El paraíso perdido de los delfines

  • Muchos delfines presentan reventado el tímpano

El mercado ilegal de la carne de delfín, la contaminación, la sobrepesca, la exploración petrolera y el aumento de la temperatura del mar peruano amenazan con desplazar a los delfines de uno de sus últimos refugios.

Estas perennes amenazas se unen ahora a la todavía sin explicar marea de cadáveres delfines que desde enero no cesa en las playas del norte peruano. En total 877 han muerto según el Estado, pero podrían elevarse a 3.000 según denuncian las organizaciones ambientalistas.

Las primeras sospechas recayeron en el morbilivirus, un virus similar al moquillo canino que en 1998 fue culpable de la muerte de al menos 700 delfines en la costa atlántica de EEUU. Sin embargo, la ausencia de lesiones pulmonares en los ejemplares analizados no permite hasta el momento confirmar esta epidemia y el país está a la espera de un último análisis molecular que permita dar más luz.

Entre las causas del retraso del diagnóstico está el hecho de que el Estado tardó en reaccionar y no fue hasta la segunda quincena de abril que el Instituto del Mar del Perú (IMARPE) tomó muestras para analizar su deceso.

“Las pruebas han descartado contaminación por metales pesados, pesticidas, infecciones bacterianas, falta de alimentos e interacciones con actividades pesqueras”, informó el pasado miércoles el viceministro de medioambiente, Gabriel Quijandría, ante una opinión pública alarmada.

Aguas lotificadas

Mientras el Estado continúa sin una respuesta, la ONG Orca denuncia que 30 autopsias realizadas a delfines indican que murieron por “un síndrome de descompresión aguda” causado por las pruebas sísmicas que realizan las compañías petroleras para hallar crudo. Carlos Yaipén, el director de Orca, dijo que los delfines tenían hemorragias en su oído interno y fracturas.

Frente a la costa norte del Perú existen decenas de concesiones para la exploración petrolera que han lotificado las aguas. Entre sus propietarias se encuentran la estadounidense BPZ, la coreana SK Energy y Savia Perú, que cuentan con permisos de exploración en el área donde se registró la mayor mortandad de delfines. […] [Beatriz Jiménez/elmundo.es/america/]

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