SÁPMI: Detened la explotación de nuestro país

sami_logo_rgbEl manejo de Suecia de los derechos de los samis ha sido objeto de críticas tanto de organismos nacionales como internacionales. Requerimos ahora que Sápmi sea administrado totalmente por nosotros los samis, escribe Jonas Partapuoli, presidente de Sáminuorra.
El sábado se lleva a cabo (se llevó a cabo) una manifestación en Estocolmo, que reúne a varias organizaciones a nivel nacional. A través de la manifestación muestran las organizaciones una oposición en conjunto al auge minero que estamos viviendo hoy en día, pero también una resistencia al manejo post-colonial de Laponia y el pueblo sami.
Samis son un pueblo indígena reconocido internacionalmente. Suecia lo reconoció en 1977 y los intereses del pueblo sami están hoy bajo protección constitucional en el primer capítulo de la forma del gobierno. A pesar de este reconocimiento relativamente fuerte, parece que se ha detenido en justamente una sola constatación. Suecia ha sido criticada en repetidas ocasiones tanto por organismos nacionales como internacionales que han señalado la incapacidad del gobierno sueco de cumplir sus compromisos jurídicos indígenas. A pesar de esto el desarrollo del derecho indígena parece más bien ir retrocediendo. Una peligrosa combinación de falta de conocimientos y pura ignorancia arriesgan ahora no sólo reprimir al pueblo sami aún más, sino también hacer el daño irreversible y ser del todo aniquilado.
El comité de la discriminación racial de la ONU recientemente hizo fuertes declaraciones sobre el manejo de Suecia de los derechos indígenas en relación con la explotación a gran escala que ahora afecta a zonas samis. La declaración indígena de la ONU de 2007 es clara: como pueblo indígena sami, deberemos nosotros los samis tener garantizada autonomía y control sobre nuestras tierras tradicionales y derecho a participar en todos los procesos que atañen nuestros derechos. Suecia votó a favor de la declaración aprobada por la asamblea general. En retrospectiva/’siendo sabio a posteriori’: sin leerlo o sin la intención de seguir su contenido.
El actual gobierno evita la cuestión sobre autonomía, pero ha llegado recientemente a la conclusión, en una decisión sobre la extracción de mineral en Rönnbäcken, de que el interés nacional minero se impone al interés nacional de la industria del reno. Que significará consecuencias para los intereses de los samis es obvio. Las consecuencias serán compensadas ​​y suavizadas según
Annie Lööf mediante diálogo. Pero no con el gobierno que está detrás de tanto de la ley de minería, que viola los derechos de los samis, como de la estrategia de minería que hace cumplir las violaciónes. El diálogo se llevará a cabo con empresas mineras y municipios. Actores que al igual que el estado con gusto ignoran los derechos indígenas y no poseen los conocimientos necesarios para llevar a cabo este diálogo.
Las estructuras de la antigua agenda de colonización del estado sueco todavía están ahí, que durante siglos han debilitado la cultura y los medios de vida samis, y expuesto a la población sami de tanto abusos estructurales como reales. Estamos todavía presionados hasta el límite de lo que somos capaces de hacer frente, en una posición de debilidad de la que apenas tenemos la oportunidad de influir en nuestro propio futuro. Pequeños ajustes no corrigen grandes errores. Firmas en elegantes documentos no sustituyen a documentos reales. Beneficios económicos a corto plazo no se deben valorar más alto que la existencia de una etnia.

Está claro que los actuales gobernantes son incapaces de llevar a Suecia a un futuro sostenible. Una consecuencia obvia de esto es que el amplio apoyo de organizaciones no gubernamentales y población local afectada representará puntos de vista de todo el país durante la demostración de la minería en Estocolmo. En combinación con una política indígena que en muchos aspectos es inexistente y una ley que es contraria a los compromisos internacionales, creemos que la única solución razonable es que las responsabilidades de gestión dentro de Sápmi/Laponia sean transferidas al pueblo sami.
Exigimos por eso que la explotación de
Laponia/Sápmi se finiquite inmediatamente. Exigimos que los derechos del pueblo sami en virtud de convenios internacionales también se reconozcan, no sólo sobre papel sino también en la práctica. Exigimos por eso que la explotación de Laponia/Sápmi, su tierra y agua, totalmente vaya a ser gestionada por nosotros samis. Creemos que ya es hora de que empecemos a negociar en igualdad de condiciones y que se nos reconozca el derecho a decir no, pero también la posibilidad de decir sí. Que nosotros mismos evaluemos las condiciones para el futuro, pero también que podamos compartir las ganancias de la explotación que ya nos afecta. Exigimos que Suecia cumpla derechos indígenas internacionales. PER-JONAS PARTAPUOLI.

  • Algún censo de población sobre cuántos samis viven en Laponia no se ha realizado en mucho tiempo, por eso son las cifras que se suelen mencionar aproximadas. Hay alrededor de 80.000 samis en los cuatro países, en Rusia 2000, en Finlandia 8000, en Noruega 50000-65000 y en Suecia 20000. Ver más en www.samer.se.
  • Sáminuorra, asociación juvenil nacional de los samis suecos, es la única asociación juvenil sami de Suecia y la más grande del mundo. [www.svd.se/opinion/brannpunkt/stoppa-exploateringen-av-vart-land_8658846.svd]

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