A veces se rompe…

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[De la revista autocaravanista HUSBILEN TEST 04 / 2009 /Edición impresa / “Ibland går det sönder…”]

Canadá y EE.UU. son países con largas distancias. Hay más de 600 millas (1 milla sueca = 10 km > 600 millas = 6 000 km) entre Halifax en la costa este a Vancouver, en la costa del Pacífico. A veces, cuando se está sentado y se conduce piensa uno “piensa si se jode/rompe, ¿qué hago entonces?” Afortunadamente son las autocaravanas relativamente confiables y muy rara vez ves a alguien ‘tirado’ a lo largo de las carreteras. Pero puede suceder! Entonces es bueno que hayas pagado tu ‘garantía de movilidad’. Es un seguro que sin costo adicional remolca la autocaravana al taller más cercano.

Una vez viajábamos yo y la familia a través de Yukón («Territorio del Yukón») en Canadá, un paisaje escasamente poblado, cuando nos encontramos con una grúa con autocaravana a remolque. La autocaravana tiene a su vez un turismo a remolque. Calculo de que tienen ‘má o meno’ 200-300 kilómetros al taller más cercano. En esa situación se dan gracias a las estrellas de la suerte de que no sea uno mismo quien va detrás de la grúa.

Viajábamos por la Liard Highway en el norte de Canadá, una larga carretera cubierta de grava y habíamos visto quizás dos vehículos durante todo el día. El teléfono móvil carece de cobertura en esa zona. Piensa si…

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En una situación similar nos encontramos cuando viajamos a través de Labrador en el noreste de Canadá. Eternamente agradecidos de que las autocaravanas sean tan fiables. Afortunadamente es muy bonito ver el paisaje durante estos viajes y los pensamientos se disipan de todo lo desagradable “piensa si …”.

La primera vez que nos pusimos preocupados fue en el suroeste de Estados Unidos. Acabábamos de repostar cuando la luz de presión de aceite comenzó a encenderse. Conducimos a un lado y controlamos el nivel del aceite y los cables al sensor de presión de aceite. Me puse tranquilo al descubrir que había abundante aceite. Llegué a la conclusión de que el sensor se había jodido. Después de unos doscientos metros se apagó la luz. Continuamos catorce millas (140 km) por zonas rurales y pasamos un par de maravillosas semanas en paz y tranquilidad antes de dirigimos de vuelta a casa. Desafortunadamente nuestra avería sólo se había aplazado un poco. Después de una hora de viaje comenzó de nuevo la luz del aceite a encenderse. Nos encontrábamos en una carretera estrecha en una reserva india y tuvimos que ‘cojear’ con la lámpara encendida y bulliciosa alarma durante varios kilómetros antes de que pudiésemos parar en algún lugar sin bloquear el tráfico.

Una vez más controlé todos los cables y el nivel de aceite. Ahora dejé además al motor que se refrescara para ver si el problema estaba relacionado con la temperatura, no lo estaba. Eran ahora las diez de la mañana y ya era hora de llamar a nuestra compañía de seguros y aprovechar la garantía de movilidad.
Por suerte, teníamos cobertura en el móvil. Informé de nuestra posición, justo al oeste de la salida al
Kitt Peak National Observatory, en dirección este. El telefonista también obtuvo una descripción detallada de la autocaravana.

Poco después del mediodía llamó el operador de la grúa remolque, “no puedo encontraros, he conducido todo la carretera hasta Kitt Peak y no estáis en ningún sitio… “Bueno, tanto valía mi descripción de carretera!”

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Después de un rato, llegó la grúa remolque de todos modos. “Esa autocaravana no puedo remolcarla, es demasiado grande”, es lo primero que dice cuando salta de su vehículo. “Bueno, tanto valía mi descripción de la autocaravana!” El operador de la grúa remolque se largó. Alrededor de las seis de la tarde llegó un vehículo grande con una gran caja-plataforma abierta. Estaba empezando a oscurecer cuando malacateó la autocaravana a la caja y luego se dirigió hacia Tucson, Arizona.

El eje de la bomba de aceite se había roto. Pasamos dos semanas en Tucson antes de que la falla fuese arreglada. Pero podría haber sido peor. Podría haber ocurrido durante uno de nuestros viajes allá arriba en el desolado norte. O profundamente adentro en México, donde también hemos viajado. Así que si se va a romper, mantén los dedos pulgares arriba para que se rompa en un lugar adecuado.

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