Debate: Una nueva UE se necesita!

NUEVA_UEAlgunos de los empresarios y personalidades más pesados del norte de Europa hacen hoy un llamamiento conjunto a la Unión Europea. Juntos representan empresas con más de un millón de empleados y exigen que la UE sea más democrática y más rentable.
Hace ahora 18 años que Suecia entró a formar parte de la UE. En muchos aspectos ha supuesto la membresía grandes beneficios – podemos viajar, comprar y trabajar libremente en la UE. Suecia se ha convertido en un miembro activo en una Europa que dedicó el último siglo a inmensa destrucción. Una nueva Europa ha optado por una cooperación que contribuye a la paz y al comercio entre 500 millones de personas.
Pero desde el 2008 las crisis han llegago una tras otra. Resulta cada vez más claro que las buenas visiones no son suficientes. La construcción se agrieta, principalmente en la cooperación en materia de divisas, y
casi una cuarta parte de la generación de jóvenes andan sin trabajo en varios estados miembros.
En España y Grecia es el desempleo juvenil superior al 50 por ciento
. Tenemos un grave desafío demográfico delante de nosotros, vinculado a altas expectativas de buenos cuidados. Al mismo tiempo se convierte la brecha entre votantes/electores y políticos cada vez mayor, también dentro de la UE. La UE debe reformarse o corre el riesgo de implosionar (romperse hacia dentro).
Por eso queremos nosotros, junto con la principal organización
think tank Open Europe y empresarios en el Reino Unido y Alemania, desafiar a las autoridades de Bruselas a atreverse a pensar de manera audaz y nueva en cómo una UE mejor podría aparentar. Una UE que cree una plataforma económica, política y humana para un futuro que probablemente será más inseguro y vulnerable que nunca antes. Queremos ver:
Una UE de los ciudadanos: La UE tiene un déficit democrático. Los votantes no han nombrado a ninguno en la poderosa
comisión, que aún así (sus miembros) eligen hablar en nuestro nombre. La UE necesita reformarse para que quede claro quién toma las decisiones y que los ciudadanos puedan exigir responsabilidades.
También necesitamos un claro reparto de poderes, donde las decisiones se tomen lo más cerca posible del ciudadano. Con los años el equilibrio del poder se ha desplazado, y más y más párrafos se han colado en la cantidad total de tratados que por lo general mudan el poder a Bruselas – sin que ningún votante en realidad participara y decidiera sobre el asunto.
Los parlamentos nacionales elegidos por sufragio directo son uno de los pilares de esquina de la democracia. En algunas áreas es razonable que se determine en interacción entre los países, pero cuando se trata de qué tipos de manzanas podemos comprar, cómo Suecia deberá generar su electricidad, cuánto tiempo (cuántas horas) un médico sueco debe trabajar, cómo se pagan subsidios a los que llegan de otros países de la UE pues se determinan cosas así a menudo mejor a nivel nacional.
Sobre todo no se debe permitir a Bruselas tomar decisiones que directamente perjudican a la base impositiva y económica de un país miembro. Los países tienen diferentes sistemas, clima, valores, industria y tradiciones y no es ciertamente un problema, sino que esto crea diversidad valiosa. La prosperidad de Europa surge de una historia con información, comercio y competencia.
Una Europa en crecimiento: la canciller alemana Angela Merkel acostumbra señalar que la UE tiene un 7 por ciento de los ciudadanos del mundo, que representan el 25 por ciento del comercio mundial, pero tiene todo un 50 por ciento de los gastos sociales
del mundo. De aquí a cinco años, la parte en el PIB mundial de la UE habrá descendido al 60 por ciento de la parte que se midió en 1990. Parte de la explicación es el rápido crecimiento en Asia, que crea oportunidades para todos nosotros y es un signo alentador que los pobres del mundo en muchas formas se están levantando.
Pero el desafío de Europa es asegurarse de que el relativo retroceso no resulte también en absoluto camino cuesta abajo. En esta crítica situación parece que sus líderes carecen de una estrategia para cómo se podrá crear crecimiento y dinamismo en el futuro, lo cual es del todo necesario para mantener seguridad y bienestar.
Nosotros los que firmamos los artículos hoy en Suecia, Gran Bretaña y Alemania, empleamos en conjunto a más de un millón de personas, y estamos preocupados de que Bruselas se centra muy poco en el comercio y en su lugar se dedica a la microgestión (‘dirigir a detalle’) y exceso de regulación empresarial, lo que golpea muy duro contra las pequeñas empresas.

