Hans Caspar Kreuger: El sueco que ayudó a los nazis a escapar

Miles de criminales de guerra nazis huyeron de la justicia a América del Sur después de la Segunda Guerra Mundial.
Una serie de personas claves en el ‘gabinete de horror’ de Hitler se escaparon al otro lado del Atlántico a través de “tablas de salvación”/lifelines que una coalición de gobiernos, funcionarios y simpatizantes organizaron – y donde un nazi sueco jugó un papel clave.
– El hombre sueco miembro de las
Waffen-SS Hans Caspar Kreuger fue uno de los principales organizadores del éxodo, dice el investigador argentino Uki Goñi .
El oficinista asesino Adolf Eichmann, que organizó la deportación y el exterminio de millones de judíos. El médico Josef Mengele, “el ángel de la muerte” que hizo crueles experimentos en seres humanos en el campo de exterminio de Auschwitz. El jefe de la Gestapo Klaus Barbie, el “carnicero de Lyon”, que torturó y asesinó a prisioneros en Francia.
Son sólo algunos de los nombres más reputados entre los miles de criminales nazis que escaparon a América del Sur después del final de la guerra en 1945. La mayoría obtuvo un refugio seguro en Argentina, pero también Brasil, Chile, Bolivia, Paraguay y otros países de América Latina dieron protección a los criminales de guerra.
– Un gran número de actores tenían interés en ayudar a tantos criminales a huír a América Latina. El Vaticano, Suiza, EE.UU., Francia, Gran Bretaña y los propios nazis. Y Argentina se mostró muy interesada en recibirlos, dice Uki Goñi, periodista y escritor argentino que ha estudiado las vías de escape de los nazis.
En un nuevo libro describe el historiador alemán Daniel Stahl cómo una “coalición de “no dispuestos” en ambos lados del Atlántico cooperaron para ayudar a los nazis – cada uno en función de sus propios intereses “no dispuestos” a detener y juzgar a antiguos nazis. Diplomáticos y abogados alemanes sabotearon la caza de nazis porque se sentían solidarios con sus compatriotas. La policía francesa temía que las detenciones y los juicios revelarían la colaboración de las autoridades francesas con los alemanes durante la ocupación. Dictadores latinoamericanos se negaron a extraditar a fugitivos nazis porque no querían llamar la atención sobre sus propios crímenes.
Daniel Stahl señala en su libro “
Nazi-Jagd: Südamerikas Diktaturen und die Ahndung von NS- crimen” (“Caza de Nazis: Las dictaduras de América del Sur y el enjuiciamiento de los crímenes nazis”) a la judicatura alemana como específicamente culpable de que los nazis pudiesen escapar. Pero también Francia se lleva gran parte de la responsabilidad.
“Como ayudantes del
régimen de Vichy colaboraron los franceses con los nazis hasta 1944. Ellos se opusieron a juzgar a los criminales nazis”, escribe Stahl.
Una serie de libros popularesy películas relatan la escapada de los nazis a América del Sur, la forma en que se escondían y cómo conspiraban allí. “
El Archivo de Odessa“, “Los niños del Brasil ” y “Marathon Man” son todas éxitos internacionales que con fondo real pero más o menos imaginariamente resaltan la gran pregunta: ¿Cómo pudieron tantos de ellos que eran culpables de los peores crímenes de la historia escapar y vivir en libertad hasta su último día?
El escritor argentino
Uki Goñi ofrece una respuesta en su aclamado libro “La Autentica Odessa”. Su investigación muestra que el dictador argentino Juan Perón, que aún hoy es adorado por muchos argentinos, deliberadamente buscó y ayudó a antiguos nazis. Él financió y organizó su fuga – con la benevolente ayuda del Vaticano, la Cruz Roja y las autoridades francesas, suizas y alemanas. Nazistas también se ayudaron entre sí para ‘pasar a la seguridad’ en el otro lado del Atlántico.
Una figura clave en este contexto fue el sueco nazi Hans Caspar Kreuger, que había servido como voluntario en las
SS durante la segunda guerra mundial. Krueger operaba una agencia de viajes en la capital de Argentina Buenos Aires, que funcionaba como fachada para el tráfico de migrantes, o sea, para nazis que llegaban a Argentina con documentos falsos.
– Kreuger huyó aquí él mismo y abrió la agencia de viajes Via Nord. El facilitaba billetes, recibía viajeros, solucionaba vivienda y trabajo para los nazis. Conseguía visados de entrada en las autoridades, yo vi muchos documentos de Via Nord, cuando investigué, dice Uki Goñi.

