Huyen de la crisis del euro

Se vuelven más y más. La afluencia de inmigrantes procedentes del sur de Europa crece. El alto desempleo en los países en crisis de la UE obliga una nueva ruta de migración y mucha gente busca el camino hacia el norte, incluso a Suecia. Pero la esperanza de construir un nuevo futuro aquí no se cumple para todos. Algunos se ven obligados a retornar. El obstáculo más difícil es encontrar una vivienda.

Todo empezó hace unos años. Poco a poco el flujo de ciudadanos esperanzados de la UE del sur de Europa ha crecido.

– En los últimos seis meses más y más gente ha llamado, enviado correos electrónicos y preguntado acerca de las posibilidades de venir aquí. Se trata de un aumento de quizás un 50 por ciento, dice Guido Zeccola en la asociación nacional italiana.

Desde mediados de la década de 1990 una corriente de italianos de formación de alto nivel ha llegado a Suecia. Ahora se trata de un público más variado. Muchos vienen en plan de ‘pérdidas y ganancias’/al ‘tun tún’/a probar fortuna. Guido Zeccola cree que la memoria de la migración laboral en la década de 1960, cuando los que llegaban obtenían empleo directo, juega a muchos una mala broma.

– Hay una imagen de Suecia como un ‘El Dorado’, donde es fácil conseguir trabajo. Pero eso no es hoy así, todos lo sabemos.

En la asociación nacional española, dice Francisco Rodríguez Vita que se siente abrumado por las llamadas de compatriotas esperanzados.

– Yo desaconsejo a todos: no vengáis a Suecia si no tenéis un trabajo. Pero están desesperados y vienen de todos modos. Son muy, ‘muy muchos’. Algunos han metido a toda la familia en el coche y simplemente se han puesto en carretera. La mayoría hablan mal inglés, sólo hablan español. Es una catástrofe.

Él estima que se trata de hasta 600 personas cada mes, que ahora están llegando desde España. Son enfrentados por una dura realidad, también en Suecia es el desempleo relativamente alto. La barra para conseguir un puesto de trabajo suele ser alta. Encontrar un lugar para vivir es aún más difícil.

– Es por mucho el problema más absoluto. Si se viene de fuera es casi imposible hoy en día. Pueden vivir de ‘tercera-’ y ‘cuarta mano’ (de gente que alquila y a su vez alquila a otro y a otro…). Conozco familias que se han mudado durante más de un año entre diferentes direcciones de carácter temporal, dice Francisco Rodríguez Vita.

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Una gran corriente viene de la Grecia en crisis

– Hacemos lo que podemos para ayudar a la gente. Pero son demasiados los que vienen, dice Agapi Karitidu, quien es presidente de la asociación sueco-griega al norte de Estocolmo.

Hay una imagen de Suecia como un El Dorado, donde es fácil conseguir curro. Pero eso no es así hoy, lo sabemos todos. 

Estamos sentamos en los locales de la asociación en Rinkeby, donde recién llegados vienen casi a diario. Alrededor de las mesas con placas grisáceas de formica están sentados grupos de hombres, algunos con una taza de café frente a ellos. El estado de ánimo es atenuado.

– Hemos dicho al personal que trabaja aquí que si hay alguien que no pueda pagar, que les den de comer de todos modos. Pero la mayoría tiene aún así algo de dinero. Y puede ser posible encontrar curro. Muchos griegos en Suecia tienen firmas de limpieza o restaurantes y tratan de ayudar. Pero es mucho más difícil encontrar un lugar donde vivir. Que sea tan difícil es un ‘shock’ para mucha gente dice Agapi Karitidu.

Él mismo ha ofrecido alojamiento temporal a muchos compatriotas.

– No soy sólo yo, muchos griegos hacen así. Pero es difícil. Sé que muchos han tenido que volver de nuevo a Grecia, ya que han sido incapaces de encontrar una vivienda.

– En Grecia hay cientos de anuncios en los periódicos de viviendas en alquiler. Muchos creen que deberá ser igual de fácil aquí. Ellos no conocen cómo funciona en Suecia, dice él.

