Fabel, el primer perro arqueólogo de Suecia

Fabel es el primer perro arqueólogo de Suecia. Lo mejor que él sabe es buscar huesos humanos, o más bien la recompensa que viene cuando encuentra con algo – la ‘bola’ (?) favorita. (albóndiga ?).

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Sophie Vallulv era estudiante de arqueología cuando se le ocurrió la idea.

– Ya el primer día de entrenamiento, nos dijeron que pocas de nosotras podríamos conseguir un trabajo si no nos especializábamos en algo. Esto se convirtió en mi especialización.

La arqueología se asocia generalmente con la excavación, pero hay varios otros medios de ayuda que se pueden utilizar para averiguar lo que hay debajo de la superficie del terreno, por ejemplo detectores de metales, magnetómetros y georradares (radares de penetración terrestre GPR). Lo que hasta ahora ha faltado es un método de búsqueda de restos de personas sin tener que excavar.

Sophie Vallulv tenía perro ya anteriormente, pero compró un nueva cría de perro pastor alemán que a los cinco meses de edad pudo comenzar a entrenar.

Ella se inspiró en cómo entrenan a perros rastreadores de bombas y comenzó en casa en la sala de estar. Resultó en muchas horas de entrenamiento cada día, y después de un año y medio, tenía un perro que con un 94 por ciento de seguridad podía distinguir huesos humanos de huesos de animales.

fabel11El exámen final de Fabel tuvo que hacerlp en Sandby borg (página web) en la isla de Öland (un antiguo castillo donde se cree que una masacre tuvo lugar en el Siglo V.

– Yo y el perro no sabíamos dónde se encontraban los huesos, pero un arqueólogo del Museo del Condado de Kalmar lo sabía.

Fabel pudo señalar los huesos que se encontraban a un metro y medio de profundidad. El trabajo ha resultado en una tesis de maestría en arqueología experimental y además, puesta en marcha en una nueva empresa, que ofrecerá servicios a arqueólogos.

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Sophie Vallulv ha recibido preguntas de otros dueños de perros sobre cómo se hace. Pero no todo el mundo tiene derecho a manejar restos humanos. Ella misma tuvo que tomar prestados huesos de diversas instituciones y después entrenó al perro con bolas de algodón que se encontraban junto a tales huesos. Fabel nunca ha estado cerca de poder roer viejos huesos humanos.

– Pero no es tampoco eso lo que quiere, él está interesado solamente en la ‘bola’ (?) (albóndiga?) que recibe cuando encuentra algo.

La nariz del perro tiene unos 200 millones más de receptores olfativos que los humanos, los seres humanos tienen alrededor de cinco millones. [En nos i arkeologins tjänst – GÖTEBORGS-POSTEN]

FABEL

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