Kjell Larsson, el millardario sueco que acabó sin techo

Estaba valorado en 1.5 millardos de coronas (1.500.000.000 SEK)(≈ 162.548.740 EUR). Poseía hoteles y propiedades por todo el mundo. Hoy en día, Kjell Larsson es un hombre sin techo.
Es el periódico
Dagbladet en Sundsvall que relata sobre el ‘sundsvall-ense’ Kjell Larsson. Se encontraba en la cima a mediados de la década de los 80, entonces era propietario de hoteles y apartamentos por todo el mundo. Fue copartícipe de la construcción de la villa olímpica de Lillehammer, socializaba con ministros en Noruega y asistió a cenas del Premio Nobel. Ahora se encuentra sin hogar y duerme en la estación central de Sundsvall (Sundsvalls Centralstation).
– Por supuesto que estoy amargado, estoy totalmente arruinado, dice él a
Dagbladet.
La crisis financiera a principios de los 90, con tasas de interés de un 500 por ciento, fue un duro golpe para él. Su imperio inmobiliario se derrumbó. Varios negocios cuestionables asociados a ello hicieron que fuese condenado a prisión por evasión de impuestos.
Él firmó un acuerdo prenupcial en el que cedió/escribió sus propiedades a nombre de su mujer con el fin de evitar impuestos. Propiedades como entre otras, casas en Tailandia y España y una casa de verano. Kjell Larsson abrió nuevas empresas en el sector de servicios y ganó nuevos millones. Pero después de un divorcio, se encuentra hoy sin blanca. Ahora vive en escaleras y en la estación central y recoge latas para su supervivencia.
– Antes comía varias veces al día en el
soppkök (comedor social para personas necesitadas) de la ciudad. Pero ahora está cerrado y no abren hasta noviembre, dice él a Dagbladet y continúa.

KJELL_LARSSON)

– No me avergüenzo de decir que recojo botellas vacías. Pero la competencia es feroz, ayer hice un pequeño hallazgo en el interior del puerto cuando un propietario de barco me dio una bolsa con botellas-PET por las que se obtienen dos coronas por cada una.
Su madre de 93 años de edad vive en Njurunda, al sur de Sundsvall. Allí viaja Kjell Larsson una vez a la semana para ducharse y lavar sus ropas.
– Pero allí no quiero vivir, ella me dice cada día “Kjell, has sido gravemente engañado” y no aguanto oír eso, dice él a
Dagbladet. [Miljardären som blev hemlös – Sverige – Göteborgs-Posten]

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