La brasa de Barack Obama ha sido sustituida por frío

obamaEl verano de 2004 me encontraba yo en medio de la masa en una convención en Boston cuando un político desconocido, con el muy poco estadounidense nombre de Barack Obama, deslumbró a sus fieles del partido con un conmovedor e inspirador discurso. Los oyentes no sabían aún quién era este político de Chicago. Pero quedaron fascinados. Y muy pronto se convirtió Obama el gran tema de conversación – quién era en realidad ese tipo?

Después de haber asistido a nueve previas convenciones demócratas, quedé sorprendido por la fascinación que despertaba – y proféticamente, decía a todos los que encontraba que “una estrella ha nacido”. Cuatro años más tarde iba el recién llegado a derrotar a Hillary Clinton en la elección de los democratas – y luego ganar la elección presidencial

Obama se expresaba con elocuencia y buenos modales – y era de color, aunque la sola idea de un presidente negro estaba más allá de la imaginación de muchas personas. Para muchos, muchos estadounidenses, era ese el momento que nunca pensaron que experimentarían. El 20 de enero de 2009, un día muy frío en Washington DC, atestiguaron más de un millón de personas cuando Barack Obama juró el juramento presidencial como el 44 º presidente de Estados Unidos.

Hoy en día no tiene ni el 50 por ciento de apoyo y más que nunca los estadounidenses sienten preocupación por su futuro financiero. La llama está definitivamente fuera. Barack Obama ha perdido su dominio/’agarre’ sobre el alma de los estadounidenses.

La pérdida de los demócratas en la Cámara de Representantes el 2010 estaba de hecho más allá del control de Obama, pero cambió radicalmente la dinámica política. Los republicanos no se han movido hacia la derecha. Los llamados “conservadores” no han cedido en ningún punto. Algo entre las cosas, una cosa media, dentro de ese partido no existe. Todos ellos comparten el mismo impulso: Poder.

El líder de los republicanos en el senado dejó en claro esto visiblemente, directamente después de la histórica elección.

Él dijo que el objetivo primordial del partido era asegurarse de que Obama no resultara reelegido.

Obama intentó primero, sin mayor éxito, cooperar con los republicanos. Pero los republicanos no cedieron.

Con ayuda de sus creencias políticas y personalidad, Obama se ha tambaleado adelante. Él no es conocido como una persona a reconocer sus debilidades. Pero recientemente admitió que estaba equivocado que pensaba que la presidencia sólo trataba de “crear el tipo correcto de medidas políticas”:

– La tarea del presidente es también inculcar esperanza en el futuro y cohesión, especialmente en tiempos difíciles, mediante hablar a los estadounidenses.

Obama se considera hoy día como un comunicador pésimo por los analistas. Lo entrevisté ya durante su etapa como candidato presidencial. El daba una fuerte impresión de estar en guardia, con respuestas largas, sin ni sentimientos ni pasión. Se sentía como negociar con un abogado. Un abogado muy brillante, educado en la escuela de élite Harvard. Pero también un abogado que ha perdido una parte de su humanitarismo.

Bill Clinton también era abogado. Un abogado ‘top’ escolarizado en Yale con una personalidad intensamente cálida y dedicada personalidad. Alguien al que realmente le gusta la gente y tener gente a su alrededor. Basta decir que Barack Obama no es Bill Clinton.

Y para ser reelegido debe Obama ser menos reservado y en su lugar mostrar un mayor talento social, con la misma capacidad de persuasión que un vendedor estrella. Con una otra palabra: Convertirse en un político.

ÉL ha logrado varios éxitos importantes. La reforma de salud es un logro enorme. El endurecimiento de las normas que regulan los mercados financieros son del todo esenciales. La decisión de permitir a jóvenes inmigrantes que no han nacido en EE.UU. a permanecer en el país y de esa manera darles un camino a la ciudadanía permanente es valiente. También ayudó a salvar a la industria automotriz del colapso.

Pero Obama se muestra mejor desde lejos que de cerca. Hay una frialdad en torno a él. Una timidez y distancia.

Él no ha adquirido nuevos amigos desde que se mudó a Washington. Y en Washington necesitas tú amigos para ser reelegido.

Obama tiene un fuerte apoyo entre los afroamericanos, latinoamericanos, gente de educación superior, mujeres y gente jóven. Él tiene grandes problemas con hombres blancos.

Mitt Romney no debe ser realmente considerado como un duro competidor. Pero sus controvertidas declaraciones subrepticiamente filmadas sobre los estadounidenses dependientes de subsidios pueden dar viento a favor a Obama en la elección. Estas declaraciones muestran claramente que la incapacidad de Romney para llegar a la gente es aún más grave que la de Obama. Es inmensamente rico, pero carece a menudo de sentimiento.

Mi impresión es que la elección se ve igual ahora mismo. Esto debido a que Obama no ha dado suficiente de sí mismo. A pesar de que han pasado cuatro años no hemos llegado a conocerlo. Así no debería ser el caso. En la privacidad de la cabina electoral estamos a menudo dispuestos a arriesgarnos por un recién llegado, aunque este recién llegado no parecezca ser mucho para colgarlo en el árbol de Navidad.

Mi abuela solía decir que quería un médico con “good bedside manner” (con forma de tratar a los pacientes agradable) – en otras palabras, un comandante en jefe que también de ser necesario toma el mando en consolar.

Lamentablemente Obama no ha mostrado ningún interés en cumplir con este criterio. La ausencia de este rasgo de carácter puede muy bien ser lo que finalmente ponga fin a su tiempo como presidente. [expressen.se/debatt/barack-obamas-glod-har-ersatts-av-kyla/]

 

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