Spiros Velliniatis en Atenas es un héroe todo el año

ALEXANDRA PASCALIDOU: Navidad es el niño Jesús y generosos Reyes Magos. Ahora le toca el turno a la cristiandad de celebrar la solidaridad que se encuentra en todas las religiones. Donde los que tienen compartirán con aquellos que no tienen. Pero algunas personas no necesitan ninguna Navidad para recordar lo que significa ser un ser humano. Spiros Velliniatis es el Papá Noel de todo el año que con el saco lleno de balones de baloncesto se acerca a aquellos de los que otros se distancian.
La semana pasada me encontré con él en una cancha de baloncesto cubierta de maleza en Atenas.
En la oscuridad y un frío que penetraba a través de la médula ósea entrenaba Spiros a cuatro niños refugiados. Niños nacidos en Grecia hijos de refugiados sin papeles de Nigeria. Niños que nunca han estado en la tierra natal de sus padres y que no son reconocidos en su país de nacimiento.
Uno de los niños, Mandela, ha bajado sus pantalones rojos muy por debajo de las caderas. Aún así no cubren la parte inferior de las piernas. Cuando le hago preguntas esconde su rostro bajo el sobaco de Spiros. El entrenador explica que el niño ha crecido solo, encerrado en un hogar. Sus padres encerraban a su hijo cuando trabajaban. “El baloncesto se convertirá en su liberación”, profetiza Spiros.
Varias noches a la semana van los niños ‘a pata’ todo el camino hasta el entrenamiento, ya que no tienen medios para pagar billetes de autobús. Ida y vuelta resulta en aproximadamente 15 km. No suena mucho, pero para sudorosos niños de diez años que se apresuran a casa a frogoríficos vacíos y temen todo desde nazis a policías que persiguen a refugiados es una caminata de Gólgota/calvario. Cuando me ofrezco a conducirlos a casa en un taxi sacuden la cabeza. Tienen una orden de los padres de nunca acompañar a/ir con algún adulto. “No lo tomes como algo personal
“, dice Felix “pero mi mamá me ha dicho que soy demasiado pequeño como para ser capaz de distinguir entre buenas y malas personas”. Para ganarse la confianza de las familias va el entrenador de baloncesto a casa de ellos, aprende su idioma, les invita a café y les explica que el juego de baloncesto de los niños puede ser la solución a sus problemas.
Giannis Antetokounmpo es la prueba. Giannis y sus tres hermanos vendían gafas de sol en las calles para ayudar a los padres que a pesar de desgaste currando y sudor no podían ‘arrejuntar’ lo suficiente para alimentar a todos los niños. Así que los niños se turnaban para comer. Cuando Spiros ‘descubrió’ a los cuatro hermanos en 2007 y trató de atraerlos a la cancha de baloncesto dijo Giannis que prefería un pedazo de pan a un balón de baloncesto. Spiros  que quedó conmovido por los talentos logró conseguir curro para los padres y persuadir a un club a apostar en los chicos.
La primera vez que vi a Gianni fue cuando durante un acto con traqueteantes flashes de cámaras le fue adjudicado su primer pasaporte griego y una bandera blanquiazul por nada menos que el primer ministro quien detuvo la ley de naturalización. Giannis consiguió su pasaporte sólo cuando la mejor liga de baloncesto del mundo, NBA, lo encontró. El chaval que no pudo convertirse en griego hasta que llegó a Estados Unidos es llamado ahora “The Greek Freak”.
Ahora gana Giannis millones de dólares mientras que el entrenador que lo descubrió está contento con 500 € al mes. “Mi recompensa es que Giannis me dio las gracias en el New York Times. Yo no ayudo a los niños porque soy un humanista. Les ayudo porque soy egoísta. He visto hundirse a demasiados talentos y eso me duele. Pero de ellos nadie quiere oír hablar. Ellos sólo quieren cuentos de héroes”, dice el entrenador antes de despedirnos. [
Alexandra Pascalidou: Spiros i Aten är en hjälte året runt – Metro]

www.pascalidou.se/blogg/svensktalande-barnvakt-i-aten-baskethjaltar/

web.stagram.com/n/pascalidou/

SPIROS_VELLINIATIS Spiros Velliniatis-

Bucks’ Giannis Antetokounmpo just starting to scrach his potential

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