Tomohon (Sulawesi): El mercado más macabro del mundo

  • Pese a la globalización, los minahasa no renuncian a sus tradiciones culinarias
  • Pitones, monos, ratas o perros conforman la oferta gastronómica

Pitones troceadas y vendidas en rodajas, carne de mono, de rata y de murciélago gigante, perros que aguardan en sus jaulas a que un comprador decida, ese día, darse un festín con ellos… Definitivamente, hay pocos estómagos que soporten darse una vuelta por el mercado de la localidad indonesia de Tomohon.

Estamos en el territorio de los Minahasa, una etnia que vive en el norte de la isla de Sulawesi. Su lema gastronómico podría resumirse en una idea: todo lo que corre o vuela debe terminar en la cazuela. Aunque la globalización está cambiando los hábitos alimentarios también en esta remota zona de Indonesia, parte de los Minahasa se resiste a renunciar a sus costumbres culinarias.

Por ello, cada día, decenas de clientes acuden al mercado atraídos por dudosos manjares como la carne de perro. Los vendedores muestran los ejemplares vivos en pequeñas jaulas de madera. Los compradores eligen el perro que les parece más apetitoso. Una vez dictada la sentencia de muerte, el perrero acaba a garrotazos con la vida del animal. A partir de ahí, el proceso es similar al de la muy ibérica matanza del cerdo. Se quema la piel del animal con fuego, se le vacía y finalmente se le trocea.

En los puestos contiguos, el panorama es igual de inquietante para nuestra mentalidad occidental. El largo cuerpo de una pitón sigue retorciéndose en un mostrador, minutos después de haber muerto. Los niños observan el ‘espectáculo’ divertidos, mientras sus padres se afanan en comprar una porción del ofidio.

Monos como los macacos negros, murciélagos y ratas también se ofertan al mejor postor. Su carne se vende con la misma normalidad que las piezas de ternera o de pollo.

Vendedores y compradores discuten pausadamente sobre el precio de  cada ejemplar. Cuenta su tamaño, su edad y el tiempo que lleva muerto. Se negocia hasta la extenuación porque nadie parece tener prisa por marcharse del macabro mercado. Nadie salvo los pocos extranjeros que deciden visitarlo para buscar emociones fuertes y que suelen abandonarlo cabizbajos, tristes y con un nudo en el estómago que les costará días deshacer. […] [Carlos Hernández/El mercado más macabro del mundo | Mundo | elmundo.es]

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Tomohon perros antes y después

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