Tierra fronteriza: Antonio López fue expulsado después de haber residido 47 años en EE.UU.

Cuando volvió a subir encima de la valla para estar con su mujer y sus cuatro hijos, fue castigado con 4 años de cárcel – antes de ser deportado de nuevo.

Miles de personas arriesgan sus vidas en el mar Mediterráneo cada día, y Europa experimenta los mayores corrientes de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.

Al otro lado del Atlántico hace Estados Unidos todo lo posible para asegurar su frontera con los no bienvenidos.

En una serie de reportajes (antes: Här staplas liken och Tim jagar mexikaner) (Aquí se apilan los cadáveres y Tim persigue a los mexicanos) reportan Anne-Sophie Naslund y Axel Öberg del tabloide Expressen desde la frontera mexicana – un tema que podría determinar la elección presidencial del próximo año.

 

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Antonio López se siente como un estadounidense. El idioma es perfecto. Y por qué no iba a ser así.

Se crió en Estados Unidos. Llegó como recién nacido con sus padres. Fue en Estados Unidos donde fue a la escuela e hizo su servicio militar para poder defender a su país. Es en EE.UU. donde tiene su hogar, su trabajo y su familia.

– Yo era un estadounidense orgulloso, dice.

Dice ‘era’ porque ya no está seguro.

Sobre el papel, Antonio nunca fue ciudadano estadounidense, a pesar de 47 años en el país. Pero tenía permiso de residencia, green card/tarjeta verde, carnet de conducir estadounidense, al igual que su mujer y sus cuatro hijos se convirtieron automáticamente en ciudadanos estadounidenses al nacer. Pero cometió un error, y después de eso ya no era bienvenido. Después de eso era Antonio López de repente ilegal.

Esta es la historia de esas personas, al otro lado de la valla. La gente detrás de las estadísticas. Algunos de la cifra récord de inmigrantes mexicanos que en los últimos 5 años han sido deportados de EE.UU.. Las personas sobre lo que ha venido a ser el tema de las elecciones presidenciales estadounidenses del próximo año.

Es temprano por la mañana cuando nos encontramos con Antonio en Padre Chava, un edificio de tres pisos pintado de amarillo en el centro de Tijuana, un comedor de caridad que sirve desayuno a los deportados. Antonio López está aquí como voluntario. Él va en torno a las mesas y sirve atole, una bebida hecha de agua, maíz y canela endulzada con azúcar moreno. Otros sirven tortillas de harina de trigo, arroz, alubias y verduras fritas.

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– Cuando llegué por primera vez aquí pude vivir durante unos meses. No tenía a dónde ir ni dinero, dice y señala hacia las habitaciones donde una treintena de camas están listas para los que más las necesitan.

En Estados Unidos trabajaba Antonio, o Tony como se llamaba allí, como jardinero de familias ricas de Hollywood. Durante 20 años cuidó de huertas y avanzada arquitectura de jardinería donde aquellos que pueden permitirse el lujo de vivir perfectamente. Él recita actores y artistas, programas de televisión y personajes. Algunos, como Emilio Estevez, Don Knotts y los miembros de Metallica, trabajó para ellos durante largos períodos, dice.

– Uno dejó de pensar en quienes eran famosos. Es tan común en Hollywood y no pensé en lo bien que lo tenía, dice.

11,3 millones de inmigrantes residían ilegalmente el año pasado en EE.UU., según cifras del centro de investigación Pew Research Center. Esa cifra ha estado esencialmente estancada en los últimos cinco años y significa que el 3.5 por ciento de la población de EE.UU. se considera como ‘sin papeles’/indocumentada.

La anotación más alta fue en 2007, justo antes de la crisis financiera, cuando indocumentados llegaron al 4% de la población. De los más de 11 millones provienen aproximadamente la mitad de México. Al mismo tiempo ha deportado EE.UU. un número récord de inmigrantes en los últimos 5 años. Sólo a México: de 250.000 a 300.000 personas por año.

“Lo triste es que la mayoría ha vivido tantos años en EE.UU. que son indocumentados también aquí”

La mayoría va a parar exactamente aquí. En Tijuana. O ‘TJ’ como los mexicanos estadounidenses dicen. Quince puntos oficiles de repatriación han sido designados por las autoridades, pero una tercera parte es enviada a Baja California y la mitad de ellos directamente aquí. Según las autoridades locales significa eso entre 100 y 300 inmigrantes cada día, los 365 días del año.

