Hermann Göring: el saqueador de arte

Durante la segunda guerra mundial saquearon los nazis millones de obras de arte en toda Europa, sobre todo de la población judía.
La semana pasada se reveló que se encontraron hace poco más de 1.400 obras de arte en casa del hijo del comerciante de arte
Hildebrand Gurlitt que trabajó para los nazis.

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Las mayoría de las obras de arte más destacadas que los nazis confiscaron fueron a parar a Adolf Hitler e iban a mostrarse en el planeado Museo del Führer en Linz.
Pero el siguiente en la línea de la jerarquía nazi era
Hermann Göring*, que con crueles métodos se hizo con una colección de arte que podía competir con la de Hitler.

H GöringEl saqueador de arte Hermann Göring
El 4 de mayo 1945 tomó la 101.ª División del ejército de EE.UU.** el balneario bávaro de
Berchtesgaden, el paraíso vacacional propio de los nazis. Aquí estaba ubicada la residencia de montaña Berghof de Hitler y otros líderes nazis como Martin Bormann, Hermann Göring y Albert Speer tenían sus casas de vacaciones en Berchtesgaden. Justo antes de que los soldados llegaran a la estación de tren de la ciudad aconteció una escena notable. Cientos de pueblerinos salieron de un tren “como hormigas”, llevando alfombras árabes, esculturas antiguas, muebles, pinturas del Renacimiento y champán. Estaban en camino de saquear la colección de arte de Hermann Göring, ‘alojada’ en uno de sus trenes. Un policía alemán presente trató de ahuyentar a los saqueadores mediante disparos al aire.
El tren se había abierto ‘camino abajo’ durante los últimos días del “
Tercer Reich” a través de la destrozada y bombardeada Alemania nazi con un cargamento de incalculable precio. El segundo hombre más poderoso del Tercer Reich se había hecho con una de las principales colecciones privadas de arte del mundo. Era dueño al final de la guerra de casi 1.400 cuadros, 250 esculturas y 168 tapices antiguos, 200 muebles antiguos, 60 alfombras persas y francesas y 75 vidrieras, entre ellas gran cantidad de la Edad Media. Además poseía más de decenas de miles de valiosos libros, mapas y manuscritos.
El arte en el tren provenía de la abandonada ‘finca de caza’ de
Hermann Göring a las afueras de Berlín, Carinhall. Cuando el Ejército Rojo soviético se acercó a la capital en la primavera de 1945, había ordenado Göring que la finca, que estaba super repleta de arte, se evacuara. Nada se debería dejar a Stalin. Después fue Carinhall minada por ingenieros y detonada.
Hermann Göring había acumulado con crueles métodos su colección de arte desde la década de 1930. Él fue en realidad uno de los primeros nazis que a gran escala comenzó a acumular una colección de arte. Cuando Hitler compró sus primeras pinturas con regalías de Mein Kampf a mediados de la década de 1930, tenía Hermann Göring ya un organizado proyecto de colección de arte, con agentes en toda Europa y una secretaria que coordinaba las compras.
Göring iría él mismo a nombrar a varios de los comerciantes de arte que obtuvieron la posibilidad de vender arte que había sido confiscado por los nazis. Sobre todo vendieron obras de artistas modernos que por los nazis eran consideradas como “
degeneradas”. Entre los que fueron nombrados por Göring se encontraba Hildebrand Gurlitt, el comerciante de arte en el que en la casa de su hijo las autoridades alemanas recientemente descubrieron más de 1.400 obras de arte procedentes de la era nazi. Es el mayor tesoro de arte saqueado descubierto desde la segunda guerra mundial. Arte que hoy está valorado en el equivalente a nueve millardos de coronas suecas.
Cuando los nazis durante la guerra saquearon arte por toda Europa fue el director de la ‘colección Linz de Hitler’,
Hans Posse, quien tuvo que hacer la primera selección. A través del decreto “Führervor-behalt” – “reservado para el Führer” se garantizaba la prioridad de Hitler. Hans Posse seleccionaba por lo general las obras más destacadas de arte, como el cuadro El astrónomo  del pintor holandés Johannes Vermeer, que fue robado de la rama francesa de la rica familia judía Rothschild.
El siguiente (el segundo) en la jerarquía nazi era
Hermann Göring, pero él no se conformaría con eso. La organización de arte de Göring utilizaría todos los medios a su alcance para hacerse con obras de arte, desde saqueo a extorsión y expropiación.
Hermann Göring no permitió que la ideología se interpusiese a su codicia. Raramente se demoraba en cambiar arte ‘degenerado’ por un maestro más viejo que él admiraba o dejar a una familia judía escurrirse de las garras nazis si casualmente tenían un Rembrandt en la pared. En los Países Bajos permitió que secuestraran al famoso historiador de arte judío
Max Jacob Friedländer de un campo de tránsito e internamiento y nombrarlo “ario honorario”. Friedlander, que era experto en pintura holandesa clásica, fue obligado a trabajar como cocnocedor de arte personal de Göring durante la guerra.
Pero todo el arte no fue robado, tanto Hitler como Göring irían a gastar enormes sumas de dinero en la compra de arte en los ocupados Países Bajos, Bélgica y Francia, pero también en la Italia de Mussolini. A menudo irían a competir los agentes artísticos de Göring y Hitler por la misma obra de arte y no en demasiada raras ocasiones podía el
Reichsmarschall (Mariscal del Reich) sacar la ‘pajita más larga’ (ganar). Göring fue el único dirigente nazi que seriamente se atrevió a desafiar las ambiciones de coleccionismo de Adolf Hitler.

