Esquiando en las nubes

A sobrevuelo de la fatal península, mientras contemplaba la ingente masa de nubes blancas suspendida a la derecha del avión, vislumbré por la ventanilla la silueta mirífica de un esquiador. Descendía velozmente, con levedad aerícola, como impulsado por una fuerza sobrenatural. Deslumbrado por tal maravilla rebusqué entre los enseres del equipaje de mano hasta dar con unos gemelos de la última generación. Los gradué al máximo y apunté con ellos al audaz deportista que se deslizaba sobre la intangible pista en mortal desafío a la fuerza de la gravedad. Ceñido por su anorak de marca, el rostro me resultó familiar: ¡Era Mariano Rajoy!

A los lados de la incorpórea vertiente nevada, los espectadores de la exhibición celeste —pues se trataba de un desfile de figuras célebres— le jaleaban con aplausos y gritos: ¡Adelante, Mariano, te apoyamos y confiamos en ti!, ¡Los durísimos planes de reestructuración y centenares de miles de dolorosos despidos son indispensables para la consolidación bancaria y la credibilidad de los presupuestos!, ¡Hay que adelgazar las plantillas y sanear los créditos para la recuperación suave de la economía y el cumplimiento ante Bruselas del ajuste fiscal!. […]

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Solo cuando la mole alpina de nubes desapareció de la ruta volví a mi asiento y, tras un aterrizaje instantáneo, pisé el suelo ingrato de la realidad. Regresé de golpe al engaño y autoengaño; a la perversión del lenguaje; al mundillo voraz de los intereses partidistas o clánicos; a la incultura y medianía de una clase política, ya de partidarios de un neoliberalismo totalitario, ya de resignados a él; a los 350.000 desahucios anuales, 70.000 cierres de pequeñas y medianas empresas, un millón ochocientas mil familias con todos sus miembros en paro y sin seguro alguno, los SDF* que acampan al raso; al despilfarro de quienes derraman ante las cámaras lágrimas de caimán o lagarto.

¿Qué opinar de una democracia de cuya casta dirigente se fía tan sólo el 8% de la ciudadanía?, ¿De un partido en el gobierno en el que confía un magro 15% de la población?, ¿De un PSOE que es una sombra de lo que fue y que parece haber perdido su rumbo y principios?, ¿De un Rubalcaba cuya valoración en las encuestas es incluso inferior a la de Rajoy?

Vuelvo a la parábola del comienzo. Gobierno y principal partido de la oposición viven en las nubes o se deslizan sobre los problemas y preocupaciones acuciantes de la gente de a pie y levitan encima de una población indignada por la crisis pero cuya capacidad de decisión es nula. ¿Cómo creer en una democracia representativa si millones de ciudadanos no se sienten representados en ella? ¿Hasta cuándo seguiremos en manos de quienes se aferran al mando y lucen a diario su incompetencia, incultura y afán de poder?. [JUAN GOYTISOLO / elpais.com/elpais/2013/02/05/opinion/1360093244_799872.html]

* SDF (ciudadanos sin domicilio fijo)

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