Jabalí macho enfurecido casi mata a cazador sueco

jabalí– De repente voló un monstruo grande marrón desde el terreno a pocos metros de mí. Esto no me sucede a mí, es un sueño, pensé, cuando la gran bestia me tiró abajo, me mordió en la ingle y me tiraba hacia atrás y adelante como si fuera un trapo.

Lennart Weidinger estuvo el sábado por la mañana a punto de ser matado por un jabalí macho enfurecido mientras cazaba en los bosques a las afueras de Hummelstad [mapa] junto con otros siete compañeros en el equipo de caza. La idea era cazar jabalíes, ciervos y gamos.

– Cinco hombres estaban en el pase, mientras yo y otro cazador fuimos con nuestros perros. Yo iba con mi perro Freja de raza Wachtel de un año y medio. De repente oí a Freja pararse y ladrar intensamente.

Freja estaba a cierta distancia, en medio de una zona de pinos recién plantados con muy buena visibilidad.

Dado que ni Lennart ni sus compañeros habían disparado a ningún animal, no podía tratarse de algún animal herido por el que Freja ladraba. Y animales no heridos por lo general siempre escapar de la gente. Por eso fue Lennart hacia su perro sin haber puesto la escopeta lista para disparar.

– Fui adelante hacia Freja. De repente, en fracciones de segundo, voló un monstruo marrón grande de entre ramas de abedul a sólo unos metros de mí, con dos ojos malvados mirando directamente a la míos!

Era un jabalí macho gigante, de unos 150 kilos. Vino ahora volando, como un tren expreso, directo hacia Lennart.

– Yo no tuve tiempo de reaccionar en absoluto. Sólo recuerdo que tuve tiempo para pensar “esto no me pasa a mí de verdad, es sólo un horrible sueño”, antes de que el jabalí me tiró al suelo.

El ataque fue muy real. El furioso jabalí macho mordió a Lennart en la ingle con los dientes, y ensartaba y arrancaba al mismo tiempo una y otra vez con sus largos colmillos en el interior del muslo izquierdo.

jabali2– Me tiraba hacia atrás y hacia adelante como si fuera un trapo. El ataque acabó en menos de 30 segundos. Cuando me levanté otra vez no sentí ningún dolor, sólo que corría por algo caliente por la pierna izquierda. Entendí que era sangre. Varias veces durante el ataque intentó el perro Freja ayudar a su dueño mordiendo al jabalí macho en el culo.

A través de la radio de caza alertó Lennart a sus compañeros y dijo que iba a tratar de volver a su coche.

– Yo camino mientras pueda, pensé.

Lennart Weidinger llegó al coche, justo antes de que todos los alterados compañeros llegaron corriendo. Uno de los compañeros llevó a Lennart a la E 22, donde una ambulancia vino y condujo a Lennart al hospital de Västervik. Allí fue sedado de inmediato para que dos de las desgarradas y profundas mordeduras del jabalí macho en el muslo pudiesen ser tratadas.

Tuviste una suerte enorme de que sobreviviste. Si las mordeduras hubiesen alcanzado sólo diez milímetros más arriba la arteria del muslo habría sido arrancada, le dijo el cirujano cuando despertó. […] [Lennart nära dödas av rasande vildsvin – Västervik – Nyheter …]

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