No te bañes en la bañera

  • Per J Andersson piensa en cómo la sensación de peligro nos juega malas pasadas

¡Qué estúpidos que somos! Cuando leemos titulares sobre violadores, atentados terroristas y aviones estrellados creemos que el mundo justo en el momento de leer, como por arte de magia se ha vuelto más peligroso.

Todavía en la década de 1960 podías volar con la pistola en tu bolso de mano. Pero después de los secuestros en la década de 1970, se comenzó a controlar a los pasajeros y su equipaje de mano ya que el peligro potencial estaba precisamente ahí, en el bolsillo interior y en el bolso de mano, y en ninguna otra parte.

Cuando el Boeing 747 de la Pan Am con una maleta facturada con una bomba explotó sobre la localidad escocesa de Lockerbie recibieron los responsables de seguridad de aviones algo en que pensar: “¡Ajá, así también se puede hacer!” Después de eso tuvimos por primera vez en la historia de la aviación que salir para identificar nuestra maleta ya facturada que obtenía una cruz con tiza antes de que se cargara a bordo. Por suerte se calmó la histeria después de cinco o seis años y ahora evitamos idenficación de maletas de forma manual.

Luego vino el 11 de septiembre y las bombas licuosas y en zapatos y resultó en un enfoque en cosas completamente diferentes: mortales cuchillos de comida, sospechosas botellas de agua mineral y zapatos explosivos. Ahora la peor histeria ha disminuido, aunque el riesgo mínimo de bombas de líquidos todavía durante un tiempo continúan taponando los aeropuertos del mundo.

Antes de que todo esto ocurriera no creíamos que podía acontecer y por lo tanto no teníamos miedo de ello.

¿Quién se preocupaba antes del 26 de diciembre de 2004 de que un tsunami podría golpear contra las playas de Asia? Después de la catástrofe se formularon sistemas de alerta de desastres, se forjaron planes de evacuación y colocaron señales de alerta contra los tsunamis (señales que ahora, nueve años después, se han casi borrado y apenas son legibles, empezamos a olvidar …).

coconut cocos

Antes de la horrible violación en grupo en Nueva Delhi en diciembre del año pasado eran los delitos sexuales lo último de lo que un viajero se preocupaba en la India. Pero ahora informaron los medios de comunicación que podría ser peligroso para mujeres solteras. Seguro que hay riesgo de exponerse a delitos de violencia y sexo, en la India como en el resto del mundo. Pero el riesgo no aumentó con el trágico suceso. Era igual de grande – o más bien pequeño – antes del asalto. Y el peligro de un tsunami no había aumentado sólo porque acabara de ocurrir uno.

Recientemente visité el grupo de islas indio las Islas Andamán. Allí estaba prohibido caminar por la playa por la noche a causa de un ataque de cocodrilo único con una sola víctima trágica de hace dos años. El riesgo de convertirse en comida de cocodrilo sigue siendo mínimo, pero la histeria colectiva había gritado tras acción y consiguieron hacer actuar a las autoridades.

Sería saludable para nuestra capacidad de evaluación de riesgos el no centrarse en lo que acaba de ocurrir y no dejarse intimidar por los medios de comunicación que rápidamente inflan y presentan con la misma rapidez que desinflan informaciones de todo lo jodido que pasa en el mundo.

En su lugar puedes hacer algo tan poco ‘sexy’ como comprobar las estadísticas de accidentes y delincuencia internacionales. Entonces descubres que el mundo se vuelve constantemente cada vez más seguro para vivir, que el riesgo de ser sometido a asalto de violación es diez veces menor en Nueva Delhi que en Estocolmo y que la probabilidad de que vayas a ser afectado por un ataque terrorista en un avión es de una entre 25 millones.

bañera

El riesgo de que te ahogues en tu propia bañera por el contrario, es estadísticamente visto 40 veces más alto.

Mi consejo a los lectores es pues el siguiente:

Bánate menos en la bañera! Fuera y viaja!

MORDIDA DE SERPIENTE

Estadísticamente visto, la probabilidad es de una entre 3,5 millones y entonces están aún así contados todos los que viven en zonas de culebras venenosas. El riesgo de que tú durante tu corta visita a Australia, Borneo o África fueses afectado es tan pequeño que apenas existe.

CAÍDA EN PICADO DE COCOS 

Las serpientes parecen ser mortales en una comparación con el peligro de cocos que caen en picado. La probabilidad de que aún así vayas a finalizar tu vida después de que un coco te deje nocaut es una entre 250 millones. Así que no humilles a tu hijo obligándolo a caminar por ahí con casco de bicicleta en la temporada de vacaciones en Tailandia.

ACCIDENTE DE  TRÁFICO

Ahora empezamos a acercarnos a los peligros reales. El riesgo de morir la muerte del tráfico en las carreteras es, visto a nivel mundial, uno entre 8 000 y por supuesto aún más alto en países pobres con tráfico no regulado y conducción azarosa. Así que a ponerte el cinturón de seguridad – si lo hay!.

[Revista de viajes VAGABOND / #2.2013 / edición impresa / “Bada inte i badkar”]

 

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