Con Jeep en las Montañas Rocosas

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“Si hubiese sabido a dónde íbamos a ir hoy, nunca me habría metido en este Jeep”, se quejaba la mujer.

skyway colorado

Nos encontrábamos en el más hermoso paisaje de montaña imaginable y esta mujer suena muy, muy descontenta. Pero me antepongo a los hechos/mi historia. Todo comenzó un par de días antes.

OurayPanorama

Habíamos tomado la autocaravana a lo largo de la carretera “Million Dollar Highway” (U.S. Route 550) entre Silverton y Ouray. Dos pequeñas ciudades escondidas en lo profundo de las San Juan Mountains, en Colorado.

Carretera a Ouray

Cómo el camino ha obtenido su nombre no está claro. Dependiendo de a quién preguntas obtendrás respuestas diferentes. La carretera fue construida a finales de 1800*. Otto Mears cavó, dinamitó y forzó una carretera a lo largo de la ladera de la montaña de Ouray, a través de Red Mountain Pass a Silverton.

MDH- 1883

Luegó cobró peaje a aquellos que querían viajar por la carretera. Un peaje que se pagaba alegremente para transportar cosas con carro. La alternativa era hacer el viaje con mula a través de las montañas. La nueva carretera redució drásticamente el coste de envíos y de ahí el nombre**.

Silverton_CO

Otros dicen que la grava de las minas cercanas que se utilizaron como revestimiento de carretera era aún tan rica en plata y oro, que es el origen del nombre**.

Yo opino que las vistas y el escenario a lo largo de la carretera valen un millón de dólares.

La pendiente abajo hacia Ouray es empinada y extremadamente llena de baches. A un lado una pared de roca vertical y al otro un precipicio igual de vertical abajo hacia al río en el fondo. Otto Mears hendió su carretera directamente en la roca vertical y esta carretera más nueva sigue su ejemplo. Esta es una de las carreteras de montaña más escénicas/hermosas en Norteamérica.

Desafortunadamente no hay lugar para miradores así que el conductor se pierde la mayor parte de las vistas. Los pasajeros que no sufren de vértigo disfrutan al máximo. Los demás se encuentran en estado de terror y aprietan contra el suelo del vehículo. Se puede reflexionar sobre que si opinamos que es estrecha hoy, piensa cuando no era más que un estrecho sendero de burros.

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Las estrechas carreteras, o senderos, están revestidas con gravilla que fácilmente pueden convertirse en resbaladizas si no se sabe dosificar freno y aceleración.

Cuando conducíamos a lo largo de la carretera pasábamos de vez en cuando por pequeños desvíos estrechos que serpenteaban hacia arriba y se profundizaban en la montaña. Letreros nos desafiaban a lo largo de estos senderos a llegar a lugares como Camp Bird, Silver Basin y por qué no Imogene basin.

A la entrada a Ouray había carteles con el mensaje “Alquila(d) nuestros Jeeps”. Nos tentaban con su mensaje, nos gritaban finalmente “ALQUILA(D) NUESTROS JEEPS”.

Qué excelente idea, me dije a mí mismo. Tan pronto como encontramos un lugar para aparcar la autocaravana voy a ir y averiguar a qué atracciones estos Jeeps nos pueden llevar. Lo que encontré fue una intrincada red de senderos graduados de Clase 1 (muy fácil) a Clase 4 (muy difícil) y por último Clase 5 (estás loco!) que sólo nos esperaban a nosotros.