Adolf Hitler &Hermann Göring

El viejo as de la aviación de la primera guerra mundial había adquirido durante la década de 1930 un poder casi ilimitado sobre partes del aparato del estado alemán. Göring fue el cerebro detrás del secreto militar de modernización del Tercer Reich, que fue iniciado en serio a mediados de los años treinta. En 1936 fue designado al cargo del Plan Cuatrienal/Four Year Plan de Alemania, cargo que le permitió a Göring ‘conquistar’ una serie de ámbitos políticos, como los ministerios de trabajo, agricultura e indirectamente el de finanzas y el banco nacional. Hitler iría a nombrarlo después de la invasión a Polonia Reichsmarschall des Großdeutschen Reiches (Mariscal del Reich), un título especial que lo puso al frente a todos los jefes militares excepto el propio Hitler.
Hermann Göring se destacaba también entre los líderes nazis más excéntricos. A diferencia de muchos de los dirigentes del partido nazi tenía Hermann Göring un origen aristocrático, su padre Heinrich Ernst Göring había sido gobernador de la colonia
África Suroccidental Alemana/África del Sudoeste (actual Namibia). La familia no era sin embargo acaudalada, sino pequeña/pobre nobleza. Esto puede ser una explicación a la insaciable avaricia de Göring más tarde en la vida.
Göring era extravagante de una forma que parecía pertenecer más a la década de 1920 en Berlín que a la de 1930. Sus estilos y gustos casi barrocos estaban en marcado contraste con el austero gusto de indumentaria y decoración de Hitler. Era dueño de un armario con fastuosos trajes a medida, entre los cuales uno de los favoritos era blanco. Esto también se reflejaría en las diferentes ambiciones de coleccionismo de Hitler y Göring.
Cuando Hitler se veía a sí mismo como un estético soñador intelectual se veía Göring a sí mismo como un príncipe renacentista. Sentía un deseo insaciable de símbolos culturales de estatus, como antigüedades y arte. El coleccionismo de obras de arte de Hitler estaba destinado a un contexto más amplio, se trataba de la construcción de un monumento dedicado al espíritu alemán y la raza germánica. La ambición de coleccionismo de Göring era impulsada sin embargo menos por promocionar la grandeza de Alemania que la suya propia.
Hermann Göring tampoco compartía ni el interés de Hitler por las pinturas del siglo XVIII alemanas ni la ambición de tratar de despertar vida en un nuevo movimiento de arte germánico. Göring era raramente visto, a diferencia de otros líderes nazis, en la exposición anual en
Múnich donde se exponían las últimas obras de arte nacionalsocialistas.  

