Los Ángeles ha obtenido un “punto medio”

Los Angeles está cambiando. Alrededor del casco histórico están emergiendo nuevos, prósperos barrios, donde ahora se encuentran los mejores restaurantes y tiendas más amenas. Además, es fácil de caminar – algo que no se da por sentado en esta metrópoli motorizada*.

G C MARKETEn camino hacia el Grand Central Market (Homer Laughlin Building) en el centro de Los Angeles, en el Centro, somos ‘detenidos’ por un productor de cine estresado. Explica que hay que esperar un minuto antes de que podamos entrar en este popular mercado de comida. Se lleva a cabo, a saber, una grabación de TV. Un momento después, sale el rapero y actor LL Cool J corriendo entre la multitud, y siguiéndole los talones, alguien que se parece que quiere asesinarlo. Por suerte, él es también un actor.

G CENTRAL MARKETEn la pequeña cafetería Glanville y Babinski (G&B Coffee), que tiene una pequeña barra de bar elegante en la entrada del mercado, mueve el barman sólo en los hombros y continúa haciendo un espresso. Aquí curran duros, barbudos hipsters que no se preocupan de qué famosos de Hollywood pasan por allí, con una cámara de cine siguiéndoles los talones, sólo esta semana. Así es hoy en día, cada día, en el centro de Los Angeles.

MAPA_L.A.En la más descentralizada, dispersa metrópolis de Estados Unidos han vuelto a descubrir el casco histórico antiguo, downtown. Por primera vez en casi un siglo, esta gigantesca ciudad, que siempre ha estado esparcida en varias millas, ha obtenido finalmente un centro, un ‘punto medio’ sobre el que todo gira en su entorno. En los últimos diez años se ha convertido en algo como un cliché en Los Ángeles el hablar de un renacimiento de la ciudad, pero ahora realmente se ha producido. A medida que el centro de Los Angeles se ha gentrificado, el efecto también ha comenzado a desbordarse a los barrios de los alrededores, como la vieja, encantadoramente ‘desgastada’ Chinatown, el histórico barrio mexicano de Boyle Heights y la zona llena de galerías y boutiques Arts District.

Pero donde más sucede tal vez en este momento es en Koreatown, justo al oeste del centro de la ciudad, a un paseo en bicicleta de diez minutos del Grand Central Market. Es con mucho la mayor zona residencial coreana de Estados Unidos, donde se puede ir a lo largo de cientos de manzanas sin ver tiendas, restaurantes, iglesias bautistas o caféterías de té de burbujas que no sean coreanas. Fue durante mucho tiempo una parte olvidada de esta gigantesca metrópolis, que los no allí no residentes visitaban algún fin de semana de vez en cuando para comer barbacoa coreana (Gui, Bulgogi), beber demasiada Hite, la cerveza local favorita, y cantar karaoke. Pero ahora emerge Koreatown y parece que surgen nuevas amenas cafeterías, hoteles, restaurantes, y tiendas cada semana.

The Line

Nos inscribimos en el hotel The Line, el último punto de encuentro para los jóvenes y creativos del centro de Los Ángeles. 

El edificio en sí es un inmueble modernista de los años 1960 que ha albergado una serie de hoteles anónimos en los últimos años, pero fue adquirido y se convirtió en uno de los más bellos y más agradables hoteles de Los Ángeles. Las habitaciones están decoradas en una encantadora combinación de elegancia y estética californiana y rústico estilo  nacido en el desierto de Nuevo México.

Por las mañanas se pueden pedir fantásticos burritos de desayuno, este maravilloso invento californiano, a la habitación, y pulsando un botón se enrolla la persiana eléctrica por sí misma, y así aparece Los Ángeles bajo la cama de uno: un océano de casas bajas donde las altísimas, esbeltas palmeras se bañan en una brillante luz solar constante, con Hollywood Hills y las montañas en la distancia.

pot-lobby-bar

Pero parece ser la comida lo que atrae a la mayoría de la gente. En el hall de entrada se encuentra primero uno con una pequeña e ingeniosa panadería coreana y un amplio bar, antes de finalmente entrar por un discreto pequeño portal que se muestra acomoda un exorbitante popular bar coreano-mexicano-estadounidense llamado Pot (Pot Lobby Bar). En el centro figuran “hot pots”(cazuelas calientes) coreanas, pero el menú se expande en todas las direcciones posibles. Al final es sólo comida de Los Angeles: cocina casera coreana con rasgos distintivos de comida mexicana, sur de California y clásica comfort food’ (’comida de consuelo’) estadounidense.

Los tres comedores en el hotel son regentados por Roy Choi, que se estableció como ‘el cocinero más caliente’ de Los Ángeles en la década de 2010. Toda la experiencia es también ‘muy Los Ángeles’. Se esfuerzan mucho en ser innovadores. En el bar se sirve ejemplo, un cóctel con Uni (nombre japonés de erizo de mar / ウニ(海胆・海栗・雲丹), sea urchin, un ingrediente que ‘foodies’/”gourmets” estadounidenses entusiastas de comida  parecen un tanto obsesionados por el momento.

Es revelador que sea precisamente comida y bebida lo que atrae a jóvenes hipsters (o urbanitas seguidores de tendencias) de Los Angeles a Koreatown. Así ha aparentado, a saber, todo el renacimiento del Centro de Los Ángeles.