Hans-Caspar Krüger la auténtica odessa La-Autentica-Odessa-

– Kreuger fue uno de los más importantes en el tráfico de refugiados. Cuando el libro de Frederick Forsyth “The Odessa File ” salió en 1972 empezaron a surgir rumores de que Kreuger formaba parte de la red secreta, ya que era un secreto a voces entre los suecos en Argentina que había ayudado a los nazis.
– Él era un conocido miembro de la colonia sueca en Argentina después de la guerra. Un ex oficial alemán que entrevisté lo llamaba “un caballero y un buen amigo”, dice él.
Goñi cuenta que durante su investigación visitó la oficina de Via Nord en la calle Suipacha, una “dirección elegante” en el centro de Buenos Aires. La agencia de viajes estaba cerrada desde hacía muchos años, una gruesa capa de polvo cubría las mesas – pero un letrero con el texto: “Via Nord. Scandinavian Travel Agency” todavía estaba en la puerta.
– Via Nord se convirtió rápidamente en una parte importante del aparato de fuga Nazi. Kreuger colaboraba intensamente con Carlos Fuldner, un capitán de las SS argentino-alemán que fue el principal responsable de organizar la fuga de los criminales de las SS a Argentina, dice Uki Goñi.
– Entre los documentos que encontré en la oficina de inmigración había una solicitud de Via Nord de permiso de entrada para Josef Schwammberger, uno de los peores criminales de las SS que huyeron a Argentina. Él consiguió su visado en 1948 y llegó en barco en marzo de 1949, dice él.
Schwammberger fue uno de los pocos hombres de las SS que fueron extraditados de Argentina. Fue condenado en Alemania en 1991 a cadena perpetua por asesinato y complicidad en asesinato .
El trabajo de Hans Caspar Kreuger con refugiados nazis es conocido con anterioridad. Pero que el sueco jugó un papel central en la organización de las “tablas de salvación”/lifelines – o ” las rutas de las ratas”, como también se las conoce en la literatura y la investigación ya que en sentido figurado trata sobre ratas que huyen del barco ya hundido – fue revelado por la investigación de Goñi.
– Kreuger era de clase alta e intelectual, se diferenciaba de los otros voluntarios soldados suecos de las SS. Era respetado por su habilidad de como corresponsal de guerra ‘escribir bien’ sobre los combates, dice Bosse Schön, autor que ha escrito varios libros sobre los hombres suecos de las SS.
– Participó regularmente en las secretas reuniones de veteranos para los hombres de las SS en Suecia y en Europa hasta la década de 1970. Él era un rabioso racista y nazi y estuvo en 1975 en Suecia para dar una conferencia sobre 
eugenesia (rashigien/higiene de razas), dice él.
Bosse Schön, que ahora mismo está escribiendo un libro sobre las tres ‘tablas de salvación’ nazis que fueron vía Suecia, dice que él sabe que Kreuger era “una pieza vital en la maquinaria de Perón para ayudar a los nazis”.
El hijo de granjero Hans Caspar Kreuger era con sus 40 años uno de ,los más viejos soldados suecos de las SS cuando se alistó en 1942. Sirvió como corresponsal de guerra, pero también participó en duros combates en el frente oriental contra la Unión Soviética – y en la defensa del bunker de Hitler en Berlín durante las batallas finales de 1945.
Se trasladó a Argentina en 1946 y trabajó en 1947-1948 como instructor en el ejército argentino. Luego abrió su agencia de viajes y visitó en el otoño de 1949 Suecia para hacer publicidad de la actividad. Durante la visita fue custodiado por la policía de seguridad, todo según el libro de Bosse Schön “Dónde las cruces de hierro crecen”.
Kreuger murió en un accidente de tráfico en Argentina en 1977.
Uki Goñi llama a su libro “La auténtica Odessa” para resaltar que el thriller “The Odessa File” no refleja la realidad. Es un mito que no hubiese habido una organización global que ayudó a los nazis, opina él. Por el contrario, había muchas rutas de escape y muchas fuerzas que actuaban para el mismo objetivo.
– Primero estaban las potencias vencedoras en la segunda guerra mundial interesadas ​​en llevar a los nazis ante la justicia. Los grandes procesos de Nüremberg se llevaron a cabo en 1946. Pero luego quiso sobre todo EE.UU. retirarse y dejar que Alemania e Italia juzgaran a sus nazis y fascistas, dice Uki Goñi.