H GÖRING)

Göring prefería arte europeo clásico, de tallado alemán de la Edad Media a tapices franceses del siglo XVII – pero sobre todo pinturas de artistas del norte de Europa. Hermann Göring quería lo mejor, y lo conseguía a menudo. En 1943 era propietario de cinco pinturas de Rembrandt y 73 obras de sus favoritos, padre e hijo Cranach (Lucas Cranach el Viejo y Lucas Cranach el Joven. Después de la guerra estimó el agente de Göring, Walter Hofer, que el Mariscal del Reich, además de obras de arte que provenían de confiscaciones había invertido/gastado más de 100 millones de reichsmarks en su colección: el equivalente a más de 3 millardos de coronas suecas en valor actual.
Grandes partes de esa suma provenían de su fondo de arte – donde empresarios alemanes garantizaban un flujo constante de capital. Uno de los principales “patrocinadores” era
Philipp Reemtsma quien controlaba la industria del tabaco en la Alemania nazi. Su éxito era debido a Göring. Cuando los nazis llevaron a cabo una fuerte campaña contra el tabaco Göring dio protección a Reemtsma.
La codicia de Hermann Göring fue rebotada incluso sobre sus empleados. Un procedimiento recurrente era congelar los sueldos y honorarios de sus empleados y más o menos a regañadientes convertirlos en regalos de obras de arte, que iban a él mismo. (?)
A diferencia de Hitler, quien cuidaba de su coleccionismo a través de agentes, iría Göring a viajar personalmente a París y Amsterdam en frecuentes ocasiones para inspeccionar colecciones de arte confiscadas e ir a ‘tours’ de galerías.
Una parte importante de la política de explotación económica nazi era desvalorar en los países ocupados la moneda local frente al reichsmark, lo que hacía muy beneficiosa la compra. El resultado fue un ‘boom’ económico en el mercado de obras de arte en París, Bruselas y Amsterdam en medio de la ardiente guerra cuando nazis, industrialistas y coleccionistas alemanes se apresuraban a las metrópolis de Occidente para ‘recoger’.
El Mariscal llegaba con frecuencia en su tren privado, que era como una suite de lujo sobre carriles con habitaciones separadas para los cónyuges Göring, bañera y un vagón-cine. Las visitas de Göring eran tanto temidas como bienvenidas entre los comerciantes de arte, si él realmente quería conseguir algo él lo cogía. Pero también compraba copiosamente. Después de un breve recorrido por la galería Charpentier en París en 1941 se decidió por comprar “todo”. En otra ocasión compró todo un templo de mármol del siglo XVII, que se iría a  montar en el jardín de
Carinhall. La colección de arte de Göring llegó a ser tan grande que Carinhall, que comenzó como un ‘caseta de caza’ relativamente modesta, continuamente se debía ampliar. El encargo fue dado a Werner March, el mismo arquitecto que diseñó el Estadio Olímpico de Berlín.
Göring estaba casi obsesionado en poseer un cuadro del singular pintor holandés
Johannes Vermeer, ya que hay sólo unos 30 cuadros conocidos de él. Göring no había podido olvidar cómo Hitler se había apoderado del cuadro El astrónomo de Vermeer ante sus ojos. Él se sentía obligado a tener una obra propia del artista. Finalmente consiguió Göring hacerse con un Vermeer, Cristo y la adúltera*** , por el que pagó una enorme suma.
En su ambición de poseer un Vermeer no se dio cuenta que había comprado una falsificación del contemporáneo pintor holandés
Han van Meegeren. Hermann Göring viviría lo suficiente para saber la verdad, lo que le fue comunicado cuando se encontraba encarcelado después de la guerra. El oficial estadounidense Stuart Leonard, quien le contó la noticia describió que Göring recibió la noticia “como si por primera vez hubiese descubierto que existía malicia en el mundo”.

