Los del PP “cagaus” de miedo de Luis Bárcernas

Catástrofe bíblica

  • Los dirigentes del PP contienen el aliento a diario en espera de las revelaciones

José Manuel García Margallo, el único ministro que habla claro en un Gobierno donde casi todos se han contagiado del silencio del presidente, dijo que estaríamos ante una “catástrofe bíblica” si fueran ciertos los papeles de Bárcenas en los que se reflejan los sobresueldos cobrados por los máximos dirigentes del PP durante años.

La “catástrofe bíblica” ha vuelto a sobrevolar la sede del PP esta semana de la mano del escritor y columnista Raúl del Pozo. Él ha contado en EL MUNDO cómo el cuerpo del delito ha sido desplegado ante sus ojos. Ha visto las hojas en las que están apuntadas los nombres de quienes recibían los sobresueldos, nombres que, según dice, “harían estremecer al Gobierno y al aparato productivo” de este país.

TEMBLOR DE PIERNAS PP

Al aparato productivo no sé, pero al PP le tiemblan las piernas. Los nombres, los nombres… otra vez la pesadilla de los nombres. Vuelven los rumores sobre quién cobró. Los dirigentes del PP contienen el aliento a diario en espera de las revelaciones de los diarios. Aunque el presidente haya decretado que Luis Bárcenas no existe si no se dice su nombre, el ex tesorero de vez en cuando avisa de que goza de buena salud y de excelente memoria escrita en las hojas que él va enseñando por entregas.

Ahí está, saliendo y entrando de su casa, parando taxis y largando. Casa Bárcenas ya es un lugar de interés turístico local y nacional. No quiere que sus ex compañeros y amigos de tantos años se olviden de que puede provocar la “catástrofe bíblica” con sus notas, sus recibís y las cajas de puros Montecristo. Todo un símbolo de los años de vino y rosas del PP en La Moncloa. Puros fumaban Aznar y Rajoy y todo el mundo se los regalaba, como las clases de golf del Club de Campo. Parece mentira que aquella gloria haya devenido en esta vulgaridad.

Bárcenas está “cabreadísimo”, dice Raúl del Pozo, porque el Gobierno y el PP no han podido o no han querido quitarle de encima las garras de policías y fiscales. No sabemos hasta dónde quiere llegar ni hasta cuándo se conformará con sacar la cabeza de vez en cuando para que nadie se olvide de que existe. Han cambiado muchas cosas en España y una de ellas es que los imputados de ahora sí tiran por elevación y acusan a sus jefes. Los procesados y condenados por la corrupción y la “guerra sucia” en tiempos del PSOE nunca llegaron a implicar a sus jefes políticos ni a tirar de la manta.

Se comieron el marrón seguramente por lealtad a las siglas o al Estado. Diego Torres y Luis Bárcenas son dos sirvientes con estudios en escuelas y universidades de finanzas que han puesto a los pies de los caballos a dos de las instituciones más sólidas de este país: la Monarquía y el PP. [Lucia Méndez/Catástrofe bíblica / elmundo.es]

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