ALEXANDRA PASCALIDOU: El principio del fin para Grecia

Grecia asume la presidencia de la UEAhora por fin podemos exhalar. Ahora cuando Grecia asume la presidencia de la UE. No es la primera vez. Es la quinta vez. Pero puede ser el principio del fin.
La última vez que mi segunda patria se sentó en la presidencia fue en 2003. Eran corchos de botellas de champaña y atuendos ceremoniales ante los Juegos Olímpicos. Era el doble de tasa de crecimiento en comparación con el resto de la zona euro y billetes recién prensados entraban al país. Mucho ha ocurrido desde entonces.
“Los mendigos en el trono”, escribe Der Spiegel ahora
sin contabilizar cuánto el ganador, Alemania, ha ganado con la crisis del euro.
El periódico The Economist emplaza a Grecia en la misma zona de riesgo que Egipto y advierte de revueltas sociales en 2014. Quizá es por eso que Atenas se ha conviertido en una fortaleza con prohibición de reuniones y de tráfico cuando la élite de la UE ahora inaugura oficialmente la presidencia. Yo que esperaba que ellos experimentarían la crisis en primera fila reconozco ahora de que reciben una imagen retocada de la realidad.
La presidencia del país en crisis pasará a la historia como la más barata hasta ahora. Habrá simposios
espartanos sin corbatas de seda y bufandas estrelladas a los delegados. Cuando el cinturón de austeridad europeo ha sido apretado con tanta fuerza que millones de ciudadanos han ido a parar a la calle porque sus hogares han sido confiscados por los bancos y el desempleo juvenil en las economías adeudadas* han batido récord son regalos una provocación. En especial en un país que hasta ha demacrado los servicios públicos de radio y televisión en funcionamiento. Allí la gente de la presidencia triturada por la crisis ni siquiera tiene acceso a uno de los pilares de la democracia – libre información.
Pero la esperanza es el pan/sustento del pobre y el primer ministro ve con ojos entrecerrados la luz en el túnel y asegura que se acabaron los préstamos de emergencia. Aún así responde el 69 por ciento de los griegos en una encuesta que tienen lo peor delante de ellos. Un 27,5 por ciento elige la palabra griega “catástrofe” como la mejor descripción de lo que se espera en 2014. Pero los griegos no tienen el monopolio del pesimismo y fatiga de crisis. Ellos van de la mano con españoles, italianos, franceses, portugueses, búlgaros y rumanos y un montón de otros. Hasta que alcancen la trinchera que divide a Europa en dos. Allí donde la brecha entre ricos y pobres, entre los prestamistas y prestatarios, entre los agobiados por las deudas y los libres de deudas crece. Por un lado gritan sobre ejecución de pago de la deuda y por otro lado cancelación de la deuda.
El logotipo de la presidencia griega es un sobrio barco de vela. La odisea europea ha navegado contra el viento. Oajalá que cambien los vientos. Esperemos que puedan colaborar en el barco y que la tripulación mejore en lanzar boyas salvavidas a los que se están ahogando en el agua fría.
Quizás pueda Grecia también enseñar a la UE la duramente ganada lección que lo más importante en la vida no cuesta ni un solo euro. Solidaridad y compasión son en realidad todavía gratis. Esperemos que la presidencia resulte el principio del fin para lo que ha costado a millones de personas tanto vidas como sufrimientos. [
Alexandra Pascalidou: Början på slutet för Grekland – Metro]

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