FASINPAT (ex ZANON): La fábrica que funciona sin jefes

Salario igual para todos. Y ningún jefe (a la vista) ‘tan lejos como alcanza el ojo’. Doce años han pasado desde que los trabajadores de la fábrica de Zanon fueron despedidos, pero se negaron a darse por vencidos y retomaron su lugar de trabajo. Hoy en día la batalla por la fábrica está ganada. Pero la mayor batalla perdura – la batalla dentro de sí mismos.
Esa fue la chispa inflamante, dice Adrián Romero y alza la vista a un cuadro recordatorio en la pared.
La imagen en blanco y negro muestra al trabajador de fábrica 22-añero Daniel Ferrás, que el verano de 2000 cayó al suelo y murió después de un paro cardíaco.
El caso de su muerte estaba muy lejos de ser el primero en el interior de las paredes de la fábrica.
La historia de la fábrica de Zanon – una de las mayores fábricas de balkdosas de cerámica de Latinoamérica – es tanto una historia de una larga y sucia batalla sobre el ambiente de trabajo como del derecho a organizarse. Pero también es una historia acerca de una vida laboral radicalmente diferente.
La fábrica tiene una organización plana, sin jefes. Es un lugar de trabajo donde todos ganan lo mismo y donde los empleados mediante votación en las juntas generales ellos mismos toman las decisiones.
El 38-añero Adrián Romero es uno de los 430 empleados. Él ha estado ahí durante ‘todo el viaje’.
– En los años 90 era terrible, especialmente para la generación de más edad. Ellos no aguantaban hacer frente a las injusticias, no de la manera que nosotros los más jóvenes empezamos a hacer entonces, dice.

Neuquén_-

“Fuimos varios cientos los que fuimos a la fábrica. Quemamos la carta (de despido). Sabíamos que la fábrica era rentable, el error era la crisis económica”, dice Adrián Romero.
La fábrica, a las afueras de la capital de provincia argentina
Neuquén, fue iniciada a principios de la década de 1980 por Luigi Zanon. Un hombre con tanto lazos personales como financieros a la junta militar que entonces gobernaba el país.
A mediados de la década de 1990 la fábrica había crecido hasta tener más de 800 empleados. Pero la situación era insostenible.
Los salarios se presionaron (se rebajaron) al mismo tiempo que las jornadas laborales se hicieron más largas, de hasta 16 horas. El trabajo del ambiente laboral era inexistente según Adrián Romero. 20-25 accidentes graves se producían cada mes. Pero lo peor era quizá aún así que el sindicato consistía en empleados leales a la directiva de la empresa.
Si se venía con una queja, ellos escribían el nombre de uno y lo entregaban a los jefes. Luego obtenía uno el despido.
Lentamentel creció sin embargo una representación que llevaba los intereses de los empleados. Y cuando la empresa como parte de un paquete de austeridad despidió 100 personas – y Daniel Ferrás murió exactamente algún mes después – fue la gota que hizo desbordar el agua del vaso
.
La situación culminó en huelgas y cierres patronales cada dos por tres. En octubre de 2001, semanas antes de que uno de los peores colapsos económicos en tiempos modernos afectara a Argentina, se enteraron los 700 trabajadores que no eran bienvenidos de nuevo (a la fábrica). La noticia llegó por medio de una carta en el buzón. La fábrica había, como muchos otras, sucumbido.

Sin haber recibido el último pago de los salarios aceptaron algunos empleados el cierre. Otros no lo hicieron.
– “Fuimos varios cientos los que fuimos a la fábrica Quemamos la carta (de despido), sabíamos que la planta era rentable, el error era la crisis económica”, dice Romero.
A la espera de una solución, acamparon.
Después de algún mes el gobierno dio permiso a los trabajadores de vender las baldosas que había en el almacén, para conseguir un poco de dinero.
Pero el dinero no fue suficiente.
– Teníamos familias a las que sustentar y nos vimos obligados a ir de casa en casa y pedir comida, dice Adrián.
Después de casi medio año de acampar en tiendas de campaña se tomó fue la drástica decisión que fue el inicio de lo que la fábrica es hoy.
Los empobrecidos trabajadores simplemente caminaron  adentro a la fábrica y reanudaron la producción. Atrás quedaba Zanon. Ahora la fábrica era suya y
FaSinPat, siglas de Fábrica Sin Patrones, había nacido.

ZANON)  ZANON))

Desde que los trabajadores se hicieron con la fábrica, es normal que varias personas de la misma familia obtengan trabajo. “Nosotros nos encargamos de los demás”, dice Manuel Silva, cuya hija fue contratada hace tres meses. “La fábrica es nuestra – revolución es el futuro”. Cuando se celebró el décimo aniversario de la toma de posesión actuó Manu Chao gratis en el patio de la fábrica en apoyo a la fábrica y la lucha de los trabajadores.

ZANON1  ZANON2 (JESSICA SILVA)

Adrián Romero ha currado 18 años en la fábrica, que desde el 2002 opera sin jefes y sobre una base democrática. Habla claro y sin evasivas de que hay problemas. No todos los empleados toman la responsabilidad necesaria. A pesar de eso  – él está convencido de que el modelo es correcto. […] [Traducción parcial del artículo “Fabriken som drivs UTAN CHEFER”, de la revista sindical da (Dagens arbete), del sindicato IF METALL/edición impresa Nr 1/2014]

VIKI_DONDA_-_En_la_fábrica_recuperada_FASINPAT_ex-ZANON_junto_a_un_trabajador_y_el_secretario_de_DDHH_de_la_Ciudad_de_Neuquén.-

http://www.victoriadondaperez.org.ar/galeria-de-fotos/

Empresas recuperadas: reinventar la cultura del trabajo
Las fábricas argentinas dirigidas por los trabajadores están dando ejemplo a los trabajadores de todo el mundo de que los empleados pueden dirigir una empresa incluso mejor, sin necesidad de un jefe o un propietario. El nuevo fenómeno de que los empleados se hicieran cargo de sus lugares de trabajo dio comienzo en el año 2000 y ganó envergadura cuando, en 2001, Argentina hubo de enfrentarse a la peor crisis económica jamás vivida. Entoda la nación, miles de fábricas han cerrado en los últimos años y se han perdido millones de puestos de trabajo.
La fábrica recuperada más grande del país, ocupada desde 2001, es la fábrica de cerámicas Zanon, en la provincia patagónica de Neuquén, que actualmente emplea a 470 trabajadores. La experiencia de Zanon, junto a la de las otras 180 empresas recuperadas a pleno rendimiento, que dan empleo a más de 10.000 trabajadores en Argentina, ha redefinido las bases de la producción: sin trabajadores, los jefes no pueden dirigir un negocio; sin jefes, los trabajadores lo pueden hacer mejor. Aunque todas esas empresas regentadas por los trabajadores están obligadas a existir dentro del mercado capitalista general, están generando nuevos enfoques para crear una nueva cultura del trabajo. […] [
www.cienciasocialcritica.com/media/0/74/mr96_trigona.pdf]

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