Son también muy lejos de todos los que tienen éxito en conseguir un trabajo, dice Komninos Chaideftos. Él es presidente de la asociación nacional griega, que está trabajando en la formacón de un equipo especial para trabajar en temas relacionados con los recién llegados.

– Era más fácil con el tema del curro  hace unos años. La mayoría de la gente que viene son trabajadores normales y griegos que tienen firmas de limpieza y otras empresas son ‘acribillados’ por llamadas telefónicas. Hacemos lo que podemos para ayudarlos durante la etapa inicial, pero son tantos los que vienen. Sabemos que algunas personas carecen de vivienda y son explotadas en el mercado laboral. Se ven obligados a currar negro a cambio de bajos salarios, dice.

No hay estadísticas completas sobre la inmigración procedente de otros países de la UE. Ciudadanos de la UE tienen derecho a residir en Suecia, pero los que quieren permanecer después de tres meses deben inscribirse en el Servicio de Inmigración  (Migrationsverket) y obtener el llamado derecho de residencia/Uppehållsrätt. Para ello se requiere, por ejemplo, que se tenga un trabajo, con el comprobante de empleo, o se sea estudiante.

En los últimos años el número de ciudadanos de la UE del sur de Europa que han solicitado el derecho de residencia en Suecia ha aumentado considerablemente. Pero las cifras muestran probablemente sólo un riachuelo de la corriente migratoria.

– Hay con toda seguridad una gran cifra oscura en lo referente a ciudadanos de la UE que han estado aquí más de tres meses sin registrar su derecho de residencia, dice el jefe de prensa del Servicio de Inmigración (Migrationsverket) Fredrik Bengtsson.

Recién llegados en Suecia y Noruega

La habitación de estudiante es pequeña, pero bien limpiada. En la parte superior de la biblioteca se encuentra la obra de Jeppe Wikström “Stockholm”. Panos Jagalos es ingeniero civil en la rama de tecnología energética. Hace un mes que terminó su exámen ‘master’ en la KTH. Él eligió acabar su formación en Suecia, ya que espera encontrar trabajo y quedarse aquí para siempre.

– Quiero vivir una vida tranquila y formar una familia aquí, trabajar y saber que tengo un ingreso. Suecia es un buen país. Me gusta el sistema sueco, todo está tan bien organizado. Y hay una confianza básica en la sociedad. No la hay en Grecia. Allí ha surgido una brecha entre el pueblo y los políticos.

Panos Jagalos describe el sistema político griego como “indirectamente corrupto”, caracterizado por la compra de votos y la caza de beneficios para sí mismo. Se ha allanado el camino para la crisis económica, que ahora hace la vida de cada día más difícil para los griegos.

– Es extremadamente estresante. Nada es seguro. Todos esperan sólo al próximo repentino deterioro. Muchos de mis amigos han abandonado Grecia y están ahora en Europa y EE.UU..

Toda mi familia vive en el extranjero, es sólo la abuela que permanece en Grecia.

A pesar de la escasez de ingenieros cuenta Panos Jagalos que él debe de hablar con fluidez sueco para conseguir un trabajo, por lo que ahora está estudiando sueco en plan intensivo, además de la búsqueda de empleo. Pero la parte más difícil será la vivienda. Hasta septiembre, él puede quedarse en el dormitorio de estudiante, pero luego la situación es incierta.

– Francamente siento bastante miedo de lo que va a suceder. Comprar una casa es extremadamente caro.Hasta ahora he tenido suerte y no he estado sin techo un día. Pero conozco dos chavalas griegas que se vieron obligadas a regresar a Grecia. Estaban obligadas a mudarse todo el tiempo y no podía concentrarme en los estudios.

Chrysantos Skoulos, 52. Casado, un hijo, 6 años

Se convirtió gradualmente en cada vez más difícil ganarse la vida como taxista en Thessaloniki, dice Chrysantos Skoulos. En febrero pasado decidió que la cosa ya no iba más, empacó la maleta y se largó a Suecia. Los primeros ocho meses vivió aquí solo, ahora la familia ha llegado después de él.

– Grecia es mi país. Es claro que fue muy difícil de salir. Me fui sobre todo por causa de mi hijo.