Muchos de ellos aquí se quedan, año tras año con la esperanza de pronto poder cruzar la frontera de nuevo..

– Lo triste es que la mayoría ha vivido tantos años en EE.UU. que son indocumentados también aquí. Carecen de certificados de nacimiento y documentación para poder conseguir trabajo y sin trabajo no tienes dónde vivir, dice Margarita Andonaegui.

Ella es una de las fundadoras de Padre Chava, 65 años y ella misma crecida en Tijuana. A finales de 1990 conoció a un cura y se dio cuenta de que compartían el mismo sueño – ayudar a aquellos en necesidad urgente de lo más necesario: una ‘chance’ de recuperar el aliento y salir adelante desde aquí.

En un principio abría Padre Chava sólo los sábados. La primera semana llegaron 17 personas. La semana siguiente 50 y luego 100. Ahora tienen abierto todos los días excepto los domingos, cuando muchos van en su lugar a la iglesia. Un día normal vienen al menos un millar de personas. La mayoría son hombres, el 90 por ciento de los deportados son precisamente hombres. En el local hay también duchas, un salón de peluquería, un consultorio médico, computadoras y un gimnasio.

– Es bastante ‘basic’, pero con las cosas que se pueden necesitar para conseguir el papeleo, buscar trabajo, encontrar un piso o ir aseado a una entrevista de trabajo. Esta debe ser una esclusa para seguir adelante en la vida, dice Margarita Andonaegui.

Todo el personal trabaja de forma gratuita, muchos como agradecimiento por la ayuda que ellos mismos recibieron como recién llegados y todos los alimentos son donados por empresas. De esta manera consiguen mantener los costos bajos a un dólar por persona y día.

Antonio López no quiere ser amargo. Fue él quien hizo mal, dice. Durante los años en California fue encarcelado tres veces por conducir borracho.

– Tenía problemas con el alcohol, pero aún no había comprendido que no podía beber, dice.

La tercera vez fue en 2007. Las leyes del estado estadounidense hicieron que el delito se convirtiese automáticamente en un delito más grave, y la pena a un castigo más duro.

De pronto Antonio iba a ser expulsado. A pesar de su permiso de residencia estadounidense, a pesar de sus hijos estadounidenses. A pesar de que no conocía a nadie en México y había vivido en el país desde que era un bebé. No importaba.

“Unos meses más tarde se subió a un árbol y saltó sobre la cerca a EE.UU”

Cuando la policía de fronteras además se enteró de que él era nacido en Guatemala, fue soltado allí. Decidido a volver viajó con otros cientos más sobre el techo de un tren. Varias veces estuvo a punto de morir. El grupo fue robado y Antonio fue capturado por secuestradores y fue duramente golpeado.

Después de varios días se las arregló para escapar e hizo ‘auto-stop’ a Tijuana. Así fue como fue a parar en Padre Chava. Unos meses más tarde se subió a un árbol y saltó por encima de la cerca a EE.UU..

– No está muy lejos, dice. Ven, te voy a enseñar.

En noviembre del año pasado presentó el presidente Obama la mayor reforma migratoria en la historia moderna de EE.UU.. Casi 5 millones de inmigrantes indocumentados en el país podrían solicitar protección temporal contra la deportación, prometió. La oferta se aplicaría a todos los que habían residido en el país durante al menos cinco años, tuviesen hijos que eran ciudadanos estadounidenses o permiso de residencia, siempre y cuando no hubiesen cometido delitos graves.

La idea era que ellos aquellos que fuesen aprobados podrían conseguir un permiso de trabajo temporal y así poder empezar a pagar impuestos, pero la reforma se encontró con fuerte oposición y las giras políticas y jurídicas han sido muchas.

Anteriormente había Obama sido acusado de buscar erróneos inmigrantes. El número récord de deportados lo ha descrito como “criminales, violadores en serie, personas que tratan de dañar a la sociedad – no estudiantes o personas que tratan solo de alimentar a sus familias”.

Pero según la investigación del New York Times, dos tercios de los que fueron deportados durante el tiempo de Obama en la Casa Blanca han sido gente que sólo cometió delitos menores, como infracciones de tráfico, o no había tenido antecedentes penales en absoluto.

