Catalunya en camino a dejar España

La política española es cualquier cosa menos aburrida. En estos tiempos de crisis vienen las sorpresas en un flujo constante y lo que se creía era el peor escenario posible es sucedido por panoramas aún más oscuros. En un artículo anterior de esta página (22/7), escribí que España estaba en camino “a convertirse en la segunda Grecia de Europa” (Snart blir Spanien ett andra Grekland | Ledarsidan | SvD). Entonces podía sonar como exageradamente pesimista, pero hoy sabemos que la crisis española será mucho más grave que la griega ya que nadie ha puesto en duda la existencia de Grecia como nación y eso es exactamente lo que está ocurriendo en España.

El 11/9 salieron juntos los catalanes de sus casas bajo el lema “Catalunya, nuevo estado de Europa”. Ese día se reunió la mayor multitud de gente en la historia de Barcelona: 1,5 millones de una población total de Cataluña de 7,5 millones. Unos días más tarde se reunió el presidente de Catalunya Artur Mas con el primer ministro del país Mariano Rajoy. Mas exigió que Catalunya debería obtener un “pacto fiscal”, es decir, derecho a finanzas estatales separadas. Sobre la base de sus propios ingresos negociaría después Catalunya cuánto daría de contribución al resto de España.

Pondría fin a lo que los catalanes consideran una absorción/’chupamiento’ de sus recursos equivalentes al 5.6 por ciento del PIB de la región.

El primer ministro dijo no, y unas horas más tarde exclamó Artur Mas que la única opción que quedaba para Catalunya era formar un estado propio. Declaró elecciones regionales (para el 25/11), y el parlamento regional decidió que un referéndum sobre la independencia se iría a celebrar a pesar de que carece de autoridad para hacerlo. Artur Mas fue claro como el cristal: el referéndum se celebrará “con o en contra de la ley”. Como si fuera poco va el País Vasco va a las elecciones el 21/10 y los partidos nacionalistas se espera tengan una gran mayoría también allí.

Que todo esto acontezca justo ahora tiene mucho que ver con la crisis: Catalunya se encuentra de facto en quiebra y el gobierno regional se ha visto obligado a tomar muy duras medidas de austeridad. Echar la culpa entonces al gobierno de Madrid y a los “perezosos andaluces que viven de las subvenciones de Catalunya” fue extremadamente tentador.

Esto puede explicar la ocasión, no sin embargo el esfuerzo de formar un estado catalán independiente. Viene de un genuino sentido de pertenencia a un pueblo con propia historia, identidad, cultura e idioma, o una nación, como los catalanes dicen, que más pronto o más tarde se convertiría en un estado. Allí el gobierno de Madrid ha malinterpretado brutamente y justo por eso ha dado, mediante decir tajantemente no a una renegociación del status de Catalunya dentro de España, a los nacionalistas la ayuda que necesitaban para dar el paso hacia la independencia. Ahora parece que no hay vuelta atrás: todo indica que Catalunya se convertirá en un nuevo estado en Europa.

Es triste ver a un país tan adorable joderse de esta manera. La crisis, que en Suecia en la década de 1990 puso en marcha un fuerte deseo de abordar conjuntamente los problemas, en España ha desencadenado enormes fuerzas que todas luchan en diferentes direcciones. Será un triste mañana para el país al otro lado de los Pirineos. [svd.se/opinion/ledarsidan/katalonien-pa-vag-att-lamna-spanien]

 

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