Entiendo el miedo de Assange

ASSANGE1Cuando Julian Assange en la tarde del domingo salió al balcón de la embajada de Ecuador en Londres fue para muchos una especie de icono de izquierdas el que surgió. En su discurso – mecánicamente leído de un papel – agradeció a quienes lo apoyaron. Contó sobre todo los nombres de un gran número de países latinoamericanos que lo habían apoyado desde que recibió asilo político en Ecuador.

¿Es Assange un icono de izquierdas? Nunca lo he percibido como un hombre de izquierdas. Él nunca da la impresión de tener cualquier análisis serio de cómo funciona la sociedad y su único tema es el deseo de descubrir el Poder. El poder y sus secretas actividades. En ese sentido es él más bien un liberal que toma la idea de apertura y transparencia en serio.

Apertura y transparencia en un mundo dominado por, en particular, una sola fuerza militar se convierte en algo rebelde y peligroso para el poder. Bradley Manning se llama el soldado raso estadounidense que suministró documentos secretos a WikiLeaks que ante el mundo mostraron lo repugnante que la guerra de EE.UU. en Irak y Afganistán es y ha sido. Bradley está encarcelado en EE.UU. desde hace un año sin juicio. El experto en tortura de la ONU ha pedido verlo, pero no se le permite hacerlo. El “delito” de Manning es que él ha dado al mundo la oportunidad de ver por sí mismo lo que los militares de EE.UU. han hecho contra la gente. Muy pocos de los liberales occidentales parecen molestos por el destino Manning.

En la prensa sueca se ha bromeado mucho sobre Assange y su temor a ser extraditado a Suecia. También yo opino que debería aceptarlo, pero me niego a participar en la burla. Ese miedo a ser extraditado a Estados Unidos es, a saber, comprensible: él ha enojado al país más poderoso del mundo y aparato militar más poderoso. Si él es culpable de los delitos sexuales de los que es sospechoso no lo sé y debe ser investigado. Pero el caso Assange tiene dos dimensiones: una relacionada con el hombre privado Assange y una que afecta a su papel en un mundo de poder.

Que una serie de estados de América Latina con terribles experiencias de inserción y abuso estadounidense lo apoye no es sorprendente. ¿Y qué es Suecia visto desde un punto de vista fuera de nuestra propia autosuficiencia nacional? Respuesta: Un pequeño país en el norte dispuesto a decir sí a casi todo lo que se le ocurre a EE.UU. y la OTAN y si la cosa se pone problemática no duda en extraditar gente a las cárceles egipcias.

El miedo de Assange es en ese sentido comprensible. En Inglaterra cuenta con el apoyo de muchas voces en la esfera pública, en Suecia apenas. Cualquiera que sea el caso de culpa o inocencia de Assange a lo que él es sospechoso alumbra como la luz de un rayo su imagen el poder el mundo como aparenta. Y todo esto porque ha tomado el liberalismo más en serio que lo que los liberales suelen hacerlo. [Jag förstår Assanges rädsla – Metro]

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*