“Varios candidatos manejan la tesis de que la política de EE.UU. ha alentado a mexicanos a venir al país y dar a luz hijos para con el tiempo conseguir poder quedarse”

Ante las próximas elecciones presidenciales se discute ahora la reforma migratoria ampliamente. Varios candidatos manejan la tesis de que la política de EE.UUU. ha alentado a los mexicanos a venir al país y con el tiempo conseguir poder quedarse. Donald Trump ha utilizado ampliamente el concepto tan criticado de ”anchor babies”/”bebés ancla” y ha conseguido a su lado en la retórica a entre otros Jeb Bush – a pesar de que Bush es mucho más positivo a la inmigración y que a menudo se dirige directamente a los votantes latinos en sus discursos.

Según las estadísticas del centro de investigación Pew es el problema con ”anchor babies” además considerablemente exagerado y el Washington Post ha descrito el fenómeno como un mito difícil de matar.

– Déjame hablar a mí si alguien se acerca y empieza a hacer preguntas, dice Antonio cuando lleguamos a la valla.

Aquí son los cárteles los que controlan, explica. Es su negocio, sus hombres que vienen con escaleras, cobran y ahuyentan a todos los demás. La valla es seguramente de 5 metros de altura y llega lejos en el agua. Acero de color roya parda que ha sido pintado de color cielo azul por una organización de ayuda. Muchos nadan alrededor, pero también el agua se controla y en la arena hay sensores, así que la mayoría opta por escalar la valla, explica Antonio.

Más allá a lo largo de la playa se encuentra San Diego. Está tan cerca que se pueden discernir algunas chavalas que caminan por el agua, hasta el color que tienen en sus trajes de baño.

La misma playa, la misma agua. Antonio saluda a varios de los hombres. Uno cuenta que va a escalar la valla más tarde ese mismo día, si no hace niebla.

Es el tercer intento del hombre. Antonio echa una mirada al mar.

– No es imposible, solo tened cuidado.

La niebla ‘noquea’ los detectores de movimiento y hace que sea más difícil para los vigilantes el tener tiempo para reaccionar. Los cárteles tienen además control sobre cuando es el cambio de turno de guardia y cuándo los vigilantes correctos curran.

– Aquí se puede comprar todo, sabes, dice Antonio.

Así que los cárteles pagan a la policía de fronteras?

– Sí, no sólo aquí. En todas partes a lo largo de la frontera. Es suficiente con que miren a otro lado en una hora determinada.

Los datos son confirmados por varias personas con las que hablamos. Casi todos han pagado por cruzar la frontera y sostienen que los cárteles a su vez pagan a la policía fronteriza estadounidense. El ser ‘contrabandeado’ a través del desierto cuesta entre 5000 y 7.000 dólares, se nos dice. Obtener información acerca de cuándo es seguro escalar la valla es significativamente más barato. Pero es un juego de azar.

“Si pagas varios miles de dólares es básicamente garantizado el llegar”

Cientos de inmigrantes mueren cada año cuando intentan cruzar el desierto. Al mismo tiempo es el riesgo de ser apresado por la policía fronteriza en la valla cerca de las ciudades mucho mayor que fuera en el desierto.

– Aquí es más un juego de azar. Si va, va, dice un hombre con quien nos encontramos en la valla. Pero si pagas varios miles de dólares es básicamente garantizado el llegar.

Otros cuentan que es posible incluso obtener una garantía de ‘llegar adelante’. Juan Gómez, de 38 años, con quien nos encontramos en Padre Chava dice que ha intentado cruzar 6 veces con la ayuda de traficantes de personas – pero que hasta ahora no ha tenido que pagar. En el cuello tiene un tatuaje con las palabras ”Raised in California”/”Criado en California”. Él vino a EE.UU. de niño y trabajóse como obrero de la construcción antes de que fue deportado hace 4 años. Sus 5 hijos siguen viviendo con su madre y por ellos debe regresar.

– El acuerdo es de 5.000 dólares, pero debido a que hemos sido parados cada vez no he necesitado pagar, dice.

Otro hombre cuenta que ha saltado sobre la cerca 2 veces. Se presenta como Isai García, tiene 45 años y dice que trabajaba como sumiller en el restaurante de Clint Eastwood antes de que fue deportado.

– ¡Oh man, dice. ¿Qué años! Elegí vino para Brad Pitt y Angelina Jolie, Tiger Woods y todos los que puedes pensar.

desayunador salesiano padre chava“A pesar de que Tijuana supuestamente tiene los sueldos de trabajadores más altos en México son solo una décima parte de los sueldos estadounidenses”

Isai García tenía permiso de residencia y podía viajar libremente entre los países. Pero un día se detuvo la cosa. Según la policía fronteriza no se había renovado el permiso de residencia a tiempo. Isai no entendía la gravedad. No entendía que justo en ese momento se había convertido en un ilegal que ya no podía renovar sus documentos, solo así.