H Göring-

ASÍ CONSIGUIÓ GÖRING LAS OBRAS DE ARTE
Confiscación
Los nazis saquearon obras de arte por toda Europa , sobre todo de la población judía. Adolf Hitler tenía prioridad cuando las obras robadas iban a rapartirse, el siguiente en ‘la cola’ era Hermann Göring, que compensaba el segundo puesto apropiándose de aún más de las obras confiscadas.
Sobornos
Para pagar el coleccionismo de arte creó Hermann Göring creó un fondo de arte a donde los industriales alemanes daban “contribuciónes”. Ya que Göring tenía el control sobre una gran parte de la economía alemana era ‘sabio’ aportar. Dar al mariscal una pintura como regalo de cumpleaños también podía ser una manera de dar un impulso a la carrera de uno en la Alemania nazi.
Trueque
Los nazis consideraban el arte moderno como degenerado y una expresión de decadencia social. Debería desaparecer. Los nazis desmantelaron más de 16.000 obras modernas de los museos alemanes. Hermann Göring se dio cuenta sin embargo de que el “arte degenerado” podría ser útil para cambiar a obras de viejos clásicos maestros.

DATOS
Saqueadores del Tercer Reich
Hermann Göring
Hermann Göring era un fanático coleccionista de arte y sobre todo codiciar arte de la
edad media y el renacimiento. Su gran colección de arte fue acumulada mediante soborno, saqueo y extorsión. La mayor parte de las obras de arte estuvo ‘alojada’ hasta el final de la guerra en su ‘palacio de caza’.
Adolf Hitler
Adolf Hitler acumuló una gran colección de arte de cerca de 5.000 pinturas durante la guerra. El arte se iia a mostrar en el planeado
Museo del Führer en Linz, un museo que superaría al Louvre, el Metropolitan y el Museo Británico. El museo sería una manifestación espiritual de la grandeza cultural del pueblo alemán.
SS
Una de las mayores saqueadoras durante la guerra fue la organización paramilitar
SS de Heinrich Himmler. La organización robó a gran escala oro y otros objetos de valor de judíos asesinados pero también saqueó museos, bibliotecas y archivos. No menos importante, buscaron las SS colecciones arqueológicas que se podrían utilizar en la propia investigación de razas de la organización.
Hildebrand Gurlitt
Hildebrand Gurlitt, padre de Cornelius Gurlitt que recientemente fue descubierto con más de 1.400 pinturas de la época nazi, fue uno de varios comerciantes de arte que trabajaron con los nazis. Un selecto grupo de comerciantes de arte pudieron enriquecerse con la venta de arte, tanto a ellos y como por encargo de ellos. Entre otros pudieron comprar arte “degenerado” que los nazis habían confiscado.
El
Reichsbank
También las autoridades alemanas se aprovecharon para apropiarse de tesoros de arte. Se apropiaron entre otros de muebles y obras de arte confiscados. El reichsbank alemán acumuló todo tipo de obras de arte y objetos que pudiesen mostrarse provenían de la corte francesa. Además robó el banco de la reserva de oro francesa para la fabricación de cubiertos para sus banquetes. [Hermann Göring: Konstplundraren | Dokument | Expressen …]

GLOSARIO

HGoring--Reichsmarschall (Mariscal del Reich) así como sucesor del Führer, convirtiéndose en la segunda persona más importante del régimen nacional-socialista alemán después de Hitler; en el documento que certifica aquello, se asegura que en caso de que Hitler muera o no se encuentre en condiciones para ejercer como Reichsführer, el Reichsmarschall asumiría el poder. […] [Segunda Guerra Mundial]

** La actuación más importante en esta etapa de la 9ª Compañía fue el 5 de mayo de 1945 al participar en la toma del Nido del Águila, el refugio final de Adolf Hitler en Berchtesgaden. [es.wikipedia.org/wiki/La_Nueve]

