La bien conservada Albania atrae

Nueva luz sobre Albania

Sobre Albania como país de senderismo oiremos sin duda más en el futuro, opina la reportera de viajes Kicki Lind.

  • Bien conservadas casas otomanas en el casco antiguo de la ‘ciudad de Gjirokastra’, declarado “Ciudad-museo” patrimonio de la humanidad pot la UNESCO. Tanto el dictador Enver Hoxha como el escritor Ismail Kadare nacieron aquí.
  • La agricultura emplea a una gran parte de la población, a menudo en pequeños lotes de terreno privados.
  • La isla fantasma de Sazan ha sido desde la época romana usada como base militar, pero va ahora hacia un nuevo futuro como museo al aire libre en un parque nacional recién instaurado.
  • Tirana es una ciudad en muchos aspectos interesante capital.
  • Una vez en el tiempo una colonia griega, más tarde una ciudad romana. Capa tras capa de tres mil años de historia reciben a uno en en la ciudad patrimonio de la humanidad Butrinto.
  • ’Petulas’ (buñuelos’’) fritas se hacen con harina de trigo y huevos cocidos en aceite. Se sirve con miel.
  • La costa de Albania de 400 km de largo hacia el mar Adriático atrae a más y más gente.
  • Sentimiento de “Juego de Tronos” en Butrinto.
  • Mientras que la población pasaba hambre permitió el ex dictador Enver Hoxha construir unos 700.000 búnkeres de defensa por toda Albania.
  • La tradición con el canto coral polifónico (isopolifonía popular albanesa) se caracteriza por varias voces melódicas simultáneas, se sigue transmitiendo con orgullo.

Butrint_Karte_de¿Cómo puede haber tomado más de 20 años para un país que alberga tanto que ver el aparecer en el mapa turístico internacional? Dagens Nyheter se plantea la pregunta después de un viaje a lo largo de las hermosas costas, altas montañas y lugares históricos.

La vista desde el robusto Castillo de Gjirokastra del siglo 1200 es magnífica. El sol justo ha bajado y las luces en las viejas casas de piedra en la ciudad patrimonio de la humanidad Gjirokastra se encienden una por una.

– Gracias por un gran día! dice el guía albanés Adrian en impecable sueco y me sobresalto.

– Hablas sueco?

– Solo un poco.

Regresa a inglés fluido y cuenta sobre cómo él como veinteañero a principios de los años 90 vino a Uppsala como estudiante de idiomas. Cómo quedó sorprendido allí al ver carreteras pavimentadas, transporte público eficiente, supermercados con una oferta aparentemente sin fin y la gente que vivía su vida cotidiana en medio de todo esto sin, al parecer, dedicar un pensamiento a ello. En cinco semanas aprendió Adrian un poco de sueco y aunque no ha estado de vuelta en Suecia desde entonces permanece Suecia en su mente como un símbolo de posibilidades ilimitadas en el mundo libre.

Los tiempos han cambiado. Albania es hoy en día un país abierto, y muchas de las personas que huyeron de Albania durante el régimen dictatorial durante el régimen inspirado en Stalin han regresado. Cuando Albania ahora en la mayoría de los aspectos empieza a ponerse al día con sus vecinos hay solo una dirección: adelante a toda velocidad.

– Mi abuela suele hablar de las nubes y de las piedras, cuenta Adrian. Las nubes son todas las personas que han salido de Albania. Cuando llueve lloran las nubes de morriña. Las piedras en el terreno son las personas que se quedaron y las que regresaron. De las piedras construimos la nueva Albania.

Hubo un tiempo en que Albania se encontraba sola contra el resto del mundo. El dictador Enver Hoxha tenía en los años 1940, 50 y 60 contactos de camaradería tanto con Tito y Mao como con Moscú, pero rompió sucesivamente estos contactos con la convicción de que Albania podría ser atacada/invadida tanto desde el Este como desde el Oeste.

Mientras que la población pasaba hambre se aseguró el paranoico Hoxha de gastar una parte considerable de los presupuestos del Estado en construir búnkeres de hormigón armado, unos 700 000 para ser exactos.

Los búnkeres varían en tamaño y siguen siendo una característica destacada en el interior de Albania. Algunos búnkeres más pequeños se utilizan ahora para todo, desde el cultivo de hongos a cabinas de baño, mientras que otros son derribados para que el material de construcción pueda ser reutilizado. El búnker propio de Hoxha de 2.685 metros cuadrados a las afueras de Tirana era uno de los más grandes y se encontraba hasta hace poco en la lista de los militares sobre objetos secretos. La mayoría de los búnkeres albaneses son de unos pocos metros cuadrados, mientras que el búnker de Hoxha alberga 106 habitaciones y una sala de cine. Ahora se ha abierto al público.

but-El mundo está como ya se sabe notoriamente lleno de lugares donde cruel historia se ha transformado en atracción turística. En Albania se encuentra la isla de Sazan, a una hora en barco a las afueras de la ciudad costera de Vlorë, en la cola para convertirse en un lugar así. Auron Tare, que dirige el Centro de Investigación Marina de Albania, una ONG especializada en la investigación y expediciones arqueológicas submarinas, cuenta que la isla desde la época romana ha sido usada como base militar.

