Argentino muere solo en Estocolmo

Murió sin que nadie lo notara

Uno de cada cinco pacientes en los hospitales del país, muere solo. En las residencias de ancianos del país muere  uno de cada diez sin que ningún pariente esté en el lugar. Daniel yació muerto en un piso de los suburbios en Estocolmo durante dos años sin que nadie lo echara en falta. Metro ha intentado esclarecer su vida.

Por último no aguantó Daniel más.

Tal vez fue ya en el otoño de 2010, tal vez fue cuando el invierno iba hacia la primavera el año siguiente.

Nadie lo sabe, porque nadie lo echaba de menos. Ninguna familia, ningunos amigos, ningunos compañeros.

– Él sólo desapareció, dice un vecino.

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A principios de mayo de este año, quería el propietario del edificio tener acceso al piso de Daniel, ya que era hora de sustitución de tuberías y conductos. Cuando nadie abrió fue llamada la policía que rompió la puerta.

Dentro en el meticulosamente limpiado piso se encontraba el cuerpo momificado de Daniel. A juzgar por las hojas de publicidad y periódicos gratuitos había estado muerto durante casi dos años. La funeraria Terling se hizo cargo de la cremación y el inventario valorado de bienes.

– He pensado en él a veces. Cómo puede un hombre llegar a estar tan solo, no se siente como una vida.

El inspector de policía Claes Björnefält en el sur de Estocolmo investigó la muerte. También le es difícil de olvidar al hombre solitario en el piso de dos habitaciones en Bagarmossen.

– Sólo tenía 55 ó 56 años cuando murió. Él era joven, él debería haber tenido amigos que lo echaran de menos.

Pero Daniel no tenía amigos. Vivía de una pequeña pensión anticipada que iba directamente a su cuenta bancaria. El alquiler y otras facturas se pagaban con autogiro. Si la empresa propietaria del edificio no se hubiese decidido a realizar la sustitución de tuberías y conductos podría su cuerpo haber permanecido allí durante muchos años más.

Hace algo más de 30 años Daniel era un joven de poco más de 20 años. Junto con su mujer Susana y sus padres, vino él de la dictadura militar en Argentina a Suecia a finales de 1970. Daniel y Susana no tuvieron hijos y se divorciaron en 1981. Poco después abandonó Susanna Suecia.

Existen lagunas en el registro de la población sueca, pero el padre de Daniel, Juan, debería haber regresado a Argentina en 1991, donde murió en 1997. La madre de Daniel María Rosa se quedó en Suecia donde su hijo. Hace cinco años murió en un asilo de ancianos en Jakobsberg al norte de Estocolmo. Después de la muerte de la madre parece que los contactos sociales de Daniel cesaron por completo.

– Está en cualquier caso claro que él no tenía trabajo los últimos años de su vida, dice Claes Björnfält.

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Ahmed Jabbar vivía vecino con Daniel en Bagarmossen. Él recuerda un hombre agradable, silencioso que aparentaba mucho más viejo que sus 55 años.

– El vino solo aquí hace tres años. Acostumbrábamos estar juntos uno del otro y fumar en el pasillo exterior. Nos saludábamos con un ‘hej’ (hola), eso es todo. Una vez vi que salió a caminar solo con una caña de pescar. Pero yo nunca lo vi con nadie.

– Yo soy de Irak. Allí nunca habría sucedido esto. Allí tienen todos control de los demás. Para bien y para mal, pero nadie hubiese yacido muerto en su piso durante dos años sin que alguien lo notase.

Los últimos años de su vida vivió Daniel de algún tipo de pensión de invalidez. Él ha declarado a Hacienda (Skattemyndigheten) algo más de 70 000 coronas al año. Todas las facturas fijas se pagaban mediante domiciliación bancaria.

Cuando la policía irrumpió en el piso se encontró un montón de publicidad y prensa gratuita.

– El piso era austero, pero estaba bien limpiado. No encontramos cartas personales o tarjetas postales. Sólo publicidad. A menudo sucede que encontramos gente que lleva muerta mucho tiempo sin que nadie les haya echado en falta. Pero no puedo recordar a nadie que haya yacido muerto tanto tiempo, dice Claes Björnfält.

Daniel no dejó ningún rastro detrás de él. No hay carta de despedida, ningún testamento – ningún seguro de vida.

Su cuerpo fue incinerado y el personal del cementerio Skogskyrkogården en el sur de Estocolmo esparció las cenizas en una arboleda/memorial.

Cuando Daniel fue declarado muerto dejó su pensión de entrar en la cuenta, pero el contrato de alquiler seguía en vigor todavía.

Por eso exigió la empresa propietaria del edificio el alquiler de mayo de la herencia. También Radiotjänst quería recibir el pago por la licencia de televisión.

Cuando las deudas fueron deducidas de los activos quedaban 11.154 coronas y 18 céntimos. El dinero se destinó al Fondo Nacional de Herencias/Allmänna Arvsfonden.

Daniel ha dejado un rastro en Internet. En un sitio para observadores de aves, informó de que el verano de 2003 vio ocho ejemplares de Crex crex/guión de codornices o rey de codornices, dos pequeños chorlitejos y un águila de mar. [Daniel dog utan någon märkte det- METRO]

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