La boda de Carl Philip y Sofia Hellqvist es un «truco de relaciones públicas»

KronaUna vez más es hora de boda real y los medios de comunicación se llenan de servilismo (‘lame culeo’) monárquico, escribe la Asociación Republicana/Republikanska föreningen. La monarquía es un remanente de cuando Suecia no era una democracia y ya es hora de cambiar forma de gobierno, escribe la presidenta Yasmine Larsson.

Ciertamente que es del todo fantástico cuando dos personas que se aman reciben la posibilidad de darse promesas de amor eterno ante cercanos seres queridos. Pero el matrimonio de Carl Philip Bernadotte y Sofia Hellqvist no será un evento privado. Por el contrario, su boda será compartida por millones de personas.

La corte sueca ha decidido hacer que el evento sea tan público como sea posible, por ejemplo permitiendo a SVT transmitir en directo no sólo la boda, sino también el recorrido en carruaje y la fiesta de boda.

Está claro que la familia real conscientemente hace de sus eventos privados trucos de relaciones públicas públicos como parte de una estrategia para mantener la influencia política y los beneficios económicos que ellos mismos reciben de la monarquía. Con brillo y glamour intentan aumentar su popularidad y mudar el foco de un debate urgente sobre la forma de gobierno del futuro.

La ‘boda de los príncipes’ aclarará sin embargo una de las muchas desventajas de la monarquía. Tanto la gente como los medios de comunicación mostrarán su peores lados cuando se trata de adulación (‘lame culeo’) y servilismo. Porque cuando se sirve una boda real a menudo se sustituyen ideales y principios periodísticos con adulación y servilismo monárquico.

Al mismo tiempo es evidente que cuando el centro de atención se enfoca a la familia real pues se visibiliza lo absurdo y el anacronismo de esta institución. Entonces también se crean cavilaciones sobre si realmente tiene sentido tenerlo de esa manera en una democracia. Según el orden de sucesión, una de nuestras leyes fundamentales, no pueden príncipes o princesas casarse sin el consentimiento del rey y de la aprobación del gobierno. Al menos no si quieren mantener el derecho de sucesión al trono. Además deben los miembros de la familia real pertenecer y casarse ​​en la iglesia sueca/Svenska Kyrkan y no pueden por lo tanto elegir ellos mismos a qué religión quieren profesar o no. Que la monarquía es un sistema medieval claramente contraria a la libertad de religión se muestra con ello con toda claridad.

Para mí es la cuestión sobre la forma de gobierno sueco importante y de principios. La monarquía es un remanente de cuando Suecia no era un país democrático y no puede ni conciliarse con democracia ni con igualdad ante la ley de todas las personas, ya que el más alto cargo público se hereda dentro de una y misma familia y se espera que la gente sea subordinada a este.

Suecia es un país que alaba democracia e igualdad, pero aún así hay todavía muchos ciudadanos que son deslumbrados por el espectáculo de la realeza y por eso no ven lo irracional de que el cargo de jefe de Estado se herede a través de aleatoriedad y nacimiento. La consecuencia resulta en que todas las personas no son iguales y que todos los niños que nacen no tienen las mismas posibilidades.

Si democracia e igualdad deberán ser más que ideales vacíos cuando se trata de nuestra forma de gobierno debe Suecia convertirse en una república.

Espero que la boda de los príncipes convenza a más ciudadanos de las ventajas de la república y que traiga con ello algo positivo. Tenemos que ser más los que reaccionemos sobre lo anacrónico que es con monarquía. Mi llamada a ti que estás leyendo esto es que dejes de deslumbrarte por los miembros de la realeza y de tomar en serio la democracia. República es la forma de gobierno para Suecia en el futuro.

Yasmine Larsson – Presidenta de la Asociación Republicana sueca

[Fuente: Carl Philips och Sofias bröllop är ett pr-jippo – Metro]

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*