– El Downtown Los Angeles es el mejor ejemplo de cómo la clase media ha redescubierto los centros de las ciudades en Estados Unidos. También es revelador que el desarrollo no es impulsado por galerías, tiendas de antigüedades, teatros, sino por bares y restaurantes, dice Brett Martin**, un articulista culinario estadounidense.

La legendaria escritora culinaria y excrítica culinaria del New York Times, Ruth Reichl, nombró recientemente a Los Ángeles como la mejor ciudad culinaria de Estados Unidos. Si se viaja aquí sólo para comer, no hay mejor punto de partida que el Downtown o Koreatown. Aquí se encuentran, por supuesto, los mejores restaurantes coreanos de Estados Unidos, pero se encuentran además increíbles buenos tacos en cada esquina callejera, rara vez más caros que a dos dólares por unidad, y se puede encontrar comida guatemalteca, ecuatoriana, taiwanesa, filipina y vietnamita, por no hablar de toda la nueva generación de relajados restaurantes de alta cocina que han crecido aquí. Son los el restauradores Roy Choi y José Centeno, quienes dirigen cuatro restaurantes muy populares, y muy buenos, en el centro, lo que ha hecho que el centro de Los Ángeles esté en auge de nuevo.  

124-3,_Cheongdam-dong,_Gangnam-gu,Seoul

Si se quiere hacer una odisea culinaria en el Koreatown y el Centro pues es la bici una forma muy ágil para desplazarse. En el hotel The Line prestan gratuitamente bonitas bicicletas Linus para explorar la zona. Anima a los huéspedes a no sólo no ‘quedar colgados’ en el hotel, sino a conocer todo el barrio – un intento de garantizar que vecinos y viejos lugareños no vean el glamuroso hotel de reciente apertura como una amenaza, sino más bien como un factor que puede estimular la economía local. No es una idea tonta empezar con una visita al Park’s BBQ, el primer restaurante de franquicia (Parkdaegamne / 박대감) fuera del famoso distrito de Cheongdam-dong en Seúl, Corea del Sur, a una docena de cuadras/manzanas de distancia. Es probablemente el mejor restaurante de barbacoa coreana en Estados Unidos. La comida es tan inolvidable como el servicio es eficiente – uno es conducido rápidamente a un ‘stand’/box donde se da la orden a un camarero con auriculares, y que sólo unos pocos minutos después pone a rodar el plato con carne que de manera no sentimental ‘tira’ a la parrilla de la mesa delante de ti. Si se necesita algo más, es sólo pulsar un botón pequeño en la mesa.

Una alternativa mucho más simple es Kobawoo House, donde se debe ir a comer bossam, carne de cerdo servido con hojas de lechuga y kimchi, y varios banchan coreanos, entremeses.

guelaguetza

Continuando cinco cuadras al sur se convierte repentinamente en mexicano de nuevo: aquí hay puestos de tacos malolientes, encantadores restaurantes de desayunos-diner mexicanos y el oaxaqueño palacio de comida Guelaguetza, donde se puede comer tacos con saltamontes (chapulines) a la parrilla que son una de las ‘botanas’ (aperitivos) más populares en esta zona del país y beber mezcal mientras que las familias mexicanas de la zona hacen espectáculos de danza en el tradicional traje oaxaqueño.

Cuando el sol comienza a bajar se produce una bruma dorada sobre las altas palmeras que bordean las avenidas aquí. Se compran unos tacos de los taqueros mexicanos que bordean las aceras y emparrillan carne, que ellos enrollan rápidamente en una tortilla de maíz por un dólar y cincuenta centavos. Los residentes coreanos-mexicanos aquí parecen llevarse bien – hace un par de años se ‘arrejuntaron’ en una asociación y se organizaron contra la delincuencia de las pandillas en la vecindad y en la actualidad esta es una de las zonas más seguras de todo Los Ángeles.

Si le dan a uno ganas de tomar unas copas – sin erizo de mar – se puede llamar a una puerta oscura sin letrero donde se encuentra el R Bar, un bar encantador en recesión que está decorado como un barco pirata naufragado, tiene una máquina de discos/jukebox maravilloso y probablemente la clientela más impredecible en la ciudad.

El caminar por el barrio coreano/Koreatown de Los Ángeles es como descubrir una nueva ciudad dentro de la ciudad. El renacimiento del centro de Los Ángeles también señala un cambio más amplio en todo el gran entorno urbano de Estados Unidos, contra el transitable/’amigable de paseos’, donde la comida y la vida nocturna son los pilares de la vida cotidiana. Son barrios que se caracterizan por una obvia diversidad donde inmigrantes asiáticos y latinoamericanos ‘cuelgan’ en los mismos bares que recién mudados ‘hipsters’. Aquí hay también hay una diferencia significativa en comparación con otras populeres metrópolis en EE.UU. en este momento, como Nueva York y San Francisco: la mayoría tiene en realidad medios para vivir aquí. Los alquileres en Los Ángeles están, de momento, muy por debajo de los niveles de las otras super-motrópolis de Estados Unidos, lo que significa que hay una diversidad que falta cada vez más en otras grandes ciudades. Mejor disfrutarlo mientras dure. [Los Angeles har fått en mittpunkt – DN.SE]

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