Él aparenta cansado y preocupado, pero está decidido a tratar de crear para sí mismo y su familia un futuro en Suecia. La mirada se suaviza cuando mira al hijo de seis años que juega un poco más allá. Suecia es un país seguro, un buen país para crecer, explica Chrysantos Skoulos.

Él trabaja a tiempo parcial como lavaplatos, el curro que obtuvo a través de un compatriota en Suecia. El trabajo significa que ha tenido que interrumpir temporalmente sus estudios de sueco, primero debe la familia asentarse. Pero él está decidido a reanudar sus estudios tan pronto como sea posible.

– Si aprendo sueco bien quizás pueda conseguir un trabajo como taxista. Eso es lo que espero con el tiempo.

Pero el trabajo no es lo más difícil, es la vivienda. Ahora viven como inquilinos donde un conocido. No funciona a la larga, pero otra solución no hay a la vista ahora.

María Dolores Sines Peiró, 43. Casada, dos hijos.

Los dos hijos, 2 y 11 años, se han quedado con la abuela en su casa en España. María Dolores Sines Peiró habla con ellos con videollamada por Skype con tanta frecuencia como le es posible.

– Cuando obtenga trabajo vendrán los hijos. Quiero que reciban una educación adecuada. Fue debido a ellos que vinimos aquí. En España no tienen futuro, dice ella a Aftenposten.

María Dolores Sines Peiró y su esposo tomaron la decisión de tratar de construir una nueva vida en Noruega desde que su esposo, conductor de Metro, ha estado en el paro durante dos años. En España, muchas escuelas no cuentan con calefacción en invierno, dice ella.

– Mis hijos no pueden crecer allí. El sistema es corrupto.

Pero conseguir empleo se ha mostrado ser difícil. Un trabajo de una semana con señalizaciones en la Karl Johan en Oslo es lo único que ha conseguido después de meses de buscar empleo. En España tenía María Dolores Sines Peiró trabajo en un salón de belleza, pero el trabajo de jornada completa se redujo a unas pocas horas a la semana.

– Vendimos los dos coches para tener medios de viajar hasta aquí, pero hasta ahora no hemos logrado obtener un trabajo. Estoy dispuesta a tomar cualquier tipo de trabajo y lo está mi marido también. Sólo alguien que nos quiera dar la oportunidad vamos a mostrar lo que podemos hacer.

La esperanza de un futuro en Noruega vive todavía, pero se vuelve cada vez menor. En dos meses se acaba el dinero ahorrado.

– Quizás llegamos demasiado tarde. Hay demasiados sureuropeos que están buscando trabajo aquí ahora, dice María Dolores Sines Peiró.

Arthur Duarte, 35, comprometido.

En enero aterrizó Arthur Duarte en el aeropuerto de Gardemoen a las afueras de Oslo. En la mano llevaba una bolsa con unas cuantas pertenencias seleccionadas.

– Yo había llegado a un límite donde estaba cansado de todo en Portugal. Los políticos no tienen orden en las finanzas y no hay ningún trabajo. La situación ha sido difícil durante muchos años. Luego se puso aún peor, dice él a Aftenposten.

La decisión de mudarse a Noruega surgió tras el consejo de un conocido que había vivido allí durante un año. Arthur Duarte y su novia Carla estudiaban economía y mercado laboral, idiomas y cultura.

Arthur Duarte tiene la formación de productor de televisión con muchos años de experiencia en el gremio. Gradualmente los trabajos resultaron en cada vez menos y peor pagados.

– La gente está desesperada, hace casi cualquier cosa por conseguir un trabajo. Finalmente sentí que había pocas personas en las que podía confiar. Estaba estresado y cansado. ¿Quién quiere vivir de esa manera?

Al principio durmió Artur Duarte en el sofá de un conocido, ahora ha conseguido su propio alojamiento. En julio vendrá su novia. Ha conseguido varios empleos temporales en el gremio de restaurantes y tiene como objetivo conseguir un trabajo a tiempo completo. A la larga espera trabajar como productor de televisión. Él y Carla planean aprender noruego y formar una familia.

– No hay vuelta atrás. Ahora apostamos todo en crearnos una nueva vida en Noruega. No tengo nada a lo que volver. [svd.se/naringsliv/sondag-n-cover-de-flyr-eurokrisen]

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