¿Somos un país de corruptos?

La cuestión es ¿por qué esta corrupción se da en España?. En mi humilde opinión: porque somos un país de corruptos. A los estadounidenses les gustan las armas. Y usarlas. Los asiáticos son tremendamente jerárquicos. Los españoles tendemos a interpretar ‘de forma flexible’ las normas. Cada país tiene sus cosas.

Luis Bárcenas

Afrontémoslo. España es un país en el que la gente no quiere estar fija porque así cobra el paro. Es un país en el que nadie se echó a la calle ante la tremenda injusticia de que existieran dos mercados laborales, uno blindado (hasta ahora) y otro totalmente liberalizado. Es un país en el que las empresas tienen a los trabajadores temporales haciendo las funciones de los jefes.

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La lista de Bárcenas | España | elmundo.es

Es el país de las canonjías, de las mamandurrias (entre cuyos beneficiaros ocupa un lugar destacado Esperanza Aguirre, funcionaria en excedencia durante más de dos décadas). Es el país en el que todos sabemos que no hay un 26% de paro real, porque mucha gente trabaja en la economía sumergida. Y en el que a su vez mucha gente trabaja en la economía sumergida porque hay tantas trabas para participar en la economía legal que es más rentable lo segundo.

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En España mucha gente ha dicho que los de derechas no roban en el poder porque ya eran ricos de antes, lo que implica que solo concebimos el enriquecimiento como robo, en el Gobierno o en el sector privado.

Rajoy fue designado por su predecesor. Rubalcaba fue designado por su predecesor, que ganó el poder en un golpe de mano en un cónclave político (también llamado ‘Congreso’). Si un presidente español tuviera que pasar por las incertidumbres, la lucha y el esfuerzo salvaje de unas Primarias de Estados Unidos, aquí no entraba en política nadie. […]

Su idea es simple: en una sociedad corrupta, la democracia incrementa la corrupción, porque multiplica los centros de poder que se ven involucrados en la compraventa de favores. En este sentido, España ha vivido una explosión de centros de poder político y empresarial, y la mayor parte de nuestras grandes empresas se han criado a las ubres del Estado.

El resultado es, simplemente, corrupción. A fin de cuentas, “no voy a ser yo el único tonto que no roba”. […] [Pablo Pardo / elmundo.es/elmundo/2013/02/03/economia/1359863094.html]

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