** Elements of the 7th Infantry Regiment serving under the 3rd Infantry Division had the honor of capturing Hitler’s retreat at Berchtesgaden. [World War II]

** “I found extensive corroboration that the 7th infantrymen reached Berchtesgaden first. Colonel Sink himself even confirmed that in his May 1945 after action report as did General Maxwell Taylor, the 101st Airborne Division commander, in his memoirs. I do not mean to denigrate the fine record of Easy Company but, in the interest of fairness, those soldiers who achieved the prestigious conquest of Berchtesgaden should receive their proper laurels. Quite simply, those honors belong to the men of the 7th Infantry Regiment, 3rd Infantry Division.” [greathistory.com/band-of-brothers-and-the-berchtesgaden-myth.htm]

** Dwight D. Eisenhower, Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas en Europa y después Presidente de los Estados Unidos, escribió que la 3.ª División de Infantería fue la primera en tomar el Nido del Águila. El general Maxwell D. Taylor, antiguo Comandante General de la 101.ª División Aerotransportada, declaró lo mismo. Fotografías y archivos de prensa muestran a soldados de la 3.ª de infantería relajándose en el patio del Nido del Águila, «bebiéndose el vino de Hitler» y afirmando que estuvieron en la casa en mayo de 1945. Otros grupos que reclaman haber sido los primeros en llegar allí son la Compañía Easy del 2.° Batallón del 506.° Regimiento y la 9.ª compañía de la 2.ª División Blindada francesa. El museo en Kehlsteinhaus establece que fue ocupada por una unidad de la 101.ª División Aerotransportada y muestra una fotografía de la insignia de dicha unidad. El general francés Georges Buis afirmó que dos oficiales de la 2.ª División Blindada, él mismo y Paul Repiton-Preneuf, fueron los primeros aliados en llegar a Kehlsteinhaus. Declaró que llegaron temprano por la mañana y se escabulleron poco después cuando vieron que llegaban tanto las tropas francesas como las estadounidenses. De acuerdo al guía local, Kehlsteinhaus sería uno de los objetivos de bombardeo de la Royal Air Force para el 25 de abril de 1945, pero la pequeña casa resultó ser un blanco difícil de alcanzar y prefirieron atacar el área de Berghof, resultando seriamente dañada. Algunas posiciones de artillería antiaérea, la base de una de las cuales se puede apreciar aún, estaban establecidas unos 100 m más allá de la cima donde está Kehlsteinhaus.[es.wikipedia.org/wiki/Kehlsteinhaus#Captura_por_los_Aliados]

*** “En mayo de 1945, el ejército norteamericano hallaba escondida en una mina de sal en Austria la colección privada de Hermann Göring, comandante de la Luftwaffe y lugarteniente de Hitler. Entre los miles de obras allí guardadas estaba Cristo y la adúltera, una pintura atribuída al gran pintor holandés Johannes Vermeer (1632-1675). Tras investigar el origen del cuadro, descubrieron que había sido vendido originariamente por Han van Meegeren, un pintor holandés muy popular aunque poco apreciado por la crítica. Tras interrogarle, fué encarcelado acusado de colaborar con los nazis y de saquear el patrimonio cultural de Holanda. Atemorizado por la severa pena que podía serle impuesta, van Meegeren eligió entre dos males el menor, e hizo una confesión que sacudiría el mundo artístico de su país.
Van Meegeren confesó que el cuadro era una falsificación y que él mismo lo había pintado. Pero no quedaba ahí la cosa. También confesó ser el autor de quince cuadros más atribuídos a Vermeer (entre ellos Los discípulos de Emaús, considerada hasta entonces una de las obras maestras del pintor), además de otros supuestamente firmados por autores menores como Pieter de Hoogh y Franz Hals.” […] [
laescaleradeiakob.blogspot.se/2011/08/los-vermeer-de-han-van-meegeren.html]

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