La comida de Bilbao – también arte

Cuando el museo Guggenheim fue construido levantó todo Bilbao. Rara vez se ha vuelto una polémica construción presuntuosa tan exitosa. A la sombra del palacio de titanio encuentras tú ‘pequeños pintxos enviados desde el reino del cielo’.

Se ha asemejado con un grave accidente de tráfico o con una lata de cerveza arrugada. Las valoraciones están enraizadas en la variabilidad de la construcción. No sólo cambian sus ondulantes formas dependiendo de qué ángulo se mire, las placas de titanio que cubren las fachadas también atrapan la luz de forma que todos los cambios afectan su brillo.

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Se han escrito millas de columnas sobre el Museo Guggenheim Bilbao, y la creación del arquitecto Frank O. Gehry en acero, vidrio y piedra caliza aquí en la capital de la provincia de Vizcaya en el País Vasco es sin duda algo excepcional. Una obra de arte llena de arte contemporáneo. El museo abrió el año 1997 y rápidamente se convirtió en un motor y símbolo de la transformación de Bilbao: de una ciudad industrial en recesión y apática a un centro cultural floreciente. Se habla del “efecto Guggenheim”.

Hay múltiples edificios que se han convertido en sinónimos y símbolos de sus ciudades. La Torre Eiffel de París, la Casa de la Ópera de Sídney, el Coliseo de Roma y, de hecho, el ayuntamiento de Estocolmo, pertenecen a estos. Pero en el caso de Bilbao se da al museo el honor de haber revitalizado la ciudad. Lo que sólo es casi cierto.

Ya en 1992 se inició la renovación de una ciudad que cada vez más se había quedado dormida después de que la industria del acero y la naval se desvanecieron. Terrenos industriales abandonados fueron ‘colonizados’ o convertidos en parques. El nauseabundo, sucio río Nervión (ría del Nervión) comenzó a sanearse (purificarse) y los muelles se transformaron en paseos. (ver Las márgenes).

El transporte público se amplió y el puerto se mudó más cerca del golfo de Vizcaya. Bilbao fue elogiado por consciente planificación urbana, pero fue con el Museo Guggenheim que el florecimiento tomó realmente velocidad.

Es una historia del ave Fénix con pocos paralelos. Hoy circula la economía en torno al turismo, el comercio y el temblante sector de la construcción. Más estrellas de la arquitectura que Frank Gehry han participado en la transformación. Santiago Calatrava diseñó entre otros el puente de Zubizuri, Philippe Starck reformó en centro cívico polivalente el viejo almacén de vinos La Alhóndiga, y Norman Foster creó el metro con las sarreras/entradas (característica arquitectura «en caverna») inspiradas en alta tecnología. El efecto Guggenheim ha tenido éxito en Bilbao.

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El museo de Guggenheim en toda honra, pero personalmente yo podría viajar aquí sólo para comer pintxos.

Estas tapas vascas parecidas a canapés son bocados deliciosos y artísticos de infinita variedad, a menudo pero no siempre unidos por un palillo y un trozo de pan como base. Un pedazo de tortilla, gambas marinadas, pulpo caliente, anchoas, setas, ensalada de mariscos, atún, almejas, jamón – la mayoría de bares tienen su especialidad.

Las barras de los bares están abrumadas de ellos, es ‘comida de charla’ que de buena gana se acompaña bebiendo vino agrio txakolí, antes de que se sigue al siguiente bar, y al siguiente.

Bizkaia zubia

Por la noche hay un movimiento popular tanto en sentido literal como figurado. Si coges el metro a Getxo (Línea 1) en el golfo de Vizcaya puedes ver las villas* de la época en que éste era un hermoso balneario, y el notable puente transbordador llamado Puente Colgante (mapa), además, pero sobre todo tienes la oportunidad de comer pintxos celestiales en el bar Galea en la calle Mayor. Sí, sí, la vecina ciudad de San Sebastián tiene más restaurantes con estrellas Michelin y es considerada por los gastrónomos como el epicentro gastronómico vasco.

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Pero si no se quiere estar sentado en postura de oración ante menús de 12 platos de degustación en porciones de casa de muñecos que cuestan como una mejor bicicleta, sino que se prefiere una forma más modesta de comer y socializar, entonces no se necesita echar de menos nada en Bilbao. [Bilbaos mat – också konst – Metro]

One Comment

  1. Riquísimos pintxos los de Bilbao!

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