El abuelo de rey de Suecia ayudó a Hitler al poder

Documental muestra: El duque Karl Edvard av Sachsen-Coburg-Gotha (Carlos Eduardo de Sajonia-Coburgo-Gotha) fue peor nazi que el padre de Silvia. En la élite nazi fue Karl Edvard av Sachsen-Coburg-Gotha el primer regente alemán que apoyó a Hitler y allanó el camino para la Alemania nazi. La hija del duque se casó en 1932 con el padre del actual rey de Suecia.

Hitler y Karl Edvard av Sachsen-Coburg-Gotha

En estos días se publica el libro sobre el manejo de la ‘luchadora de poder’* Silvia sobre las revelaciones sobre su padre nazi, Drottningens hemlighet de Johan Åsard (El secreto de la Reina).
Pero la actitud del rey ante el nazismo de su abuelo es mucho peor que la actitid de Silvia, estima Henrik Arnstad, que vuelve a ver el documental de la televisión británica,
Hitler’s Favourite Royal de 2007.
El abuelo del rey Carl XVI Gustaf, el duque alemán
Carlos Eduardo de Sajonia-Coburgo-Gotha, fue central para la creación de la Alemania nazi. El documental televisivo Hitler’s Favourite Royal representa fantástico periodismo sobre un miembro de la élite nazi, cuyo nieto está sentado en el trono de Suecia.
La película cuenta la historia de
Karl Edvard, quien nació como príncipe británico en 1884, en pleno esplendor del imperio británico durante su apogeo. La abuela se hizo cargo de él en el castillo de Windsor, ella se llamaba Victoria y ‘gobernaba el mundo’. Pero el reino británico en este momento no llevaba ningún nombre inglés sino uno alemán: Saxe-Coburg-Gotha. La posesión de los dominios alemanes, con centro en la pequeña y pintoresca ciudad de Coburg, tuvo por lo tanto un lugar central en los cuidados reales de la reina Victoria.
El año 1900 se necesitaba un nuevo duque en Alemania y el joven Charles Edward fue enviado allí, con sólo 16 años de edad. Con un ingreso anual del equivalente a 200 millones de coronas suecas (en valor monetario de hoy) no significó problemas económicos para él, hasta que su vida se derrumbó durante la Primera Guerra Mundial. Él fue colocado en el ‘imposible asiento’ de ser tanto príncipe británico y al mismo tiempo duque alemán, como vasallo del Emperador
Wilhelm – que además era su primo.
Odio alemán generalizado en Gran Bretaña obligó a la familia real a renunciar a todos los títulos alemanes. Al mismo tiempo
cambiaron de nombre por el de Windsor (y de hecho muchas otras familias nobles de origen alemán – ” Battenberg” se convirtió por ejemplo en “Mountbatten”). Charles Edward, como vasallo alemán fue declarado “traidor” por el Parlamento británico. Cuando el emperador alemán abdicó después de perder la guerra en 1918, Charles Edward perdió además su estatus alemán – y con ello toda su identidad.
Posiblemente fue esta la razón de que Charles Edward después de 1918 no se gravitara por la dada ideología de su clase social – autoritario, antidemocrático conservadurismo – sino hacia el fascismo.
Durante principios de la década de 1920 fue Alemania inundada por movimientos fascistas y ultranacionalistas, de entre los que uno de los menores era liderado por un carismático ex cabo: Adolf Hitler. En 1922 se encontraba Hitler en la ciudad del duque, Coburg, y los dos se reunieron.
Los sentimientos de Charles Edward hacia Hitler son retratados en el documental casi como un enamoramiento.
El duque – como uno de los absolutamente principales aristócratas de Alemania – mostró su apoyo a Hitler públicamente e influyó con ello la historia del mundo: “Charles Edward se convirtió en el primer soberano alemán que apoyó precisamente a Hitler”, dice en la película Jonathan Petropoulos, profesor de historia de la Universidad Claremont McKenna. Con ello fue elevado Hitler por encima de sus muchos rivales dentro de su propio movimiento.
A cambio Hitler le dio un nuevo significado con la vida. “Es tan maravilloso ser necesitado otra vez”, dijo el duque.
La ciudad de Coburg se convirtió en sinónimo con el nazismo. Fue la primera ciudad alemana que votó por un alcalde nazi, se declaró temprano como
Judenfrei y aquí se casó en 1932, la hija del duque, Sibila de Sajonia-Coburgo-Gotha con el príncipe Gustavo Adolfo de Suecia , príncipe heredero de Suecia. Es su hijo Carlos XVI Gustavo que hoy se sienta en el trono de Suecia. El ex jefe cultural de Expressen Per Svensson retrata esto muy bien en el libro Han som aldrig fick bli kung : berättelsen om Carl XVI Gustafs papa (Él que nunca llegó a ser rey – La historia del padre de Carlos XVI Gustavo (Collins 2006), un libro que fue tan característicamente inoportuno que fue completamente ignorado por la corte sueca.

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El año después de esta boda real entre el nazismo alemán y la monarquía sueca surgió la Alemania nazi, cuando Hitler conquistó el poder. Charles Edward se sentía superfeliz. Su vida y sentido se deletreaban el socialismonacional, Adolf Hitler y odio a los judíos.
Hitler recompensó la lealtad nombrando a Charles Edward director de la Cruz Roja alemana ‘nazificada’, con hasta 600.000 enfermeras y médicos. La oscura parte trasera dentro de la organización era “
Aktion T4“, el llamado programa de eutanasia en el que personas con discapacidad – “indignas para la vida” – fueron asesinadas sistemáticamente. Historiadores estiman que entre 70.000 y 200.000 personas podrían haber perdido la vida en esta repetición general ante el Holocausto.
Durante la Segunda Guerra Mundial envió Charles Edward a sus hijos Ernst, Leopold y Hubertus a la guerra, mientras que él entró en la vejez. Al final de la guerra la ciudad de Coburg fue tomada por las tropas estadounidenses y el duque fue detenido, acabó en la cárcel y fue condenado por un tribunal militar por sus crímenes. Evitó sin embargo la cárcel y murió en 1954 como un hombre ‘roto’.
El trágico destino de vida del duque no le quita sin embargo su responsabilidad – él era mucho más que el pequeño nazi burgués que era el padre de la reina
Silvia, Walther Sommerlath. Karl Edvard fue central para la creación de la barbarie llamada la Alemania nazi, y parte de su élite absoluta. Él es el abuelo de nuestro jefe de estado y rey de Suecia, cuyo enfoque de la cuestión es de mal gusto.
En 2010 quiso el rey decir en una entrevista en el canal TV4 que su abuelo fue obligado a convertirse en nazista, hasta en contra de su voluntad. El rey estimó que
Karl Edvard sólo tenía vínculos con el partido nazi “De una manera u otra”, “Todos participaban en él!”,  “Era muy difícil evitar que…”, “Era muy difícil plantearse: no, yo no quiero formar parte del partido”, “Entonces creo que se habría desaparecido a la izquierda inmediatamente.”
El año 1943 murió el tío materno del rey, Hubertus, caído en batalla contra el “bolchevismo judío” en el frente oriental, amado hermano de la madre del rey,
Sibila de Sajonia-Coburgo-Gotha. El rey lleva hoy el nombre del tío materno Hubertus**. No existe pecado de herencia. Por el contrario la responsabilidad de no reducir, empequeñecer o trivializar a uno de los grandes delincuentes de la historia. [www.aftonbladet.se/kultur/article17684949.ab]

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