SUECIA 2013: “No vivimos como personas humanas aquí”

Viven en barrios marginales – en medio de la sociedad
Para Viorica Vaduva, 42, es la añoranza/falta de la familia lo peor.
Viven en villas miseria/favelas y mendigan en las calles de Estocolmo.
En una gravera en el distrito de
Högdalen vive un grupo de personas en caravanas destartaladas sin electricidad ni agua corriente.
Aftonbladet pudo acompañar (a estas personas) una mañana helada a finales de diciembre.
– No vivimos como personas aquí, dice Viorica Vaduva, 42.

ESTOCOLMO-1

Suecia en 2013 es un país de favelas/villas miseria
Saborea esa frase y léela de nuevo.
En todo Estocolmo hay unos 30 asentamientos donde chavolas, caravanas escacharradas y tiendas de campaña funcionan como hogar de personas – pero el problema está extendido por todo el país.
A mediados de diciembre cerró
Borås un campamento de tiendas de campaña en el centro de la ciudad y ofreció a 50 gitanos rumanos transporte gratis de vuelta a Rumania.
Según una encuesta que Ekoredaktionen ha realizado, informan 67 municipios, principalmente en las zonas del sur de Suecia, que han experimentado problemas similares.

Asentamiento HÖGDALEN 9

Padres e hijos en Rumania
Cuando Aftonbladet visita las caravanas en Högdalen el sol no ha salido todavía.
Algún que otro tren de metro pasa a alta velocidad por las vías adyacentes y
Viorica Vaduva acaba de despertarse cuando abre la puerta.
Son pocos minutos más de las cinco y media de la mañana y el día acaba de empezar.
– Todos los que viven aquí mendigan. Algunos de los hombres tienen empleos en la construcción durante el verano, dice ella.
Por lo general son cinco personas que duermen, comen y viven en los pocos metros cuadrados en la caravana.
En este momento vive Viorica sola.
Un barril de petróleo sirve como estufa, pero los trozos de leña están húmedos después de la lluvia nocturna y Viorica no consigue encender un
fuego.
Sin fuego, ningún café matutino.
Viorica tose y toma un sorbo de Pepsi agostado.

Tiggare en Drottninggatan, Estocolmo Tiggare (mendigo), Estocolmo) Tiggerska (mujer mendiga) Estocolmo-

– Solemos ir a la ciudad a eso de las ocho y media. Si tenemos comida comemos, si no llueve bebemos café. Luego trabajamos (mendigamos). No tengo lugar fijo, sino que me siento en diferentes lugares de la ciudad, dice ella.
En casa, en el pueblo en Rumania, se encuentran los padres de Viorica. Ambos rondan los 70 años, están enfermos y necesitan medicinas.
En Rumania también se encuentra la hija de Viorica de 8 años de edad.
Otro niño más está en camino.
– El cuarto mes, dice, y se acaricia en el estómago.

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“Visito periódicamente los asentamientos”
El asentamiento en Högdalen es uno de varios en la zona.
Algunos viven en caravanas, otros en chavolas primitivas a lo largo del terraplén ferroviario. Común a todos es la falta de electricidad, agua corriente y oportunidades decentes de cocinar y cuidar de su higiene.
– Este es un grupo muy movible que se muda alrededor de la ciudad. Pero
Högdalstoppen es un lugar donde han estado desde hace mucho tiempo, dice Eva Sandberg, jefa de sección de los servicios sociales en Estocolmo.
Ella continúa
– Visitamos regularmente estos asentamientos. Vemos si hay niños, personas que consideramos enfermas o que encuentran mal de otra manera.

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“La ciudad no toma su responsabilidad”
Todos los ciudadanos de la UE tienen derecho a residir libremente en otro país de la UE durante tres meses.
Pero los asentamientos se construyen a menudo en terrenos privados donde el propietario a través de Kronofogdsmyndigheten (autoridad de ejecución de cobros) y la policía pueden hacer cumplir el desalojo.
El resultado es un circo ambulante, donde las personas que residen legalmente en el país se mudan de un asentamiento ilegal a otro.

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A veces traen consigo coches y caravanas, a veces les son embargados.
– Resulta en una situación muy extraña. Por un lado expulsa la policía a estas personas, por otro lado se encuentran en gran necesidad de ayuda, dice Bienvenido Flores, quien durante un año y medio ha sido el representante del grupo rumano en Högdalen.
Él critica la manera que Estocolmo maneja el tema.
– La ciudad no toma su responsabilidad. He estado en contacto con el comisionado social en Estocolmo con el fin de poder ofrecer aseos y papeleras/basureros. Pero el interés es cero, dice.

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“No vivimos como personas”
En las otras caravanas comienzan los vecinos de Viorica a despertarse.
Alguien ha conseguido encender una fogata e invita a una taza de café.
– Gevalia, dice Viorica y se ríe cuando oye el eslogan de la marca de café.
Antes de que estallara la crisis financiera en serio trabajaba ella como criada en España. Ella aprendió el idioma, vivía en un piso y podía enviar dinero a la familia en Rumania.
Suecia, dice ella, fue un último recurso.
– En casa (Rumania) no hay ningún trabajo, no tenemos ninguna otra opción.

Asentamiento Högadalen3

La lluvia sigue chorreando abajo, el frío es húmedo y crudo.
Los trenes pasan a toda hostia cada vez con más frecuencia, detrás de las nubes el sol ‘ha subido arriba’.
En el suelo fangoso se encuentra un joven descalzo en un par de zapatillas de jogging y reproduce música rumana de baile de su teléfono celular.
Viorica tira de la fina bata más cerca del cuerpo.
Ella enciende otra vela en la caravana – en el techo se ven manchas de hollín redondas.
– No vivimos como personas humanas, dice ella. [
www.aftonbladet.se/nyheter/article18087522.ab]

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