Sé perseverante, Margot Wallström!

“Teníamos razón”. Así se expresó el director sueco Carl Bennet con un poco de alegría maliciosa cuando varios países árabes, bajo la presión de Arabia Saudita, se posicionaron contra Suecia la semana pasada. Se encontraba en una transmisión del noticiario Aktuellt y aparentaba muy contento. Pero acerca de qué tenía razón? Respuesta: Tenía razón en que los opresores se pusieron consternados por las críticas dirigidas contra ellos por la ministra de asuntos exteriores de Suecia Margot Wallström.

Al mismo tiempo que el director aparentaba así de contento se encontraba Raif Badawi, el bloguero saudí en su celda a la espera de los próximos 50 latigazos de los mortales mil latigazos a los que está sentenciado.

De partes de la burguesía han llegado fuertes críticas a la forma en que Wallström manejó la situación diplomáticamente. A partir de ahí se dice que hay que defender los derechos humanos, pero que debe ser manejado de forma diplomáticamente correcta. Cuando oigo eso, no puedo sacar ninguna otra conclusión que esto: La burguesía quiere que las violaciones de derechos humanos deben ser condenadas de modo que no sea perceptible. Carl Bildt dijo el otro día que durante su visita a Arabia Saudita como ministro de asuntos exteriores ciertamente había planteado la opresión contra las mujeres. Recibió la contra-pregunta: ¿Y de qué manera afectó eso? Él respondió: Escucharon de todos modos. Uno lo ve delante de sí: una forzada opinión crítica lejos de toda publicidad y el anfitrión saudí asiente y dos segundos después discuten las exportaciones, e incluso las exportaciones de armas.

saudiarabiaflagArabia Saudita es un país rico en petróleo que durante muchos, muchos años ha tenido un pase libre moral y ha sido capaz de escapar de las fuertes críticas de otros países. Depende de dos cosas: que el país tiene petróleo y que está estrechamente aliado con la superpotencia estadounidense, que ve a Arabia Saudita como un baluarte contra Irán.

De hecho se califica el país bien en la definición estadounidense de un Estado canalla. Pero el régimen saudí  ha evitado duras críticas. Todos han participado en el juego, también Suecia, y se aplica tanto a la burguesía como a los gobiernos socialdemócratas.

Cuando el otoño pasado el gobierno sueco declaró que a partir de ahora se aplica una política exterior feminista, corrió entre muchos subalternos roji-verdes un murmullo de euforia. Sé que también se regocijaron los últimos vänsterliberalerna (liberales de izquierda) y social-liberales***. Palabras e idioma en sí pueden establecer nuevos horizontes y nuevas expectativas de la política y fue lo que sucedió: Suecia tiene una otra voz en el mundo ahora. La jefatura de Arabia Saudita – léase: la clase alta saudí está preocupada de que la crítica sueca será seguida por otros países. El estilo de bajo perfil de Wallström ha significado un cambio muy necesario del tono tipo Guerra Fría que Carl Bildt utilizaba.

Así que mentente firme, Margot Wallström!. Tanto contra el mundo empresarial  como contra algún que otro ansioso ministro en tu propio gobierno!. [Stå på dig, Margot Wallström! – Metro]

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