Essaouira – fortaleza árabe en la playa

MARRUECOS. Una noche tomo el autobús de Marrakech a Essaouira, un viaje de dieciocho millas (180 km) dirección oeste hacia el mar. Con autobús expreso tarda poco más de dos horas. En Essaouira me alojo en un legendario hotel que antiguamente se llamaba Hôtel du Pacha. En las décadas de 1960 – y 70 vivieron aquí Jimi Hendrix, Leonard Cohen, Cat Stevens, Frank Zappa y otras celebridades. El Hôtel du Pacha cerró sus puertas en 1980. Diecisiete años más tarde se abrió de nuevo, arreglado y restaurado, bajo el nombre de Riad al Madina. Se encuentra ubicado en el corazón del casco viejo, la Medina, que sin embargo no es muy antiguo, no con los estándares marroquíes. Su actual aspecto obtuvo la ciudad alrededor de 1760, cuando un sultán dio mandato a un arquitecto francés para planificar una nueva ciudad fortificada. El resultado fue una agradable mezcla de influencias orientales, africanas y europeas.
Dentro de las murallas de Essaouira no hay vehículos motorizados, sólo carretillas de mano y algunas pocas bicicletas, ningunas bocinas, ningún ruido, un suave murmullo de gente en su camino a través de los callejones. Las mujeres están a menudo cubiertas de pies a cabeza: lo único que exponen son las manos pintadas con
alheña – y sus ojos oscuros que poseen un extraño atractivo sensual.
La primera mañana en la ciudad costera me levanto temprano, una vez más despertado por la monótona canción del muecín que convoca a la oración. Abro la ventana y dejo entrar un viento templado lleno de brisa salada. Oigo el océano, el Atlántico, golpear contra tierra firme y en el resplandor de las farolas veo unos pocos hombres camino a la mezquita y a la primera oración del día. La sociedad está despertando lentamente. En el puerto se encuentran los pescadores nocturnos y de aquí a cerca de unas horas saldrá el sol.
Descansa algo de irreal sobre Essaouira, una luz brillante que se vuelve casi cegadora cuando se refleja contra edificios blancos y muros. El puerto, así como una parte del resto de la ciudad, están protegidos por impresionantes fortificaciones con torres y torreones y cañones de bronce que apuntan en dirección oeste hacia el mar y las islas vecinas.
Una ciudad fabulosa, un telón de fondo de película siempre actual que ha atraído a directores de cine de todas partes. A principios de la década de 1950 la ciudad tuvo que formar el escenario para la filmatización de Orson Welles de
Othello (de Shakespeare). A mediados de los años 90 filmatizó Bille August la película ‘Jerusalem’ en Essaouira. Ahora mismo está trabajando un equipo de cine italiano en la zona. Cuenta Momo, uno de los camelleros que acostumbra estar en la playa con la esperanza de atraer a turistas para dar un paseo. Él me ha ofrecido un viaje de medio día por 200 dirhams, pero de momento me contento con invitarle a unas cervezas en uno de los pocos sitios en Essaouira que sirven alcohol. El restaurante de playa Chalet de la Plage tiene un difícil de descubrir ‘bolsillo trasero’ que funciona como bar. Es frecuentado por una mezcla de turistas extranjeros y hombres marroquíes. Estos últimos parecen a veces un poco avergonzados y beben una cerveza tras otra a una velocidad vertiginosa – como si fueran así llegar hasta el final ahora cuando en todo caso han ido a parar al ‘antro de perdición/’nido de pecadores’. Momo no parece particularmente avergonzado.

chalet de la plage

– Si me acompañas en un paseo en camello nos llevamos con nosotros algunas cervezas, dice alegremente. Podemos beberlas en Diabat en la casa de Jimi Hendrix.
Diabat es un pequeño pueblo situado a unos 5 kilómetros más al sur, a lo largo de la playa de arena interminable. Ahí es donde el equipo de cineastas italiano se encuentra. Se afirma que Jimi Hendrix vivió en Diabat durante largas temporadas y que intentó comprar todo el pueblo. Pero según todas las biografías de Hendrix hizo la estrella del rock una única visita de una semana a Marruecos, que fue el verano de 1969. Momo se encoge de hombros y me da la razón. Jimi Hendrix no pasó más de tres o cuatro días en la zona y entonces vivió en el viejo Hotel du Pacha .
– Pero si los turistas creen que Jimi Hendrix tenía una casa en Diabat, y ellos además están dispuestos a pagarme por mostrársela y llevarlos allí, entonces está claro que les ofrezco esa satisfacción, dice él.

DIABAT_JIMI_H

Mucho de lo que se dice acerca de Essaouira se debe tomar ‘con un grano de sal’. En el puerto deportivo se encuentra el excelente restaurante de pescado Chez Sam que en la pared tiene  fotografías de estrellas de cine como Humphrey Bogart, Elvis Presley, Elizabeth Taylor y Cary Grant. En una guía aparentemente bien informada leo que todas estas celebridades han comido en el restaurante, pero no es cierto.
– El restaurante no ha existido durante más que veinte años, dice Momo. ¿Cómo habría podido Humphrey Bogart comer allí?
También niega que una serie de extraños impulsadas por el viento habrían sido asesinados en la playa a finales de los años 60.
– Claro que vinieron aquí un montón de hippies entonces, dice Momo. Y es cierto que algunos de ellos murieron, pero no fue por violencia, sino por las drogas.

chez-sam-

Uno que otro hippie que pasa el invierno aquí aún se puede ver paseando por las calles de Essaouira, pero surfistas bronceados son ahora algo común. Vienen de todas partes del mundo a esta agradable ciudad, que de buena gana se promocionar a sí misma como “the windy city of Africa”​​. Durante mi visita en octubre sopla el viento moderadamente pero en julio y agosto parece ser que vientos y olas son crueles.
Invito a Momo a otra cerveza y me largo luego a dar una caminata Essaouira es una ciudad para pasar el rato. El puerto, que alberga la tercera mayor flota pesquera del país, es el punto de partida natural. Desde allí voy hacia el norte pasando por pequeñas y sin pretensiones pero excelentes terrazas donde sirven mariscos y sigo a la plaza Moulay el Hassan, llena de cafeterías y restaurantes.
Por la noche subo a la fortaleza de la ciudad, me siento en un cañón de bronce y veo el sol poco a poco hundirse en el Atlántico al mismo tiempo que las gaviotas gritan. Los pescadores nocturnos se dirigen hacia el mar. En formación de collar de perlas conducen sus barcos hacia el horizonte.
La oscuridad africana baja al mismo tiempo que las farolas son encendidas y con una brisa nocturna llena de sal en la espalda me retiro a los callejones de la medina (parte vieja) y su cálido y seguro murmullo de vida humana. [Essaouira – arabiskt fort vid stranden – Resmål – Vagabond]

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*