Farah Ajami Peralta prefirió a los animales

El contraste de su piel canela con la forma rasgada de sus ojos denotan la mezcla de cultura que hay en ella. Asimismo, lo demuestra su identidad: Farah Ajami Peralta, su nombre y primer apellido corresponden a la herencia libanesa de su padre, mientras que el segundo es la huella de la raíz costeña que le proporcionó su madre, una mujer de origen guajiro.

Al hablar lo hace con seguridad, sin embargo, sus gestos revelan la timidez que aún la embarga, pese a sus 31 años.

Sin galantear de su inteligencia y don de liderazgo, factores preponderantes para mantenerse exitosamente en la dirección de la Fundación Zoológico de Barranquilla, desde hace 2 años, cuenta que estudió derecho en la Universidad de Los Andes, pero que al adelantar los estudios se dio cuenta que no era lo suyo.

“Me fue muy bien académicamente, pero me di cuenta que no era lo que pensaba de la carrera. La teoría y la práctica están muy alejadas. Eso me desilusionó”, manifiesta Ajami mientras acaricia las plumas de un periquito australiano.

Farah_Ajami_Peralta zoo_de_barranquilla

Prefirió a los animales. En el hilo de la misma conversación advierte que no le habla a nadie mal de la carrera, pero aclara que en el plano personal no llenó sus expectativas. Lo anterior lo justifica teniendo en cuenta que la justicia y la legalidad no tienen nada que ver: “No es lo que nos venden y nos dicen a diario. Generalmente, no hay relación con su significado y la realidad en la vida cotidiana. Detrás de todo esto hay muchos factores que no van con mi ética, con lo que me enseñaron en mi hogar, por eso nunca la ejercí”, expresa la joven barranquillera, quien admite que lo aprendido le ha servido para manejar los asuntos jurídicos en el ente que maneja. […] [Contraste de cultura e inteligencia | El Heraldo]

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