La libre circulación en la UE, amenazada

A principios de esta semana se encontraba el barco sueco “Poseidon” a las afueras de Libia y socorrió a más de 400 refugiados, de los cuales 50 habían muerto. Las víctimas del Mediterráneo se han convertido en un símbolo de la fracasada política de refugiados europea. Pronto esperan más símbolos.

La UE no ha creado la crisis. Inumerables líderes que hacen sufrir a sus propios pueblos y organizaciones terroristas como el Estado Islámico tienen la culpa de que la gente se vea obligada a huir. Pero aunque la UE es responsable de lo que la gente huye, tiene la responsabilidad de a lo que van. La Unión ha sido caracterizada durante mucho tiempo de que pocos países ‘tiran de una pesada carga’.

El Reglamento de Dublín se aplica, pero no funciona. Que una solicitud vaya a ser considerada en el primer país de la UE al que el solicitante de asilo llega pone una carga desproporcionada a países como Grecia e Italia. De la misma manera toman países como Alemania y Suecia hoy una muy grande responsabilidad para que estas personas finalmente obtengan un refugio seguro en Europa.

Esta no es una solución sostenible para la Unión. Como está evolucionando la situación, muchos países, ya sea formal- o informalmente recrudecerán sus controles fronterizos. Y entonces no sólo frente al mundo sino también entre los miembros de la UE. Con ello se desafía también la libertad de circulación.

Y aunque la cuestión se ha planteado en los países que hasta ahora han permanecido en el centro se convertirá pronto gradualmente en más partes de la Unión. La desesperación tiene, a saber, no sólo un camino. Cuando se cierra una ruta migrante, se crea una nueva. Además de la arriesgada ruta a través del Mediterráneo consiguen ahora muchos llegar a pie entre otros a través de Hungría que ha respondido construyendo una cerca de alambre de púas de 4 metros de altura y cerca de 175 kilómetros de largo en la frontera con Serbia.

Al mismo tiempo llegan informes de otros refugiados que tratan de entrar en el Eurotúnel, entre Francia y Gran Bretaña. Se trata pues de no solo de superar el pasaje a lo que se ha venido a llamar la Fortaleza Europa, sino también de moverse dentro de la UE. Tal vez fue también fue eso lo que los 50 refugiados intentaron hacer, que fueron encontrados muertos ayer – probablemente asfixiados – en un camión en Austria.

Decir que varios países deben asumir una mayor responsabilidad puede ser ingenuo y utópico. En particular con el conocimiento de que apenas fueron capaces los países miembros de la UE de repartirse voluntariamente 32.256 refugiados a principios de este verano. Hungría, Dinamarca, Reino Unido y Austria se negaron a tomar/dar asilo a un solo refugiado. Esto a pesar del hecho de que el acuerdo tenía por objeto aliviar a los duramente asediados países Grecia e Italia.

La escapada de las responsabilidades no ocurre siempre de forma igualmente pronunciada. El gobierno danés anunció el miércoles que a partir de la próxima semana se aplicarán nuevas normas: Las contribuciones estatales a los refugiados recién llegados se reducirá a la mitad. Es una forma de fortalecer los incentivos para conseguir trabajo, insistió la ministra de Integración Inger Støjberg. De hecho, es sobre todo una señal a otros refugiados: No vengáis aquí!

El ponerse de acuerdo sobre una solución común es una cuestión de mucho mayores proporciones que la política de refugiados. Hasta el momento, el argumento de la recepción mejor distribuida ha girado principalmente en torno a lo que es correcto para personas en escapada y en segundo lugar frente a otros países miembros.

Ahora comienza a ser hora de hablar de los grandes riesgos que la negativa a ayudar a otros países supone para el Schengen y todos los beneficios que la UE tiene de la cooperación.

La idea de una recepción de refugiados común es sólo utópica en términos de que los países no quieren, no que de alguna manera sea irrealizable.

Tampoco es el arrogante comportamiento de hoy libre de riesgos. No es sólo angustiante desarrollar una política común de asilo. Puede que se muestre aún más costoso hacer frente a las consecuencias que surjan sin un acuerdo de cooperación.

Países como Polonia, donde cuando se menciona la cifra de 2000 refugiados suscita fuertes protestas, tienen mucho que perder si a la fuerza laboral del país no se le permitiese circular libremente en Europa. Lo mismo se aplica a muchos otros que ahora en alta voz desafíanla misma libertad de circulación.

Si continúan los países actuando como si la cooperación europea fuese una competición sobre elegir lo mejor, se desmoronará el fundamento de la Comunidad.

En última instancia hay un fuerte interés propio. Que los países tomen conjuntamente la responsabilidad de los solicitantes de asilo es crucial para a largo plazo poder ser capaces de mantener el acuerdo Schengen y las otras formas de cooperación que paso a paso han aumentado la movilidad en Europa. [EU:s flyktingpolitik: Den fria rörligheten hotas – DAGENS NYHETER]

fortaleza  eu (1)

 

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