Desearíamos más acuerdos de libre comercio con otros países, tanto con EE.UU. como con Asia, pero también con el mundo en desarrollo que nada más quiere que elevarse/salir de la pobreza con ayuda del comercio y los negocios, al igual que nosotros lo hicimos una vez.
Más de la mitad de los costos que un pequeño empresario tiene por regulaciones están relacionados con la UE. El coste total de las normativas de la UE es de 160 millardos de euros al año, lo que es justo por debajo del BIP de Finlandia o de Irlanda. La UE necesita regular menos pero más sabiamente.
Una potente iniciativa sería eliminar las barreras que existen en la actualidad para empresas proveedoras de servicios que buscan expandirse por toda Europa. Desarrollaría el sector de servicios en los estados miembros y en poco tiempo aumentaría el PIB de cada país en un 2,3 por ciento, muestran cálculos de
Open Europe.
Una Europa más rentable: en un mundo global se ven las empresas obligadas cada día a revisar sus costos y asegurarse que el dinero se use allá donde sea más útil. En cuanto a la UE falta aún la visión y la voluntad de utilizar el dinero de una manera que cree valor óptimo para los ciudadanos europeos. Durante los 18 años de Suecia como miembro los gastos de la UE no han sido aprobados por los contables de la UE ni una sola vez.
Si nos encargásemos de nuestras empresas de esa manera resultaría en una protesta legítima entre nuestros propietarios, clientes y empleados. Pero cuando se trata de la UE parece que la gente se ha dado por vencida. Bruselas parece estar más allá de nuestro alcance y control. Esta apatía no es digna de nosotros.
En un tiempo en que 26 millones de europeos están desempleados y el bienestar está en juego, elige la UE distanciarse del futuro. La Unión utiliza poco menos del 40 por ciento de su presupuesto a subsidios agrícolas, donde una gran parte del dinero va a propietarios de tierras que ni siquiera se dedican a la agricultura. 
Algo más de un 30 por ciento adicional se destina a los fondos de ayuda regionales, donde los países más ricos de Europa se envían dinero unos a otros a través de un caro mecanismo de transferencias en Bruselas.
Lo que se vincula al futuro se encuentra en el banquillo. El comercio recibe un mísero 3 por ciento y desarrollo e investigación, donde la cooperación europea podría realmente generar vanguardia, futuros productos y puestos de trabajo, reciben sólo un 5 por ciento. El presupuesto de la UE debe ser vislumbrado y reformado desde su base, sin sentimentalismos y con el bien de los ciudadanos ante los ojos.
Se necesita un penetrante esfuerzo para cambiar la UE. Ante las
elecciones al parlamento europeo el año que viene queremos animar emprendedores, empresarios y formadores de opinión juntarse con nosotros y pedir reformas radicales. Queremos ver una Europa más democrática, creciente y rentable.
Opinamos simplemente que merece la pena luchar por Europa
. [Debatt: Ett nytt EU behövs! –DI.SE]

  • Karl-Johan Persson, CEO de H&M
  • Rune Andersson, presidente de Mellby Gård
  • Dan Olofsson, empresario y fundador de Sigma
  • Mats Arnhög, empresario y miembro de la junta directiva de Active Biotech
  • Maria Borelius, empresaria y miembro de la junta directiva de Open Europe
  • Tomas Billing, CEO de Nordstjernan
  • Björn Fröling, Vice Presidente de Öhmans
  • Per Taube, empresario y presidente de Arlandastad holding
  • Marie Nilsson, CEO de Mediavision
  • Henry Sténson, CEO y socio de Brunswick
  • Jan Wifstrand, CEO de Rapidus
  • Sofia Nerbrand, empresariA y presidenta de Bertil Ohlin Institutet

    FIRMANTES ELEGIDOS EN ALEMANIS Y GRAN BRETAÑA
  • John Barton, presidente, Easyjet
  • Karren Brady, vicepresidenta del club de fútbol West Ham FC
  • Douglas Flint, presidente, HSBC Holdings
  • Luke Johnson, presidente, Risk Capital Partners LLP
  • Tim Martin, presidente, J D Weatherspoon
  • Dale Murray, empresario e inversionista, miembro del grupo del primer ministro para el reglamento de la UE
  • Sir John Rose, presidente, Rothschild
  • Joanna Shields, CEO, Tech City Investment ­Organisation
  • Sir John Peace, presidente, Standard Chartered Bank
  • Lord Simon Wolfsson, CEO, Next
  • Dr. Wolfgang Böllhoff, head of honorary advisory board/presidente honorario del consejo consultivo, Böllhoff
  • Michael Moritz, socio, Catcap
  • Dr. August Oetker, personally liable partner, Oetker
  • Marie-Christine Ostermann, Rullko
  • Dr. Martina Timmermann, Tima

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