Caos de nieve en Nuevo México

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Cuando el tiempo de otoño es desplazado por el frío viento invernal del norte son muchos los canadienses que se largan a latitudes más cálidas. Durante años, mi mujer Sylvia y yo hemos visto con ganas el pasar el invierno en Arizona. El mismo cantar el otoño de 2011.

Me tomé tiempo para revisar la autocaravana antes del cercano viaje de mil millas – Norteamérica es grande … Una gran parte de los preparativos se hicieron en posición tumbado de espaldas, debajo del vehículo, engrasando el eje de transmisión, juntas/nudos homocinéticos de transmisión, dirección y suspensión delantera. Cambio de aceite tanto en el motor como en el generador. Limpieza del quemador del calentador. El salir a terrenos desolados y tener problemas con estas partes vitales no es nada que recomendar.

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Ya que salimos cuando el frío del invierno ha llegado en Ontario es el llenado de anticongelante no sólo en el motor sino también en el sistema de agua del habitáculo. Inténtese cuanto se intente vaciar queda siempre agua y me he cansado de daños producidos por la congelación del agua. Por eso se guarda la autocaravana siempre protegida contra las heladas. El sistema se debe enjuagar* y limpiar con lejía varias veces antes de que calentemos el vehículo y repostemos con agua dulce.

Después se deberá empacar, siempre más de lo que realmente necesitamos. Pero ¿cómo vamos a saber lo que es innecesario de antemano? Así que siempre tiramos adentro un poco de trastos ‘buenos-para-tener’. El día de la salida el sol brillaba de un cielo azul claro. El estado de ánimo a tope. La primera noche la pasamos en un estacionamiento de Wal-Mart en el lado estadounidense de la frontera. Hay pocos campings abiertos en esta época del año. Wal-Mart nos ofrece un lugar para estacionar y la oportunidad de comprar pollo asado a la parrilla para la cena.

Por la noche en algún momento se transformó el cielo despejado a nubes pesadas de lluvia y el segundo día condujimos en un aguacero constante. La visión estaba puesta en otro supermercado Wal-Mart, donde llamé con antelación y me aseguré de que no había problemas para aparcar allí. Una vez en el lugar no fuimos bienvenidos, la administración del distrito no quiere gente que pernocte en los aparcamientos y remolcan afuera inexorablemente a todos los que desafían. 

Resultó en salir a la carretera otra vez, en medio de un aguacero y oscuridad para buscar ciegamente otro lugar de pernocta. Resultó en una área de descanso para camiones, encontramos un lugar con buena distancia a los camiones al lado. Agradable el evitar dormir junto a sus ruidosos sistemas de calefacción y motores. Pero la alegría duró poco, a cada lado de nosotros pararon dos camiones y ambos pasaron la noche con tanto motores como sistemas de refrigeración en marcha. ¡Dormir era imposible!

Al día siguiente llegamos a Louisville, Kentucky. Nos alojamos en un (KOA (Kampgrounds of America), es una cadena con más de 400 campings por todo EE.UU. y Canadá. Reservamos sitio para los cuatro días que íbamos a pasar en la expo de autocaravanas RVIA Trade Show. Habíamos acordado cita con nuestro amigo, y redactor jefe de esta revista (Husbil Test), Stefan Janeld y nos fuimos a un restaurante Outback, una cadena de restaurantes que dicen servir cocina australiana. Pero dudo que un australiano se sentiría como en casa. Aquí presentamos a Stefan un plato llamado Bloomin’ Onion***, una cebolla gigante que se ha freído y cortado de forma que se puede estar sentado y comer a trocitos en medio de una conversación agradable. Los cuatro días los pasamos en estas grandes salas de exposiciones donde nos pusimos al día sobre los nuevos modelos y mejoras de los productos existentes.

Después de la expo nos despedimos de Louisville y condujimos durante dos días soleados a través de paisajes muy hermosos. Cuando oímos en la radio advertencias de severas tormentas de invierno a punto de entrar en la zona abandonamos los planes de acampar al aire libre en las planicies junto a un viejo ferrocarril y buscamos refugio en un camping. Nuestras baterías no durarían varios días de acampada libre en frío y viento y con nieve el panel solar no es de ninguna utilidad.

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El camping en Tucumcari, Nuevo México, después de tres días de tormenta de nieve.

Nos dirigimos hacia Tucumcari, Nuevo México, allí hay un KOA de fácil acceso. La tormenta llegó y trajo consigo temperaturas de -20 grados por la noche. Después de tres días había pasado y el cielo se esclareció. Mimados con la limpieza de nieve en Ontario luchamos a través de la nieve en las carreteras secundarias y nos lanzamos a la autopista de cuatro carriles. ¡Qué ‘shock’!

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Es más fácil conducir sobre superficie cubierta de nieve que sobre hielo, sobre todo para nosotros canadienses que estamos acostumbrados con ese tipo de pavimento. Supongo que también vosotros en Suecia estaréis acostumbrados a este tipo de pavimento (cubierto de nieve).

En lugar de asfalto desnudo nos encontramos con una carretera blanca con dos pistas negras. Las pistas nos animaron un poco, allí obtendríamos agarre. Pero las pistas negras no eran de asfalto seco, sino de hielo ‘invisible’ (‘hielo negro’). No bueno!. Una vez de meterse en la autopista en Nuevo México se encuentra uno en paisaje desolado. Hay al menos diez millas entre las salidas. No pudimos conseguir salir de la pista de patinaje sino que tuvimos que seguir conduciendo.

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Una camioneta con remolque han salido de la carretera helada y se ha atascado en la nieve profunda entre los carriles. La carretera está cubierta de una fina capa de hielo ‘invisible’ – lo llamamos Black ice (Hielo negro) y normalmente evitamos viajar en estas condiciones.

Fue un viaje arriesgado, una pickup se precipitaba inclinada hacia nosotros y rodaba de aquí para allá, finalmente el conductor perdió del todo el control y se quedó atascado en la nieve amontonada. Allí se quedó parado. Poco después llegó un coche con caravana hacia nosotros, el coche en un carrril y la caravana en transversal (‘tijera’) sobre toda la calzada. Paramos lentamente y contuvimos la respiración, finalmente se enderezó el ‘equipaje’ de nuevo.

En el próximo número, continúa el viaje hacia el sol. Pero no sin contratiempos.

[HUSBILEN_TEST_NR_4_2012 VÅR MAN I VÄST / “Snökaos i New Mexico”]

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