Solicito convertirme en hombre

Yo estuve en un programa de payasos patriarcal

g closeDespués de haber estado involucrada en un programa de payasos patriarcal en el Kanal 5 la otra noche, que debería haber tratado sobre mujeres en la televisión pero que en cambio resultó en una demostración de técnicas de dominación y estereotipos de sexo, solicito ahora convertirme en hombre.

En la vida pública está el papel de las mujeres condicionado: Deberemos sonreír con la cabeza inclinada y con voz suave como la miel masajear el ego de los hombres.

No deberemos cuestionar o hacer agujeros en sus mitos. Deberemos aplaudirlos y clavar cuchillos en las espaldas de nuestras hermanas para ganar puntos populistas. En ese juego no quiero participar. 

La mujer perfecta es un utópico milagro multiétnico que sólo se puede desarrollar en laboratorio científico. Ella deberá preferiblemente tener ojos azules suecos, pelo rubio finlandés, labios sudafricanos, nariz francesa, piel asiática libre de pelos, bronceado español, culo latino de Jennifer López, pies pequeños chinos, músculos abdominales masculinos, bíceps de Malena Ernman y tetas de Barbie. Y ella deberá preferible hablar tan diligentemente como Barbie.

Puesto que no concuerdo con las especificaciones arriba mencionadas, por la presente renuncio a mi feminidad como vosotros la definís.

¡Por fin! Tan encantador poder ser hombre. Poder venir caminando torpemente en una nudosa sudadera con capucha sin agonizar delante del espejo durante horas y  tratar de aviar zapatos, faldas, tacones.

Tan encantador y tan indulgente y tan eficiente en tiempo y tan económico evitar ‘foundations’ y polvos para una piel más sueve, sombras de ojos y pintalabios.

Tan encantador evitar pensar en el pelo y todos los productos para el cabello que se deberán mezclar para obtener un ‘look’ natural aunque sea ‘prefabricado’.

Tan encantador evitar sentirse abochornada por el crecimiento de embarazosos pelos en los sobacos.

Tan encantador recibir aplausos sin mucho esfuerzo.

Tan encantador poder expresarse como se quiera, gritar y blasfemar, sin recibir el diagnóstico de histérica como mujeres exigentes han recibido durante siglos.

Tan encantador poder ser norma. Ser centro y referencia constante del universo. La persona cuya palabra pesa más. La persona cuya voz suena más creíble. La persona cuya postura corporal señaliza estatus social.

Tan encantador poder ser más uno mismo y menos su género.

Tan encantador evitar exigencias más altas, salarios más bajos y menos poder.

Tan encantador evitar ser revisado, diagnosticado y objetivado.

Tan encantador poder ser una autoridad obvia y tomar lugar sin necesidad de disculparse.

Así que no me juzguéis nunca más según vuestrós construidos criterios femeninos. […]

No esperéis ningún tartamudeo azucarado sino verme a como cualquier hombre hasta que llegue el día prometido cuando podáis permitir que las mujeres sean ellas mismas. [Alexandra Pascalidou/Jag var med i ett patriarkalt pajasprogram – Metro]

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