Fraser Nelson: redactor jefe de la revista The Spectator: Algo está mal en Suecia

Fraser Nelson:

Suecia ha sido durante mucho tiempo una baliza internacional tanto para la izquierda como para la derecha, un fantástico exportador de buenas ideas políticas que ha sido admirado por gente de todos los colores políticos. El columnista del New York Times Paul Krugman dijo que cada vez que escuchaba un estadounidense ‘tomar distancia’ del sistema de bienestar de Europa, le entraban “ganas de obligar a la persona en cuestión a dar un paseo en Estocolmo”. ¿Cómo podría haber algo mal en un tal paraíso? Eso escribió hace cuatro años. Probablemente él no haría eso hoy.

También turistas de paseo por Estocolmo este verano deben notar que algo se ha vuelto diferente. La ciudad ha recibido nuevos visitantes que cambian su carácter. Están sentados fuera de ‘bares-café’ y en esquinas de calles, junto a las entradas del metro y en paradas de autobuses. Gente decente que dice “hej, hej”/“hola, hola”, mientras tienen en su mano un vaso de cartón con unas pocas coronas. Sus pertenencias se encuentran a menudo en grandes pilas en la calle y nadie las toca. Para los visitantes es esto increíble. ¿Por qué se tolera? ¿Dónde está la policía? ¿Por qué nadie pone orden aquí?.

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He visitado Suecia durante 15 años ahora y cada vez no sólo se ha sentido como un viaje a Escandinavia, sino también al futuro. Una ocasión para considerar cómo el Reino Unido podría aparentar de aquí a 10 años si todo va como debería. Wi-Fi en barcos y autobuses, La extraordinaria nueva piscina de Ystad,  baja delincuencia, impactante alto grado de espíritu empresarial y creatividad individual. En términos de salud, riqueza e igualdad encabeza Suecia las listas mundiales. Pero cuando se trata de compartir la prosperidad a los inmigrantes … bueno, entonces se desmorona Suecia.

En 2013 publicó la OCDE un índice de integración; el desempleo entre los inmigrantes en comparación con el de los nativos. En el Reino Unido, EE.UU. y Canadá, apenas hay diferencias. Son realmente buenos crisoles. Pero en Suecia era la tasa de desempleo entre los inmigrantes 2,65 veces mayor que entre los nativos. Es la peor nota entre los países desarrollados, con la excepción de Noruega.

Hay muchas razones para esto. Inglés se habla en muchos lugares, sueco en menos. Los empleadores requieren a menudo decente dominio del sueco, así que si no puedes distinguir entre las palabras suecas “ljus” (luz) y “juice” (jugo) puede resultarte difícil encontrar un trabajo.

A esto se añaden factores más sutiles, como el estilo de gestión no jerárquica en Suecia, donde los jefes prefieren insinuar cosas en lugar de dar instrucciones. Para nosotros los forasteros puede ser difícil tomar parte en el juego adivina-lo-que- el-jefe-quiere – en realidad. El significado de “lagom” (‘suficiente’, ‘adecuado’) apenas podemos comprenderlo, pero para la cultura de los lugares de trabajo de Suecia basada en el consenso, no hay una sola palabra utilizable.

Es además muy difícil despedir a empleados en Suecia; Por lo tanto, los empleadores son cautelosos cuando se trata de contratar a alguien. Fuerte protección de empleo construye un muro en torno al lugar de trabajo. Ideal para aquellos que están adentro pero decepcionante para los que están fuera, a menudo jóvenes e inmigrantes.

El primer ministro británico David Cameron ha hecho que sea más fácil despedir a la gente. Y precisamente como esperaba se volvieron los empleadores menos ansiosos en contratar. En la última campaña electoral pudo Cameron jactarse de que más puestos de trabajo se habían creado en el Reino Unido que en todos los países de Europa juntos: un total de 2 millones de empleos, la mitad de los cuales fueron a los inmigrantes.

Gran Bretaña tiene grandes dudas sobre su adhesión a la UE. Incluso vamos a celebrar un referéndum para decidir si vamos a tomar la decisión de retirarnos de la Unión.

Aunque somos bastante buenos en ‘poner’ a los inmigrantes en el trabajo. Los niveles de empleo de bangladesíes en el Reino Unido son más altos que en Bangladesh. Cameron ha hecho más para aumentar el número de empleados franceses que lo que François Hollande ha hecho. Es una paradoja: el Reino Unido puede ser escéptico acerca de la inmigración, pero ama a los inmigrantes.

En Suecia se aplica todo lo contrario. Allí gustan tanto de la inmigración que el anterior primer ministro perdió unas elecciones mediante instar a los preocupados votantes ​​a “abrir sus corazones”/”öppna sina hjärtan” a los recién llegados. Pero cuando se trata de realmente contratarlos?

En el Reino Unido puede el término “migrante de la UE” dar asociaciones a un obrero polaco o un financiero francés. Pero en Suecia utiliza extrañamente hasta el primer ministro el término “migrante de la UE” como un embellecedor eufemismo para los mendigos.

En Suecia recibían vivienda, enseñanza en sueco y eran equipados con todo lo que un país maravillosamente generoso cuya apertura era y sigue siendo un brillante ejemplo para el mundo. Pero ahora puede ocurrir que esta apertura se devore a sí misma.

Si un país acepta inmigrantes en mayor medida de lo que se puede integrar se crean problemas. Si los principales partidos políticos no son capaces de hablar abierta y honestamente acerca de estos problemas, crean un espacio para un partido que lo hace. En Suecia ese espacio es ocupado por Sverigedemokraterna/Demócratas de Suecia.

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Puede sonar antogeneroso, pero quiero de buena gana ver al partido Demócratas de Suecia aplastado. El Partido Nacional Británico acaba de ser aplastado; Sus votos se redujeron en un 99 por ciento en la última elección. David Cameron, endureció su enfoque a la inmigración y dijo que retiraría todas las subvenciones a los inmigrantes durante sus primeros seis meses en el país y que permitiría la deportación, de franceses así como rumanos, que no pudiesen sustentarse a sí mismos. Su meta para la política de inmigración se ha convertido en un ridículo fracaso, pero él ganó puntos en por lo menos haber hecho un intento.

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Para los visitantes de Suecia este verano ha ocurrido un nuevo espectáculo: los pósters de los Demócratas de Suecia en el metro donde se disculpan, en inglés, a los mendigos. Y luego panfletos de Liberala Ungdomsförbundet que piden perdón por la disculpa. “Tenemos un gran problema con un partido racista en el parlamento”.

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No es del todo cierto: el verdadero problema es que casi uno de cada cinco suecos apoya al partido porque nadie parece querer hablar de la inmigración. Es la manera perfecta de hacer un difícil problema mucho peor. [Brittisk chefredaktör: Något är fel i Sverige | SvD]

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