencing fabrica las concertinas que se han instalado en la valla de Hungría, aunque posteriormente matizó que “el uso primordial es su colocación en cerramientos para centros penitenciarios a partir de cinco o seis metros”, pero que el destino final que el cliente realice “no les incumbe ni tampoco es de su competencia”.

El alambre de cuchillas actual es el modelo 22 de la empresa, que cuesta 45,98 € por rollo, exactamente del mismo tipo que el de la Valla de Melilla.

Organizaciones de derechos humanos han protestado enérgicamente contra las afiladas cuchillas que han herido con cortes a cantidades de personas que luego han obtenido graves infecciones. El alambrado fue retirado en 2007 por razones humanitarias, pero se volvió a colocar hace dos años atrás. [Drar in miljoner på att stoppa flyktingar – DAGENS NYHETER]

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