“¿Has conducido Jeep en las montañas antes?” Pregunta a un hombre desgalichado con sombrero de cowboy.  
– No, le digo. Me mira como si yo fuera un cruce entre idiota y loco.
“Has conducido un Jeep de cuatro ruedas motrices antes?”, él plantea la pregunta con un tono que me hace entender que duda en lo referente a alquilarme uno de sus coches.
– No, digo yo. Pero cuando veo su reacción, me apresuro a agregar: Pero he conducido tractor!
Se hizo el silencio en la habitación y los demás en la habitación contuvieron la respiración en conjunto.
“Entiendo”, dijo él y sacó un mapa. Señaló un sendero. “Tenemos un agradable pequeño sendero a través del Last Dollar Road – clase 1″, dice él y me mira con su nariz altamente posicionada en el aire**. “Tal vez debo mencionar que la Last Dollar Road es una carretera para pequeñas ancianas donde tomar su excursión dominguera”.
Miro al mapa, leo la descripción de la carretera lentamente al mismo tiempo que los pelos de la nuca se me ponen de punta. Pone: La carretera tiene varias secciones extremadamente empinadas, estrechas y montañosas que sólo conductores experimentados deberían intentar. La carretera se deteriora gradualmente a un empinado sendero escabroso donde partes de la carretera pueden haber sido barridas. La última descripción dice en pocas palabras: no para aquellos con corazón enclenque! Alzo mi mirada hacia él.
– Cuando llegué aquí oí a una pareja hablar entusiásticamente. Al parecer habían bajado por el sendero Poughkeepsie Gulch. Sonaba como que realmente disfrutaron de la excursión”.
“Nuestros Jeeps no bajan por el sendero Poughkeepsie Gulch”. Dijo él bruscamente. Cuando vio que cargaba pilas para hacer una pregunta se apresuró a añadir: “Poughkeepsie Gulch es un empinado, apretado cañón formado como una grieta llena de piedras del tamaño de una cabeza. No se puede conducir arriba por él, personas locas toman sus propios Jeeps hasta la cima, se ponen sobre los frenos y se deslizan todo el camino abajo a través de piedras, grava y otras cosas que están en su camino”.
Fue rápido el determinar que no iba a tomar ese sendero, si yo no estaba dispuesto a deslizarme hacia abajo sobre mis propias suelas porque algún coche no podía alquilar para ese viaje. Finalmente elegí el sendero Corkscrew Gulch, catalogado como de Clase 3 (difícil). Pagué el alquiler y acepté un montón de tasas que se podían añadir al mismo en el caso de prácticamente cualquier cosa. Salí con la sensación de que debería pagar adicionalmente si obtuviese barro en los neumáticos. Mi ruta elegida pasaba cerca del Pouhgkeepsie Gulch, tenía un poco difícil de deshacerme del entusiasmo de la pareja y quería tener una visión de lo que se trataba.
El sendero comenzaba con algunos fuertes giros espectaculares para ascender a 3.700 metros de altitud. La vista era magnífica sobre las cimas de las Red Mountains. Cuando ascendíamos a través de pastos alpinos era la vista todo lo que habíamos deseado. Los pastos estaban llenos de flores en todos los colores del arco iris. Cuando nos paramos para tomar algunas fotos detuvieron un hombre y su mujer su Jeep junto al nuestro. Pronto se hizo evidente que el hombre estaba planeando un tour por el sendero Poughkeepsie Gulch. Le(s) pasé la información que me fue dada por el alquilador y (le/s) dije que nosotros habíamos optado por renunciar a esa ruta.
Más tarde cuando conducíamos por un tramo serpenteante altamente ubicado de nuestro camino echamos una mirada atrás para ver si nos seguían o si habían elegido Poughkeepsie Gulch. No lo habían hecho.
Nuestro sendero comenzó finalmente a dirigirse hacia abajo otra vez a través de un camino en forma de destornillador que a veces serpenteaba tan intensamente que parecía que se cruzaba a si mismo. Era empinado y si se frenaba con demasiada fuerza deslizaban los neumáticos en el camino de grava.
En cada curva cerrada dudaba yo de si el radio de giro del Jeep era lo suficientemente apretado para superar la curva. O iría yo a parar en medio de la curva y reiniciar. El camino iba por un plano a lo largo de la montaña y la vista era potencialmente aterradora para los que tienen miedo a las alturas. Se podía ver mil metros o más abajo en el valle. Allí estaban pequeños árboles a lo largo del estrecho arroyo. Era tan lejanamente abajo al fondo que un buen amigo mío expresó la cosa como: “se necesitan dos adultos y un chaval para ver tan lejos”.
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En las montañas son las vistas fenomenales y el aire encantador. Se obtiene una perspectiva diferente aquí arriba. No sólo sobre la naturaleza sino sobre la vida.

Una vez abajo paramos y tomamos una foto de un lugar donde hace mucho tiempo daban la vuelta los trenes en este estrecho valle. Cuando eché una vista alrededor vi al hombre del Jeep con quien tropezamos antes. Aparentaba muy exaltado. Como si hubiese disfrutado del viaje tanto como nosotros.
-Claro que fue un viaje encantador?  Dije yo.
Fue entonces cuando su mujer se codeó adelante a través de un grupo de personas y cuando la vi dijo llorando: “Si hubiese sabido a dónde íbamos a ir hoy, nunca me habría metido en este Jeep”.
Cavilo aún hoy en qué condición se encontraría si realmente hubiesen elegido descender por el sendero Poughkeepsie Gulch. También me pregunto si han tomado algunos tours más con Jeep en las montañas. Para nosotros fue esto el comienzo de una larga historia de amor con los viejos senderos y a través de los años hemos vuelto varias veces para experimentar nuevos.
[HUSBIL_TEST_NUMER_2_2011 VÅR MAN I VÄST / “Med Jeep i Klippiga bergen”]

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