Praga y Łódź – herederas de Berlín

Al polaco David Lynch le encanta la desgastada ciudad de Łódź, y los habitantes del barrio Praga de Varsovia quieren preservar el carácter crudo de la zona. Es aquí a donde los artistas ‘se buscan’ cuando la ciudad de Berlín se ha convertido en demasiado elegante y cara.

Él es llamado Karol M, tiene una gorra gris y una camiseta con el texto Raus. Él está sin afeitar y bebe una cerveza muy grande. En su mano sostiene un cigarrillo obligatorio. Él es un artista polaco que antes vivía en Berlín, pero se ha mudado de vuelta a Varsovia. O más concretamente a Praga, la zona alternativa al otro lado del río Vístula.

Es como Berlín era antes. Sucio, áspero y barato, dice Karol M y suspira sonoramente.

Lodz Piotrkowska

Aquí en Praga se fuma todavía en el interior de los bares, nadie saldría fuera a fumar un cigarrillo. Karol M vive en un piso viejo en la popular calle Ząbkowska. Él tiene tanto cuarto de baño como agua caliente y calefacción central, pero estas extravagancias se echan de menos aún en muchas otras casas en la zona. Pero qué importa eso cuando el estado de ánimo hace a la creatividad y al alma sentirse bien.

Estamos sentados en el bar Fabryka Trzciny, un centro cultural con restaurante asociado. Un almuerzo aquí cuesta 19 złotych (plural de zloty/PLN) (19.00 PLN = 4.60863 EUR) (unas 40 coronas suecas). Es bullicioso, ruidoso y relajado.

Varsovia y Praga eran antes dos ciudades separadas con el río Vístula como frontera natural. Hoy en día hay puentes por los que fácilmente se puede caminar a través de ellos. Si se buscan aceras bien abrillantadas, terrazas de bares/restaurantes glamorosas y elegantes ‘Mojitos’ las hay en el lado de Varsovia. A Praga se viene si se quiere cerveza barata, vodka fuerte, comida rústica y una buen aporción de autenticidad, corazón y alma. Los residentes consisten además de la población nativa, de músicos y artistas.

La antigua fábrica de vodka Koneser se ha transformado en centro cultural y galería. A poca distancia se encuentra el pub Czysta Ojczyzna, o “la pura patria”, que es argot para el vodka. Es también lo que se sirve en el bar. Puro y fuerte y mortal. Otro lugar popular es el patio 11 Listopada, que fácilmente se puede confunfir con un vertedero y que alberga el club Sklad Butelek (“reciclaje de vidrio”) donde artistas locales se entremezclan con turistas de ojos asombrados. Si se quiere ‘estar cerca de casa’ se encuentra el Hostel Fabryka en el mismo patio. Anteriormente había aquí una fábrica de caucho y la sensación se ha grabado en las paredes (así como el olor, si se olfatea cuidadosamente). Aunque el sitio ofrece una primera impresión horrible merece la pena mirar las habitaciones. Están recientemente renovadas y son modernas.

El hecho de que Praga se está poniendo de moda y amigable para los turistas le preocupa Karol M.

-Se trata de aprovecharse de esto ahora, todavía es auténtico y barato, pero más y más de los varsovianos más ricos compran pisos ahora. La gentrificación es como un virus. Pronto se acaba todo – y entonces habrá que coger las maletas y largarse a Łódź, dice él y suspira.

Es exactamente lo que hacemos. El tren de Varsovia a su primo más pobre y abandonado, la ciudad industrial de Lodz, tarda alrededor de una hora. Además de ser la ciudad favorita del director de Hollywood David Lynch (su película Inland Empire fue filmada aquí) es internacionalmente más conocida por su escuela de cine, donde Roman Polanski, Krzysztof Kieslowski, Andrzej Wajda y otros cineastas tienen su escolaridad.

Łódź tiene fama de ser una ciudad industrial sucia, pero si mira detrás de las escenas se encuentra lo extraordinario, lo que en otros lugares se ha perdido en centros comerciales y modernidades.

La ciudad fue antes de la segunda guerra mundial (y también después de la guerra) capital de la industria textil de Polonia. Sobre esto testifican un sinnúmero de edificios antiguos de fábricas y palacios. Entonces la ciudad estaba habitada por judíos, alemanes y polacos y la industria floreció. La población judía era tan alta como de 300.000 y era la segundo más grande de Europa. Aquí había sinagogas y un cementerio judío grande.

Durante la segunda guerra mundial, los nazis crearon un gueto. Aquí y allí testifican edificios y monumentos de la grande y triste historia de la ciudad.

Anna Maksymowicz es guía y judía. Como estamos sentados en el restaurante kósher Pomorska y comemos sopa de pescado habla de su abuela que sobrevivió al exterminio nazi. Después de la cena damos una vuelta en bicicleta por la ciudad y podemos ver patios ocultos, imprentas antiguas – y cines improvisados dentro de la sala de estar de alguien. Lugares que visitantes temporales no encuentran. En un patio trasero hay una antigua sinagoga. Cerrada, atrancada, olvidada.

-Muchas de las casas están descuidadas, encapsuladas en una época pasada. Es triste, pero también hermoso, dice ella.

El cementerio judío equivale a las ideas más salvajes y más románticas que se puedan tener sobre cementerios. Fantasmal – y teniendo en cuenta la historia, dolorosamente hermoso. Son rotas tumbas frondosas y hayas altas que dejan pasar una luz tenue. Este día llovizna y hace el ambiente aún más mágico. El aire huele a musgo y el bosque y en muchas de las tumbas hay pequeñas piedras, colocadas allí por algún visitante ocasional.

Las calles de Łódź están vacías con fábricas igual de abandonadas. Por las noches albergan algunas de ellas bares, clubes de gays y galerías con fiestas salvajes. En otras se han mudado artistas. Por el equivalente a un par de miles de coronas suecas se puede alquilar toda una planta de piso con grandes ventanas panorámicas. La calle Piotrkowska es el ombligo de la vida social de Łódź. Mide cuatro kilómetros de largo con bellas casas de estilo jugend y art decó.

Entre el público en general Łódź no es ninguna ciudad popular. Anna Maksymowicz explica que muchos jóvenes se mudan a Varsovia – en Lodz se carece de oportunidades de trabajo y futuro. En otras palabras, es aquí vergonzosamente barato. Una cena puede costar tan poco como el equivalente a 30 coronas suecas, una cerveza 10 coronas y una habitación de hotel de lujo se obtiene por 500 coronas.

Pero unas semanas cada año durante la “Fashion and design week”/”Semana de la moda y diseño”, la ciudad se llena de diseñadores, artistas y profesionales de los medios. Durante esta semana de octubre cada año dan todos los cansados fantasmas de la ciudad lugar a gente guapa y exitosa. Es primero en noviembre y diciembre que Łódź recupera su desgastado brillo pátina. Cuando las hojas han caído de los árboles, cuando un olor a carbón llena el aire fresco y una ligera bruma enmarca las hermosas casas. Casas en las que ya nadie quiere vivir. [svd.se/resor/praga-och-od-berlins-arvtagare_7466634.svd]

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