Perspectiva sobre la crisis del euro

Abajo del todo en el desierto de Egipto, en las claras aguas de acuario del Mar Rojo, se ahoga un hombre. El personal del hotel intenta en vano salvar su vida con reanimación cardiopulmonar y respiración artificial. La muerte llegó antes. La vida ‘se drenó fuera’ del buceador de esnórquel italiano. Cuando su hermano y su esposa llegan, quedan primero en estado de ‘shock’. Después empiezan a hablar de los detalles prácticos.

En el gimnasio del hotel esa misma noche, donde voy menos a entrenar y más para recordar mi voz, me encuentro con una guapa italiana. Ella me pregunta de dónde soy. Como todo el mundo plantea preguntas de seguimiento cuando respondo Suecia*, digo directamente Grecia.

“Oh, lo siento mucho por Grecia”, exclama Adriana y declara su amor por mi sufriente país.

“Y yo lo siento mucho por Italia”, le respondo.

Entonces interrumpe el instructor de gimnasia egipcio:

“Y yo lo siento por Egipto!”

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El instructor de gimnasia se llama Ahmed y lo veo corriendo alrededor, doblar toallas y llevar tumbonas todo el día mientras yo estoy sentada a la sombra y escribo. Él está agradecido de que pueda trabajar doce horas al día durante todo el año y elogia al hotelero, que es un jeque del petróleo de Kuwait.

“Soy un afortunado!” dice él, y estalla en una gran sonrisa.

“Cada mes, sin demora, recibo 150 euros.”

Son más o menos 1 250 coronas suecas por mes.

Cuando pierdo la barbilla/’se me caen las babas’ contesta la italiana que entrena: “Pero el costo de vida en Egipto es mucho más bajo que el nuestro en los países mediterráneos”. Punto para ella. Pero cuando un litro de leche egipcio cuesta alrededor del equivalente a ocho coronas suecas, puede él pues comprar aproximadamente 157 litros de leche por mes a sus hijos con los que nunca tiene tiempo para reunirse.

Independientemente de cómo se cuente, obtenemos nosotras más leche por el dinero. Es en momentos como estos que se obtiene una perspectiva sobre la crisis del euro.

Luego dice el instructor de gimnasia: “Piensa que nosotros tres estamos aquí. De las primeras y mayores civilizaciones del mundo. Nosotros que dimos al mundo la luz. Los antiguos griegos, los romanos, los egipcios. Para hoy quejarnos de crisis y pobreza, mientras que pequeños países de mierda como Mónaco, Luxemburgo y Arabia Saudita, que no ha hecho un huevo por la humanidad se bañan en dinero. ¿Qué han hecho para merecer sus riquezas? “

Cuando el socorrista de baño egipcio, que dedicó la mañana a un intento de rescate, se presenta en el gimnasio, le pido detalles. Sacude la cabeza y dice: “No entiendo nada. Su familia ni siquiera llora. Dijeron que él había querido morir. Porque tenía problemas económicos. Entonces deberíamos todos querer morir”, dice él y añade:” ¿Porque sí que hay cosas más importantes en la vida que el dinero?” [Perspektiv på Eurokrisen – Metro]

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