– Bizantinos, italianos, alemanes y rusos tienen todos un pasado en Sazan. Desde que Albania rompió sus relaciones con Moscú funcionaba la isla como base de submarinos albanesa y centro nacional de inteligencia con todo el mundo como enemigo potencial. Esperamos ahora que Sazan pueda convertirse en un históricamente interesante y cultural museo al aire libre sobre la Guerra Fría.

castillo_de_GjirokastraMáscaras de gas todavía se encuentran dispersas en la hierba de la isla. Edificios que todavía en la década de 1980 albergaban familias que más o menos vivían como prisioneras en la isla – aunque con generosas raciones de comida, a diferencia de la población en tierra firme – se encuentran ahí todavía. Hasta el momento sólo un puñado de extranjeros han podido visitar esta a la vez hermosa y espeluznante isla, pero hay planes para permitir turismo a pequeña escala para el verano del 2015. Probablemente es sólo una cuestión de tiempo antes de que Sazan se convertierta en Parque Nacional.

Desde hace un par de años hay vuelos charter de Suecia a la ciudad costera de Sarandra en el sur de Albania. Escandinavos de piel invernal pálida son atraídos con playas desiertas comparativamente, bien preparadas cafeterías y cerveza barata. Y ciertamente, como país turístico, es Albania barato, el nivel de precios es probablemente el más baja de Europa. Pero esperemos que la creciente cantidad de visitantes se interesen en más que tomar el sol y bañarse, que los propios albaneses sean capaces de cuidar de su magnífica naturaleza y que con dignidad consigan preservar al menos algunas de sus antiguas tradiciones. Hasta el momento parecen estar realmente en camino al éxito.

sarandraA unos 20 km a las afueras de Sarandra se encuentra el Parque nacional de Butrinto patrimonio de la humanidad, un gran sitio arqueológico y muy sugerente, con más de 3000 años de antigüedad. Butrinto ha sido tanto colonia griega como ciudad romana y apenas se necesita saber mucho de historia para ser capturado por la impresionante atmósfera que se alberga en el anfiteatro, entre pilares y portales y en el antiguo baño romano rodeado de exuberante vegetación y brisa del mar salado. Es bien ordenado y emocionante sin siquiera un vendedor de souvenirs a la vista.

PilurA otras cuantas decenas de km de allí, arriba en las montañas hacia el interior, se encuentra el pueblo Pilur, cuyos algo más de un centenar de vecinos parecen llevar una existencia somnolienta. Es precisamente en Pilur donde la polifonía albanesa, una vieja tradición de canto coral que se caracteriza por varias voces melódicas simultáneas, se dice tuvo su origen y los aldeanos transmiten activamente la tradición adelante. El canto polifónico ha recibido por la Unesco el estatus de patrimonio de la humanidad como “una obra maestra del patrimonio oral e intangible de la humanidad”. En el pasado era este poderoso y misterioso canto coral, a menudo sin ningún ritmo en particular, una forma aceptada de ventilar y en el mejor de los casos resolver los conflictos entre los aldeanos. Cuando el aire al mediodía vibra de calor y los hombres mayores de la aldea vocean en una espontánea polifonía a la sombra del gran refrescante árbol en el centro de Pilur, se levantan los pelos de la nuca.

pilur-Como visitante se pregunta uno cómo es posible que un país europeo con tan hermosa costa y aguas de baño tan claras, tan altas montañas por las que caminar y con tantos sitios históricos bien conservados para maravillarse, haya tomado más de 20 años en aparecer en la mapa turístico internacional. De todos modos, es este hecho/son estos datos hoy probablemente el mayor activo de Albania como destino turístico.

La capital Tirana es un interesante conocido con muchos bien frecuentados restaurantes y cafés guais, bonitos parques y pulso inspirador. Pesadas estatuas grises que reminiscencian de otro tiempo son ahora mismo características casi picantes del paisaje urbano que se caracterizan por eufóricos lugares donde se charla, se bebe ‘cappuccino’, ‘latte’, ‘macchiato’ y la bebida nacional rakia de la mañana a la noche. El desempleo sigue siendo alto y las diferencias de ingresos grandes pero la generación más joven en Albania afronta el futuro con confianza. A toda velocidad.

Albania es montañoso. El turismo de aventura está en su infancia, pero algo en lo que se invierte vigorosamente. Ya ahora se organizan tanto actividades de rafting como de kayak, buceo en barcos hundidos y senderismo en  dramáticos alrededores.

Con el albanés Illia como guía, hacemos un recorrido a pie cerca del lago Shkopet. El aire huele a tomillo, menta, lavanda y salvia. Se dice que hay osos, lobos y jabalíes en la zona y recogemos higos frescos directamente de los árboles. Con la esperanza de haber encontrado almas gemelas amantes de la naturaleza, le pregunto a Illia si es como creo: que los albaneses en general de buena gana pasan su tiempo fuera en la naturaleza.

Illia aparenta confundido y no entiende en un primer momento la pregunta. Juntos miramos por encima de las montañas ‘azul-verdes’ que rodean el lago y observamos a un águila que ‘surfea con las alas’ en el gran silencio. Illia creció en estas montañas, claro que a él le gustan, las tiene en la sangre. Pero como actividad de ocio?

– Así que, ¿qué hacéis los albaneses cuando estáis libres?

– Nosotros bebemos cafe. [Fuente: Nytt ljus över Albanien – DN.SE]

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