El cerebro puede hacer maravillas

Rita_Levi-MontalciniLa mejor curiosidad humana es la que no sabe o no conoce fronteras. “Si no hubiese sido objeto de discriminación y no hubiese sido oprimida, nunca habría ganado el Premio Nobel”, explicó la científica italiana Rita Levi-Montalcini una vez.

Su padre conservador estimaba que las mujeres no deberían estudiar, pero ella eligió aún así a los 21 años estudiar medicina. Ella nunca se casó, para evitar terminar bajo la tutela de un marido.

El año 1936 ella tomó su graduación. Dos años más tarde ‘limpió’ el régimen fascista* de Italia las universidades y la judía Levi-Montalcini fue echada de su trabajo como asistente de investigación en neurobiología. Pero ella se negó a ‘cancelar’ su intento de comprender cómo las fibras nerviosas se desarrollan y encuentran el camino al lugar correcto. Decoró el dormitorio como un laboratorio para estudiar el crecimiento de las fibras nerviosas en embriones de pollo, y hacía bisturís de las agujas de coser.

Pronto trasladó su investigación secreta a una cabaña en un pueblo de montaña. Desde allí iba por los alrededores en bicicleta a los agricultores y recopilaba huevos para los experimentos – afirmó que necesitaba este producto en escasez para los hijos que no tenía. De esta manera ella a pesar de todo estableció la base para el trabajo sobre las neuronas** que le daría fama mundial.

Después de la guerra obtuvo Levi-Montalcini un puesto en una universidad estadounidense. Junto con el bioquímico Stanley Cohen demostró allí su tesis – que existe una proteína especial que estimula el crecimiento y desarrollo de las células nerviosas (neuronas).

Este crecimiento de los nervios no era ningún pequeño descubrimiento y fue galardonada con el Premio Nobel en 1986. Nos dio conocimiento sobre cómo el proceso puede ir mal en forma de tumores y demencia y poco a poco probablemente sobre cómo podemos combatirlos.

Fue también fue un conocimiento central cuando nos fuimos de ver el cerebro como una máquina estática a la imagen moderna de un cerebro maleable, cerebro plástico, que cambia en función de lo que hacemos. Pronto se descubrieron más factores de crecimiento, entre otros el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) (brain-derived neutrophic factor). Es una proteína que es secretada cuando las células cerebrales se activan simultáneamente, lo que fortalece la interacción entre ellas. Así es como nuestro cerebro cambia por experiencias y mejora con lo que hacemos.

Es el BDNF que crea el período en la infancia cuando podemos aprender, por ejemplo, un nuevo idioma sin esfuerzo. La proteína es estimulada por el entrenamiento de resistencia, que puede ser la razón por la que las personas que hacen ejercicio regularmente, según muchos estudios, piensan y aprenden más rápido.

Levi-Montalcini murió hace unas semanas (30 de diciembre de 2012) a los 103 años de edad. Esta mujer increíblemente audaz y con sed de conocimiento era la prueba viviente de que nuestros cerebros realmente se convertierten en lo que hacemos con ellos. En su centenario pensó que su cerebro era mucho mejor que a los 20 años. Contó al mismo tiempo que sólo dormía unas pocas horas por noche. Había tantas cosas que descubrir y hacer: “No tengo tiempo que perder.” [Hjärnan kan göra underverk – Metro]

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