De repente se encuentra la clase alta por todas partes

den-nya-overklassen-en-bok-om-sveriges-ekonomiska-elitComenzó hace unos meses. Tal vez fueron las revelaciones en torno a los viajes de caza de la directiva de SCA que pusieron a rodar la pelota. Via el reportage “Min helg” (Mi fin de semana) y la boda de los príncipes y Bathinas skilda världar (los mundos separados de Bathina) en SVT. De repente está en todas partes: la clase alta sueca, den svenska överklassen.

Ya era hora. Siempre he pensado que es un poco extraño que aquellos que a los que de buena gana hacen análisis políticos basados en la clase social tantas veces quieran sostener que el conflicto importante está entre la clase media y la clase trabajadora o clase media y el precariado. Como si hubiese un límite superior en alguna parte por ahí de la gente que puede permitirse el lujo de ir de vacaciones al sol alguna vez al año y no necesiten elegir la comida más barata para la cena.

La realidad aparenta de hecho bastante diferente. Según el Credit Suisse Global Wealth Report 2014 posee el 10 % más rico de los suecos alrededor del 70% de la riqueza del país. Mientras la clase media urbana se avergüenza de sus coches propulsados por motores de gasolina y lo compensan poniendo verduras ecológicas en la parrilla, salta la clase alta al barco fuera en dirección al archipiélago y se olvida de todo. Cuando gran parte de la izquierda se siente furiosa contra los símbolos como la deducción fiscal RUT, muchos parecen perderse que hay otra brecha arriba hacia los que no pudieron preocuparse menos sobre una deducción de 50 000 coronas al año. Porque en la “bancarrota general” (una fantástica expresión que la gente con mucha pasta de buena gana usa para describir su economía) no importan nada precisamente aquellos billetes de cien coronas por limpieza.

Es fácil cabrearse sobre la clase alta. También es difícil entenderla. Se trata de pocas personas en circuitos cerrados en lugares específicos. Muchos van a través de toda la vida sin quizá conocer/encontrarse con alguien que pertenece allí (al mundo de la clase alta). Se vuelve además aún más complicado debido a que pocos espontáneamente se definen a sí mismos como clase alta, sino que preferiblemente dicen algo vago sobre “clase media alta“. Porque hay por supuesto siempre alguien que es más rico, más poderoso, más noble. Eso no cambia el hecho de que este pequeño grupo, por muy ridículo que parezca, afecta la vida que tenemos todos los demás. Porque dinero es poder, tanto directa como indirectamente. El no necesitar preocuparse por el alojamiento. El poder vivir sin salario durante un tiempo al iniciar un nuevo negocio, continuar estudiando, cambiar de pista/rumbo. Ser compinche con políticos y líderes de empresas. Pero tal vez la mayor parte de todo: la confianza en sí mismo que viene del saber que todo siempre saldrá bien. Independientemente del número de columnistas de izquierdas a los que moleste uno.

El hacer un análisis de clases y perderse este grupo debería contarse como mala conducta. Ya es hora de que polemistas, políticos y periodistas dejen de tratar a la clase alta como rarezas antiguas y comiencen a tomar su influencia en serio. En una sociedad democrática nadie se merece pase libre. Aunque coloquen cortinas de humo en forma de chaquetas Barbour y arte heredado. [Plötsligt är överklassen överallt – Metro]

The report does not break down how national wealth is distributed to different income level groups in economies, but it does list countries by levels of wealth inequality. The US, Switzerland, and Hong Kong top the list of the most inequitable veteran economies, with 70% of the wealth in those locations held by the top 10% of the population. In the US, that figure is 74.6%. The same situation prevails in a slew of emerging economies, including Egypt, Turkey, India, Russia, Brazil, Indonesia, and Argentina, where the richest 10% own more 70% of the wealth. Russia, at 84.8%, is the dubious “winner” in that category. In Israel, 67.3% of assets are held by the top 10%, on a par with many European countries, including Sweden, Austria, Norway, and Germany, along with China, Mexico, and Saudi Arabia. Most of the rest of Europe falls within the “moderate inequality” category, with the top 10% owning between 50% and 60% of the country’s wealth. Only in two countries – Japan and Belgium – did the top 10% own less than half the country’s wealth. […] [Israelis as rich as most Europeans – report | The Times of Israel]

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