Ahora trabaja en un callcenter/centro de llamadas en Tijuana. A pesar de que Tijuana supuestamente tiene los sueldos de trabajadores más altos en México son solo una décima parte de los sueldos estdounidenses. Isai ha tenido aún así suerte, dice. Su familia tiene dinero y puede conseguir trabajo cuando regrese. Pero es justo eso – el volver. Sin perder demasiados años de su vida.

Como Ricardo. Ricardo Martínez, quien cumple 22 el mismo día que nos encontramos con él. Él estaba en camino a su trabajo en El Paso, Texas, un edificio que iba a ser aislado, cuando fue detenido por la policía. Había vivido en EE.UU. durante 15 años e iba justo entonces a empezar en la universidad con especialidad diseño gráfico. Ahora se encontraba la policía fronteriza frente a él y afirmaba que él era otra persona. Alguien que iba a ser deportado.

– Traté de protestar. De forma que pudiese demostrar mi identidad. Pero sólo me dijeron “tómalo con tus abogados”.

Ricardo no tenía ningún abogado y al otro lado de la frontera no conocía a nadie. Ah, por cierto, su padre. Era sólo que su padre vivía a cientos de millas de distancia – y que Ricardo de niño fue obligado a ver como su padre golpeaba a su madre. Fue por eso que la familia se mudó a EE.UU. y, finalmente obtuvo permiso de residencia. Ricardo tenía siete años cuando cruzó a nado a través de un río junto con sus primos y hermanos.

Ahora estaba de vuelta.

Dice que se encuentra bien, que se las arregló para conseguir un trabajo y que Padre Chava le ha ayudado con un abogado. Un abogado que primero dijo “los demandamos y puedes conseguir un montón de dinero.”

Han pasado cinco meses desde entonces y ahora espera Ricardo sólo una cosa – poder llegar a casa.

– Todo el mundo me dice que salte la cerca, pero no quiero. Yo era legal en Estados Unidos y no quiero convertirme en ilegal. Entonces prefiero esperar.

¿Has recibido alguna excusa?

– No, no la espero tampoco.

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Estamos fuera del Desayunador Salesiano Padre Chava para tomar fotos.

– ¿Tengo que sonreír, pregunta.

– Haz solo como sientes, dice el fotógrafo, y entonces no resulta en ninguna sonrisa.

Hemos llegado al árbol de Antonio, justo donde termina una calle y comienza un terreno de difícil acceso.

– Aquí escalé, dice. No fue difícil. Luego fue sólo saltar abajo al otro lado y correr todo lo que pude.

Consiguió llegar todo el camino hasta Los Angeles y se reunió con su familia, pero no pasó mucho tiempo antes de que la policía de fronteras lo encontró.

Un ilegal. Que ha entrado ilegalmente en el país. Ahora era Antonio un delincuente reincidente. Fue condenado a 4 años de prisión y cumplió su condena en California.

– En cierto modo era mejor, dijo.

En la cárcel se encontraba por lo menos cerca de su familia y ellos podía saludarlo.

– Le han saludado/visitado aquí también. Abajo en el agua, mi mujer se encontraba al otro lado de la cerca, pero resultó demasiado difícil.

“Tres de mis cuatro hijos están en Afganistán y arriesgan sus vidas por su país. Estoy orgulloso de ellos, pero yo ya no estoy orgulloso de EE.UU”

Él viene aquí a veces, a su árbol, y juega con la idea. Pero no, esta vez tiene la intención de hacerlo correctamente. Él no puede aguantar más años en la cárcel y su familia lo necesita.

De aquí a poco más de dos años podrá solicitar un nuevo permiso de residencia. Al principio se sentía como la cosa más importante del mundo. Ahora ya no sabe más. Tal vez sea posible aún así ‘construir’ una vida aquí.

– Tres de mis cuatro hijos están en Afganistán, y arriesgan sus vidas por su país. Estoy orgulloso de ellos, pero ya no estoy orgulloso de los Estados Unidos.

– Tres de mis cuatro hijos están en Afganistán y arriesgan sus vidas por su país. Estoy orgulloso de ellos, pero yo ya no estoy orgulloso de EE.UU.. [Fuente. Gränsland (3): Antonio kastades ut efter 47 år i USA | Geo – EXPRESSEN]

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