Rajoy en el pudridero; el arte de dejar trabajar al tiempo

pudridero1Rajoy, como los reyes de España, tiene un pudridero donde introduce los problemas hasta que el tiempo los reduce a huesos. Siempre me pareció macabro el invento del pudridero. Se introducen los cuerpos de los reyes difuntos en una urna de piedra que tiene desagües para los líquidos de la putrefacción hasta que la descomposición de los cadáveres permiten la conservación de los huesos ajenos a otras sustancias orgánicas.

Rajoy introduce los problemas de los españoles en su pudridero para que el tiempo y el hastío ante ellos amortigüen sus efectos políticos directos. Los ciudadanos transmiten su indignación hasta que comprueban que no consiguen ningún efecto purificador. Sobreviene un nuevo problema, recorte o escándalo y el proceso se reproduce sobre sí mismo. Y las capas sucesivas de repudio promueven desafección. Rajoy también confía en el tiempo y en la recuperación económica para volver a conquistar los votos de los olvidadizos.

Hemos estado saturados de Bárcenas sin obtener otra reacción que bravatas sobre el pulso que no temblará de Rajoy. Y pretende liquidar el tema con dos nuevos mantras. El presidente no recuerda la última vez que habló con Bárcenas y desaconseja generalizar sobre la corrupción de los políticos pero no precisa quienes lo son en su propio partido.

El catálogo de indignidades sigue sumando páginas. De la B de Bárcenas o Baltar a la U deUrdangarin, pasando por la M de Carlos Mulas. Si bien es cierto que en este último caso, el PSOE ha reaccionado con la velocidad del rayo.

Juega a favor del PP que su deterioro no le amenaza por la incapacidad del PSOE de convertir en afectos la desilusión que sufre el PP.

Como la democracia se ha convertido en una espera hasta las siguientes elecciones sin que la voluntad de los ciudadanos encuentre otra forma de manifestarse con eficacia que la emisión del voto, Rajoy cree que tiene tiempo para no hacer nada hasta que se pasen los maremotos.

Esta ecuación diabólica solo puede superarse mediante una rebelión colectiva que está en estado latente hasta que una mecha provoque su expansión. Mientras tanto, los problemas están el pudridero y los ciudadanos hartos de su hedor. [Carlos Carnicero /elperiodico.com/es/noticias/opinion/rajoy-pudridero-arte-dejar-trabajar-tiempo-carlos-carnicero-2305229]

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