– Pero Alemania e Italia se mostraron renuentes. Y en 1947 ya habían comenzado Estados Unidos y el Vaticano a usar ex nazis como espías y activistas en zonas controladas por los soviéticos. No se podía procesarlos, entonces ellos revelarían esto.
– La solución fue enviar a estas personas a América Latina. Todo el mundo tenía su propio interés. Perón quería de buena gana tenerlos en Argentina, él fantaseaba que iba a recibir científicos, ingenieros de aviación y expertos en bombas atómicas, dice.
El dictador argentino Juan Perón creó una comisión especial encabezada por ex nazis que fueron enviados a Europa para buscar y ayudar a los hombres de las SS. Goñi explica que los primeros que huyeron fueron nazis franceses y belgas, que obtuvieron protección del Vaticano en Roma ya cuando sus países fueron liberados en 1944. Comenzaron a llegar a Argentina en 1946. Un año más tarde huyeron miles de fascistas croatas y en 1948 llegaron nazis alemanes y austríacos a través de la ruta de fuga del Vaticano.
El Vaticano ayudó a los nazis ya que veían al nazismo como un “mal menor y menor amenaza que el comunismo”, dice Goñi . Una “tabla de salvación”/lifeline iba a través de Suiza donde un jefe de policía con simpatías nazis colaboraba con los organizadores de la escapad
a.
Requería montones de documentos con falsos nombres para que “la ruta de la rata” funcionase. Fue un proceso largo, explica Goñi .
Primero fueron los hombres de las SS, que quizás habían estado escondidos en Alemania un par de años, a Suiza, con la aprobación silenciosa de las autoridades. Luego continuaron a Italia, donde obtuvieron una tarjeta de identificación falsa como ciudadanos italianos, por lo general en el
Tirol del Sur de habla alemana en el norte de Italia.
Después al consulado argentino para obtener visado. Más tarde al Vaticano que recomendaría que obtuvieran documentos de viaje (una especie de pasaporte) de la Cruz Roja. La siguiente parada era la oficina de la Cruz Roja para recoger los documentos de viaje y finalmente iban a bordo del barco en un puerto italiano. Mientras tanto también se habría ‘preparado’ un billete de barco.
– La verdad es más aterradora que “The Odessa File” de Forsyth. El libro trata sólo de un grupo de hombres de las SS que se ayudan mutuamente. En realidad fueron gobiernos y poderosas organizaciones, dice Uki Goñi.
– Me quedé en estado de shock cuando me di cuenta de la verdad. No había esperado encontrar tantos documentos que directamente conectan a Perón, el Vaticano, la Iglesia argentina y las autoridades suizas al tráfico de expatriados, dice él. [
Svensken hjälpte nazisterna att fly | Dokument | Expressen]

Hans-Caspar Kreuger ”Creuger” ”Krüger” ”Chier” (021005 Aringsås-771115 Argentina). Direktör, ingenjör 1942, Österrike. SKSU, NSAP/SSS, HIAG. Till Norge 1942. Obersturmführer/Kriegsberichter Allgemeine SS/Wiking/Nordland/Charlemagne 1942-45. Klagenfurt, Bad Tölz 1944. Ukraina 1943, Narva 1944. Till Sverige 1945. Direktör 1959, Argentina. [http://www.tobiashubinette.se/ns_frivilliga.pdf]

forum.axishistory.com/viewtopic.php?t=68865

divisionnordland.se/bildspel.php

axis101.bizland.com/Nordland1.htm

Voluntarios_suecos_en_Narva_(de_izq_a_der Gösta Borg, Hans-Caspar Kreuger, Hans-Gösta Pehrsson, Gunnar Eklöf, Carl Svensson och Thorkel Tillmann.

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